La nueva versión de Ghost in the shell sirve como excusa para hablar del animé clásico estrenado en 1995, adaptaciones a la pantalla grande fallidas como Aeon Flux, inspiraciones fuertes como la de Blade Runner y el tono profesional de los personajes de Michael Mann.
Hollywood es una maquinaria gigante, un planeta con mil opciones y también con tanques: películas faranoicas con campañas promocionales acordes. Ahora cuando el tanque toma algo de otra cultura y lo reinterpreta la mayoría de las veces no funciona. No le sale porque no lo entendieron o porque lo metieron en una estandarización industrial demasiado grande, demasiado atada a reglas para las cuales ese elemento originado bajo otro marco de referencias no funciona. Ese elemento, llamemoslo trama, tiene, la mayoría de las veces, su propio ámbito. Por lo que, cuando se lleva esa idea al marco espectacular, a lo global, las rarezas se acotan para favorecer la llegada. Paradojas del éxito. Les ha sucedido con productos que su propia cultura ha generado, al ser procesada por los millones de Hollywood se estandarizan para que la inversión sea más segura y el producto termina siendo tan pobre que no le importa a nadie.
¿Recuerdan Aeon Flux?
Creada por el coreano Peter Chung y popularizada por Mtv, se trata de una serie fantástica, cuyo encanto era el recorrido que hacía su protagonista por los lugares más recónditos y surrealistas para incluso quizás encontrar la muerte de la forma más ridícula, siempre jugando con el lugar común, proponiendo opciones, dinamismo, siempre desafiante, se combatía una tiranía no del todo clara y con muy pocos diálogos. Una oportunidad perfecta para que, al ser llevada al cine, se hiciera una película de cortometrajes como Relatos Salvajes o mil opciones mejores comparadas con lo que se hizo: Una típica película con buenos, malos, principio nudo y desenlace y todo bien predecible para que la Señora Kowalski[1] no se aburra y ver si le pueden vender un juguete a un nene o algo. Eso está muy bien y es parte de lo que constituye una industria. No tuvo nada que ver en ningún sentido con Aeon Flux, por lo que la película no le importó ni a la Señora Kowalski ni a quienes seguían Aeon Flux desde la Mtv. Ni fue buena como película independientemente de la serie, ni fue buena como adaptación, ni recogió ese estilo narrativo creativo e interesante. No hizo nada, no le importó a nadie.
Veo los trailers de Ghost in the Shell versión Hollywood y hay una trama que no se corresponde con ningún aspecto de la franquicia. Esperemos que los trailers no estén diciendo nada de la película. En los trailers pareciera que la protagonista es Robocop y el planteo es muy distinto al del Crono-rock japolicía hecho en Detroit. Es otra historia. Por empezar, en el mundo de Ghost in the shell todos los humanos tienen gran parte de su cuerpo reemplazada por piezas mecánicas y partes del cerebro aumentadas por programas específicos. Esta construcción de mundo es clave para que el desarrollo del argumento se torne rápidamente reflexivo: ¿Qué nos diferencia de las máquinas?
La franquicia Ghost in the shell basada en el manga de Masamune Shirow y generalmente dirigida por Mamoru Oshii, trata la historia del Sector 9. Un Sector de la policía de Tokio que se ocupa de investigar cibercrímenes de avanzada. Cada una de las películas, serie u ovas pueden y funcionan de forma independiente, no siguen un orden cronológico, cuentan una historia dentro del mundo planteado y con, más o menos, los mismos personajes. Entre los diferentes productos que se desprenden de la franquicia, cambia completamente la relación entre los personajes e incluso pueden cambiar aspectos y funciones. Esto tiene un sentido conceptual. Aunque varíe el futuro posible, siempre las historias se centran en la líder de la sección 9: «Mayor» Motoko Kusanagi.
Su liderazgo es oblicuo y depende de la misión, al tratarse del androide más avanzado en el mundo propuesto es capaz de ejecutar asesinatos políticos simplemente porque se lo ordenan, como así también viajar por todo el sistema, recolectar datos y tomar otro tipo de decisiones de acuerdo al planteos existencial de turno. Estoy diciendo existencial para sintetizar, Ghost in the shell abunda en reflexiones filósoficas de diversa índole, todas concernientes al mundo moderno y a sus futuros posibles, sus bellezas, sus conciencias y sus inconcencias. Todo gira alrededor del misterio de la conciencia en el mundo creado y el problema de la identidad en un mundo en el que la inteligencia tiende a ser exclusivamente pragmática. Esto explica la modificación en los roles de los personajes y los cambios funcionales. Ghost in the shell es una película que trata sobre la especialización y las cuestiones que surgen de un entorno que se complejiza cada vez más.
Leer ensayo sobre La Tecnarquía de Pablo Capanna. Libro en el que se trabajan estas cuestiones.
¿Recuerdan Blade Runner?
En comparación, por peso dramático, las escenas de acción tienen mucha menor relevancia que los planteos que los personajes enuncian mientras hacen su trabajo. Si están investigando a un persona que se está infiltrando en diferentes personas y les está cambiando la vida, cambiándoles la memoria, sus recuerdos, es decir la programación, la mayor Kusanagi hara un monólogo sobre las posibilidades de ser otro y lentos recorridos por ambientes normales acompañarán su discurso, lo que se muestra es el movimiento propio de las ciudades teniendo una futura cotidianeidad.
En relación al trabajo que hacen, sus enemigos suelen ser el resultado de programaciones y conspiraciones de otros sectores y secretos contrabandeados de un lugar a otro del sistema. El villano no está en la calles, no hay maniqueísmo, sino complots, e intenciones atomizadas. Algo parecido a los juegos de información y asesinato de las agencias de inteligencia en el mundo John le Carré. El desarrollo de los sistemas es tan amplio y profundo, que cualquiera puede sublevarse, comenzar a seguir sus propios intereses y ser tanto enemigo de un estado como amigo de otro.
Al verla de nuevo para escribir esta nota no pude evitar pensar en las películas de Michael Mann. Más precisamente en sus personajes y en esa comparación que hace Mark Fisher con respecto a los de Martin Scorsese o Francis Ford Coppola.
Es posible incluso sacar conclusiones del mundo de Fuego contra fuego a través del nombre de su protagonista, Neil McCauley. Es un nombre anónimo, como de pasaporte falso, un nombre despojado de historia (…) Comprarémoslo con Corleone: el viejo Padrino llevaba el nombre de su pueblo natal. McCauley en cambio es, posiblemente, el rol de De Niro más próximo a su propia personalidad: el nombre de una pantalla, una cifra sin profundidad, fríamente profesional, reducido a la pura preparación, la investigación, el método (“hago lo que hago mejor”). McCauley no es ningún jefe mafioso antiguo, altisonante y rellenito, parado en la cima de una barroca jerarquía que se maneja con códigos tan solemnes y misteriosos como los de la Iglesia católica (…) La pandilla de McCauley está formada por profesionales, emprendedores-especuladores pragmáticos, técnicos del crimen cuyo credo es exactamente el inverso a la lealtad familiar estilo cosa nostra.
Si la construcción de personajes de Ghost in the Shell se puede vincular con los personajes profesionales de Mann, en cuanto a ritmo visual sigue el planteo de Blade Runner de Ridley Scott. Los tiempos son tiempos reflexivos, la cámara se queda acompañando al personaje en ese mundo atestado de información, de alta tecnología y decadencia: las bases del cyberpunk.
En el primer diálogo de la Mayor con el conductor, quien parece ser un recién llegado al equipo; él le pregunta porqué lo eligieron a lo que ella contesta porque él es un hombre común, leal y con familia. Individuos sobre-especializados conducen a la lenta muerte del trabajo en equipo. Necesitan alguien humano dando vueltas para pensar mejor. Si la energía de las células deviene independiente, los organismos que componen el organismo total cesan de subordinar su energía a la energía total, y la anarquía que se establece constituye la decadencia del conjunto. El organismo social no escapa a esta ley, sino que cae en decadencia, por el contrario, tan pronto como la vida individual crece desproporcionadamente.
Leer Houellebecq y la cadencia del terror. El decadentismo de Huysmans.
La Mayor expone esta idea en una línea de diálogo. No necesita más. Luego hay una persecución. La primera persecución, los androides de la Sección 9 persiguen y el delincuente huye. Corren, saltan, recordemos todos tienen bastante de androides por lo que las balas y la fuerza están sobredimensionados, hay impactos pesados, fuertes, duros. Entre tanta velocidad y violencia, el delincuente agarra un callejón y se queda mirando el cielo, un avión pasa lento, muy lento, la imagen es hipnotizante; la máquina gigante entre los edificios parece levitar. Una estructura de metal pesado suspendida en silencio entre totems de cemento. Cuando lo atrapan el delincuente advierte: «¡No voy a decir nada!» Los androides le toman el pelo: «Qué vas a decir si ni siquiera sabés quién sos.» En efecto, su memoria fue hackeada, todos sus recuerdos son falsos.
[1] La señora Kowalski es el equivalente a la Doña Rosa de Neustadt en los ´90; pero para evitar la referencia turca opté por el parámetro creado por Gombrowicz, escritor polaco.