Mujer y transformación en la obra de Leonora Carrington

Aunque Infierno es una mera palabra. En realidad es el Útero del mundo, de donde salen todas las cosas.

Carrington, La trompetilla acústica, pág. 153

¿Puede la amistad entre mujeres conducir a una revolución? Esta pregunta sobrevuela la obra de Leonora Carrington. Escritora y artista plástica presentó, ya en la década de los setenta, una concepción revolucionaria de la mujer como transformadora de la sociedad y anticipó las consecuencias del cambio climático en su novela La trompetilla Acústica. Ilustración de Javier Ranieri.

Quien haya leído a Leonora Carrington se sumergió en las aguas profundas de la amalgama de creencias y tradiciones de un sincretismo cultural y filosófico que recorre diversos orígenes. Su literatura, así como su arte plástico y, posiblemente, su forma de concebir el universo, evocan la concepción taoísta del fluir de la vida, una dialéctica entre lo que nace y lo que muere como pulsión de todo lo vital.

La novela de Carrington La Trompetilla Acústica está protagonizada por una mujer casi centenaria que es lanzada a la aventura cuando, en vez de partir con su amiga al viaje soñado hacia Laponia, su familia decide internarla en una institución “El Pozo de la hermandad de la luz”. Marión accede a esta información gracias a la trompetilla acústica que le regala su amiga Carmela, una especie de portal a lo vedado debido a su sordera. Así, Marión, aguda de pensamiento, atenta e investigadora, se entera de la verdad de su destino y, una vez internada, lucha por su vida y la de sus compañeras en alianza de Carmela que, en su estilo extravagante y creativo, posee resonancias con la figura de Remedios Varo, amiga de Leonora Carrington. Dice Marión en el inicio de la novela: “Cuando Carmela me regaló la trompetilla acústica, pudo haber previsto las consecuencias. Carmela no es lo que pudiera llamar maliciosa, simplemente ocurre que tiene un curioso sentido del humor”.

Leonora, en su juventud, había tenido su propio “Pozo”, un neuropsiquiátrico en Santander, España, donde había sido internada por su padre. Aquella experiencia quedó plasmada en varios de sus relatos. No es de extrañar entonces que la heroína creada por la autora comience su viaje desde la reclusión que es a la vez pozo en el que hundirse y posibilidad de resurgir transformada. Su vida en la institución parece la descripción de un sueño o un relato surrealista, hay viviendas iglú y chalets suizos, hongos y carpas. El mundo construido oscila entre un humor agudo plagado de situaciones absurdas, tiernas y dolorosas, paradójicas y llenas de locura a la que están sometidas las internas.

El Doctor Gambit y su esposa se encargan con maneras oscuras de la atención de las mujeres, hasta que la tensión deriva en un fin de mundo por alteraciones climáticas que detona una Revolución con muchos visos esotéricos. Los temas van desde la percepción de un tipo de vejez activa, la liberación de la mujer, o la destrucción del medio ambiente.

El viaje de autoconocimiento que se despliega en el libro puede ser leído como novela de iniciación de Marión, el bildungsroman de una anciana, tal como Mijaíl Bajtín señala al referirse a las diferentes modalidades de relatos. Una iniciación propuesta de a pares que son a la vez dobles de sí mismos y opuestos. Marión no existiría sin Carmela, su amiga que, al entregarle la trompetilla acústica, la orientará en el mundo. Por otro lado, la abadesa en tanto lo opuesto a Marión, termina hinchada, como el Sr. Gambit, voraz y mentiroso.

El camino de iniciación del héroe o heroína, en este caso, recorre un ciclo mítico de transformación que excede su propio papel, no lleva a cuestas sólo su transformación sino que de algún modo participa de una historia más grande que ella misma. La gesta la introduce en la aventura de todos los hombres y mujeres en el camino de la vida como mortales, sometidos a un orden divino del cual participan con humildad. Como planteo transmutador, también interpela al lector o lectora acerca de su compromiso con estos temas y el relato de iniciación que de sí mismos se formen.

Hay una escena enigmática que describe muy bien el proceso alquímico, la perteneciente al relato enmarcado de la historia de la abadesa: allí se cuenta el fin de su vida luego de la explosión que siguió a la hinchazón de su cuerpo. Lo que queda como resto de este hecho es un trozo de piel que mutó en negra, un perfume agradable con “olor a santidad” y un niño alado y luminoso que se elevó por los aires. Entonces, la hinchazón de un cuerpo hasta el estallido de una forma de vida y el surgimiento de otra vida, el ángel, que se desliza hacia el cielo desde el centro de la explosión.

La complejidad del sincretismo propuesto en la obra de Carrington se observa en la transmutación de las almas del proceso alquímico, mezclado con prácticas que van desde la calcinación del cuerpo que se “había vuelto del color del carbón” y la aparición del aire como elemento que hincha el cuerpo hasta la conjunción con las creencias del Cristianismo y sus seres alados. También los personajes persiguen el Santo Grial.

Hagamos un poco de historia: en sus orígenes, la alquimia como disciplina filosófica que integraba química, física, medicina, astrología y espiritualismo se practicaba en la Mesopotamia, Egipto, Persia, India, China, Grecia, Imperio Romano, Imperio Islámico hasta llegar a Europa. Se constituyó en una compleja red de escuelas que abarcó por lo menos 2500 años. La Alquimia significa mucho más que la transformación del plomo en oro o la búsqueda de la piedra filosofal. Para los alquimistas la búsqueda de la vida eterna está en íntima relación con el plano espiritual: la transmutación del alma del alquimista mediante su práctica. Lo artístico también puede ser pensado desde la alquimia, para Leonora Carrington como para Remedios Varo, también el arte puede transmutar materia y espíritus.

La alquimia fue el lugar donde se pretendió concentrar el conocimiento y desarrollo espiritual que se convertiría en el núcleo del Cristianismo, sin embargo, esta disciplina quedó ubicada dentro de las prácticas esotéricas. Teofrasto Paracelso y sus seguidores rosacruces emprendieron una reforma de la religión con la alquimia como referente. “El misterio de Dios, del hombre y la creación, no podía separarse del misterio de la Primera Materia” (Arola, 2021). Así Carmela anticipa hechos con una sensibilidad notable y, entre otros ejemplos que podríamos dar, el olfato otorga sentidos subliminares acerca del mundo de lo oculto. Si bien Carrington estuvo vinculada al surrealismo en sus inicios como artista, sus producciones se valían de recursos que abarcaban todo el espectro de su formación, su historia personal, las disciplinas y religiones de diversas tradiciones y, sobre todo, los estudios alquímicos acerca de la transmutación de la materia y el espíritu. Estos últimos, llevados a cabo junto a Remedios Varo. Cada obra pintada o escrita producía una trasmutación en el universo, no sólo por efecto de los colores utilizados y las palabras, sino por la intención de la artista que aspira a mutar una realidad. En este sentido, el sincretismo es una forma de concebir la integración de lo uno en el todo. La palabra alquimia proviene de la voz árabe Al-kimiya que, a su vez, podría derivar del egipcio Kême, tierra negra.

La escena de la transmutación de la abadesa culmina con el confesor que relata: “ningún testimonio que yo hubiera podido aportar habría mermado su convicción de que aquellos prodigios provenían del Cielo y no de las profundidades del Infierno, como sé de manera irrefutable” (pag. 113). La dialéctica de vida y muerte, santidad y perversión, siguen un orden cíclico de bajada al subsuelo de lo oscuro como camino hacia la iluminación. El relator hace un pie de página con tinta borrosa: “Putrefactio, sin la cual es inalcanzable el triunfo del Opus”. El Opus Magnun alquímico, nombrado también en otras partes del texto, denomina a la Gran Obra, proceso de creación de la Piedra filosofal y cuyo primer paso es el nigredo, el ennegrecimiento o melanosis. Culmina el confesor con estas palabras “Y ha cambiado mi oscuridad en luz, y ha rasgado el caos que me rodeaba” (pág. 114). En este sentido, al Santo Grial que persiguen los personajes de la novela se le atribuye la propiedad de la inmortalidad.

Lo que emanan los cuerpos como rasgo civilizatorio. Es la abadesa corrupta que muta desde la putrefactio hasta los olores agradables en el momento de la transformación en ángel. El olfato, como marca de un lenguaje primitivo, adquiere una distancia mediada por la fusión con otros aspectos de la naturaleza, las flores, las especias y su transformación en algo civilizado.

Lo oscuro, la sombra como espacio de ingreso al camino del aprendizaje. La Institución donde es internada Marión se llama El Pozo de la Hermandad de la Luz y en este nombre ya está encerrada la dualidad de luz y oscuridad. Pozo que podremos asimilar al subsuelo de la torre después.

Que la historia se repita en la misma forma, es harto dudoso. Un amigo (…) me dijo que un universo rosado y uno azul se atraviesan mutuamente en partículas como si fueran dos enjambres de abejas y cuando dos partículas de diferente color chocan, los milagros se producen”. (Carrington, pág. 28)

La regeneración de lo nuevo desde lo que se pierde (la libertad en el caso de Marión, la salud del planeta respecto de la cosmovisión que rodea a la revolución). El ciclo de transformación que se crea con un descenso, una mutación más que una evolución en términos de desarrollo de más de lo mismo. En este caso, Carrington amplía aún más el horizonte al nutrirse de diferentes disciplinas, la magia, la tradición celta y de los templarios, los rosacruces, el esoterismo, rollos hebreos y cábala, el ocultismo con su “grimorium verum” (pág. 89), la masonería, el carácter encantatorio de la brujería, Laponia y la Reina de las Nieves como deseo y como tradición de los cuentos de la infancia, el Grial y el Cristianismo. El atravesamiento de los ciclos de la vida, la transformación de géneros, la androginia.

En La trompetilla la revolución conduce hacia la refundación social a través de la catástrofe y transformación de lo anterior. Hubo un diluvio también como origen mítico. El nuevo mundo surge después de su negación, la revolución de las mujeres encerradas.

El subsuelo como fuente de sabiduría

La estrategia literaria del sincretismo aporta complejidad a la pregunta por la transformación del personaje. Lo mágico o divino como origen de lo nuevo en La Trompetilla Acústica y cuando dos partículas de diferente color chocan, los milagros se producen”. Los pares de personajes como una unidad que construye desde lo similar y lo opuesto: Marión-Carmela, hace avanzar el relato en un juego de oposiciones. Finalmente, el abismo de un mundo que desaparece luego de que una revolución acompañada de un terremoto y una alteración de los ritmos del planeta dan por tierra con “un tipo de hipnosis planetaria de lo más insana” donde las personas estaban enceguecidas ante un poder tiránico. Ellas se rebelan y el mundo es refundado en armonía con los otros reinos naturales. Dice la narradora: “Todos esperamos fervientemente que sean mejores que la humanidad”. Para Bajtín (1982), dentro de las cinco tipologías de novelas de formación del personaje, su clasificación de los relatos de iniciación, se trata de una protagonista que aprende al mismo tiempo que su entorno se modifica, pero no de manera realista, sino como proyección en el entorno de su propia transformación subjetiva. El tiempo penetra en el interior de la protagonista, forma parte de su imagen en el mundo y cambia la importancia de todos los momentos de su vida y destino. El paralelismo entre la concepción literaria del héroe o heroína en su camino de iniciación según Bajtín con la transmutación alquímica resulta coherente con una idea de la función del arte para esta artista.

La novela de educación de Carrington podría ser pensada como el viaje al abismo que permite el acceso a la sabiduría, el infierno como útero del mundo de donde salen todas las cosas, el fuego como gestor del cambio, el subsuelo como camino al resurgimiento. No se trata sólo de un recorrido espacial ni vital, es más bien la pasión por abismarse a lo desconocido por el puro afán de confrontar los propios saberes con los misterios del universo.

Como lectores, entramos en La Cornetilla acústica y salimos diferentes Para sus protagonistas, toda iniciación requiere de un descenso a la oscuridad, a los misterios de lo desconocido. Del arrojarse al abismo surge la alquimia que convierte a los seres en mutables, describiendo el circuito mítico de muertes simbólicas y renacimiento, luego de visitar el “pozo”. Marión se convierte en líder de una revolución. En el camino, se ha iniciado.

Bibliografía:

Arola, Raimon (2021) Alquimia y religión. Editorial Siruela. Colección dirigida por victoria Cirlot. Ediciones Siruela. España.

Bajtín, Mijail M. (1982) “La novela de educación y su importancia en la historia del realismo”, en Estética de la Creación Verbal Siglo XXI.

Carrington, Leonora (1974) La trompetilla acústica. Fondo de cultura económica.

Cirlot, Victoria (2010)  Del mito del Grial al surrealismo. Ediciones Siruela. España.

Kazumi Stahl, Anna (2020) Conferencias Surrealismo: coordenadas literarias expandidas – Varo, Carrington, Toni Morrison, Yoko Tawada, Alejandra Kamiya. Museo Malba 2020.

Varo, Remedios. “Cartas” pp. 69-88 en Cartas, sueños y otros textos. Introducción y notas de Isabel Castells. Edición original: Universidad Autónoma de Tlaxcala, 1994. México, Ediciones Era, 1997.

Escribe Anahí Almasia

Anahí Almasia nació en Buenos Aires, es argentina y española. Es psicóloga de la Universidad de Buenos Aires y Magister en Patologías del Desvalimiento de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales. Algunos de sus trabajos y tesis psicoanalíticos dan cuenta de una búsqueda artística alrededor de la obra de Borges, Gabriel García Márquez, Yves Klein y Frida Khalo. Sus libros de ficción son Matu Ketami. El tiempo de Troful, El Juego de Barbazul (junto a Valeria Castelló Joubert), el libro de cuentos Lo que el viento no se llevó (en coautoría con Luz Darriba). Trabaja actualmente en una película y en diversos proyectos culturales.

Para continuar...

Dionisos, las diosas madres y los hongos 

En el mes del Oktoberfest, compartimos esta nota sobre Dionisos, el dios de los excesos, el alcohol y su vínculo con los hongos alucinógenos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *