¿Un léxico puede ser elegido? ¿o él nos elige ? El intérprete es del sur de nuestro territorio, de los confines. El texto que propone viene influido por sus célebres obsesiones. ¿Es posible reescribir el Ulises de Joyce con signos inexistentes? Si quieren leer, les ofrecemos este nuevo y oportuno episodio. Los previos, en este link. Dibujo de quien dibujó el resto de los episodios.
(El ingreso por Mubbot Street en el distrito de los burdeles, enfrente del que se extiende un conjunto de desvíos férreos y de rieles sin destino, espectros de fuegos verdes y rojos y letreros de peligro. Series de domicilios mugrientos con los portones expeditos. Curiosos quinqués con débiles reflejos de iris en sus tubos. En torno del furgón de Roboiotti el vendedor de sorbetes unos hombres y mujeres esqueléticos riñen. Sostienen cucuruchos repletos de níveos montes de coque y cobre. Sorbiendo, se dividen con lentitud. Niños. Los plumones de cisne del remolque, erguidos en semicírculo, se hunden en lo oscuro, níveos y celestes so el fulgor de un quinqué. Silbidos que requieren y responden.)
LOS SILBIDOS REQUERIDORES
Te pido que me esperes, tesoro mío, y volveré contigo.
LOS SILBIDOS RESPONDEDORES
Justo en los fondos del pesebre.
(Un imbécil sordomudo de ojos globosos, con los morros deformes y espumosos, viene estremeciéndose por el virus del temblequeo. Unos dedos de niños lo detienen.)
LOS NIÑOS
¡Zurdo! ¡Reverencie!
EL IMBÉCIL
(Subiendo un puño izquierdo tembloroso y con un gorgoteo.) ¡Grovoroncio!
LOS NIÑOS
¿Dónde fue el potente foco de luz?
EL IMBÉCIL
(Con un gluglú.) Gogostó.
(Le permiten irse. Yéndose, sigue con su temblequeo. Un minúsculo cuerpo de mujer pigmeo se mece pendiendo de un cordel entre los rejones de un cerco, repitiendo unos números. Un perfil tendido sobre un cubo de desperdicios, cubriéndose el rostro con los dedos y el sombrero, se mueve, gime, gruñe con un entrechoque de dientes y sigue con sus ronquidos. En un pórtico un gnomo que revuelve un montón de desperdicios se pone de hinojos y se pone sobre el hombro un bolso de indumentos en jirones y huesos. Un vejestorio sosteniendo un quinqué de petróleo lleno de tizne le mete en el buche del bolso un último botellón. Él recoge su botín, se tuerce el quepis y emprende el retiro en silencio. Meciendo el quinqué, el vejestorio femenino se mete de nuevo en su refugio. Un niño chueco, de hinojos en un pórtico con un recorte de periódico, se le une, se prende del ruedo de su vestido y se le sube. Un obrero ebrio se sostiene con los diez dedos de los rejones de un cerco, moviéndose con difícil equilibrio. En un rincón del corredor dos milicos con cuellos duros y sosteniendo los puños de sus cipotes, se perciben por su porte imponente. Un pocillo se rompe; un grito de mujer; berridos de niño. Los insultos de un hombre gruñen, se convierten en murmullos, concluyen. Unos perfiles recorren misteriosos los rincones, furtivos, escondiéndose en sus conventillos. En un dormitorio con un cirio encendido puesto en el cogote de un porrón, unos dedos de meretriz desprenden los piojos con un peine de los mechones revueltos de un niño escrofuloso. El juvenil tono de voz de Cissy Cuffrey se oye nítido desde un corredor.)
CISSY CUFFREY
Me dijeron que en el reino del revés,
vive un perro pequinés,
que un bribón es detective y otro es juez
y que dos y dos son tres.
(El conscripto Curr y el conscripto Compton, con sus cipotes en los puños, en un desfile irresoluto, describen un medio giro y profieren un unísono soplido de pedos por los morros. Risoteos viriles desde el corredor. Un ronco vocejón feminoide responde.)
EL FEMINOIDE
Que el demonio se los lleve, culos sucios. Que triunfe mi peque de Kells.
CISSY CUFFREY
Que me toque mejor suerte. Kells, Cootehill y Belturbet. (En tono melódico.)
Quiero entender cómo es
el reino del revés.
Quiero entender cómo es
el reino del revés.
(El conscripto Curr y el conscripto Compton se vuelven y le responden, los ponchos brillobermejos so el fulgor de un quinqué, negros gorros ceñidos en blondos tiestos de pelo corto. Stephen Dedelus y Lynch se meten entre el gentío no lejos de los milicos de poncho rojo.)
EL CONSCRIPTO COMPTON
(Esgrimiendo el índice.) Despejen que viene el reverendo.
EL CONSCRIPTO CURR
(Se vuelve y profiere.) ¡Eh, reverendo!
CISSY CUFFREY
(Subiendo el volumen.)
Me dijeron que en el reino del revés
un mosquito es un ciempiés
Que se visten de señores lo bebés
y que no se dice yes
(Stephen, describiendo círculos con el bordón en el puño izquierdo dice feliz el introito del momento de resurrección. Lynch, con su gorro de jockey bien ceñido, lo sigue con un gesto burlón le frunce el rostro.)
STEPHEN
Vidi fluidum egredientem per templo dextro. Olleluius.
(Los colmillos retorcidos de un desnutrido vejestorio femenino dueño de un burdel emergen de un portón.)
EL VEJESTORIO FEMENINO
(Con un ronco susurro.) ¡Sst! Si vienen conmigo les cuento. Tengo vírgenes. ¡Sst!
STEPHEN
(Profundum nonnullus.) Et omnes quos pervenit hic fluidum.
EL VEJESTORIO FEMENINO
(Escupe un chorro de veneno.) Discípulos de Trinity. Conductos de folopio. Puro pito y ni un penique.
(Edy Boerdmen, oliendo, de hinojos con Berthe Supple, se cubre el rostro con un moquero.)
EDY BOERDMEN
(Discutiendo) Y le dice: te he visto en Gloucester Street con tu novio, el obrero del tren, con su gorro de dormir. Oh sí, le digo. Mejor que ni lo menciones, justo tú, le digo. No me viste en un quilombo con un milico comprometido, le digo. ¡Indecente! ¡Prostitución, eso es lo suyo! ¡Tiesto duro, como un burro! Y metiéndose en el mismo momento con dos tipos, Killbride, el conductor del tren, y Oliphent, el teniente primero.
STEPHEN
(Feliciterque.) Quod consuevit eripere.
(Esgrime su bordón, produciendo el temblor del perfil del quinqué, difundiendo polvo de luz sobre el mundo. Un lebrel ocre y níveo lo sigue insidioso, gruñendo. Lynch lo despide con un golpe de pie.)
LYNCH
¿Y entonces?
STEPHEN
(Volviendo el rostro.) Entonces el gesto, no lo melódico ni los olores, puede ser el léxico ecuménico, el don de léxicos volviendo visible no el sentido lego sino el primer concepto ilusorio, el ritmo constitutivo.
LYNCH
Filoteologismo pornosófico. ¡Ontologismo en Mecklenburgh Street!
STEPHEN
Tenemos un Shekspierre sometido por un esperpento y un Sócretes sufriendo los hechizos del vejestorio de su mujer. Incluso el Filósofo fue mordido, soportó el freno y lo montó el fulgor de un sentimiento efusivo.
LYNCH
¡Buh!
STEPHEN
De todos modos, ¿quién que dibuje un trozo de miñón y un recipiente requiere dos gestos? Este movimiento es el signo del trozo y el vino en Omir. Sostén mi bordón.
LYNCH
Que el demonio te lo lleve. ¿Dónde nos metemos?
STEPHEN
Lince libidinoso, en lo de notre belle femme impie, Georgine Johnson, divinum esse qui corrumpit juventutem.
(Stephen le tiende el bordón y extiende dulcemente los dedos, volviendo el tiesto y poniéndose los dedos, sobre el pecho, invertidos en dos niveles de intersección, en inminente desunión, los izquierdos sobre los derechos.)
LYNCH
¿Dónde viste el recipiente del miñón? No tiene ningún interés. Eso o el edificio del fisco. Quiero tu dibujo. Recoge tu sostén y muévete.
(Emprenden el retiro. Tommy Cuffrey se mueve en dirección del poste de luz y prendiéndose de él sube en convulsiones. Desde el tope del poste desciende. Jimmy Cuffrey se prende del poste queriendo subir. El obrero embiste el poste. Los mellizos dese perecen en lo oscuro. El obrero, meciéndose, se oprime con el índice un orificio de oler y por el orificio libre expele un extenso chorro de moco. Con el poste en el hombro se lo ve yéndose entre el gentío con su leño encendido.
Reptiles de cejo surgen desde el río en lento serpenteo. De los vertederos, los pozos ciegos, los sumideros descubiertos, los estercoleros, de todos los rincones suben humos pestilentes. Un fulgor se ve surgir por el sur, no lejos del estero donde muere el río. El obrero se mueve entre tumbo y tumbo, hiende el gentío meciéndose en dirección de los desvíos férreos. Por el extremo opuesto, so el puente de los trenes, viene Bloom, ruboroso, sin resuello, embutiendo un trozo de miñón y chocolines en uno de sus bolsillos. Desde el frente de lo de Gillen el peluquero, un dibujo compuesto le devuelve un imponente perfil de Nelson. Un espejo deforme en un rincón le devuelve un ceñudo lúgubre Booloohoom. El severo Gledstone lo ve como es, Bloom por Bloom. Yéndose, conmovido por los ojos de un truculento Wellington, desde el espejo convexo serenos sonríen los cochinillos ojos y los rechonchos solomillos de los mofletes de Jocosipoldi el rixidixibobo.
En lo de Tony Reboiotti, Bloom se detiene, sudoroso so los refulgentes focos de mercurio. Dese perece. En un segundo vuelve y sigue su recorrido presuroso.)
BLOOM
Fish y chips. Tch. Tch. ¡Oh!
(Se mete en lo de Olhousen, el choricero, justo en el momento del cierre del negocio. Pocos segundos después, un nervioso Poldy, un Bloohoom sin resuello emerge por un resquicio inferior del estor. Sus puños sostienen dos bultos, uno conteniendo un tibio pie de cerdo, el otro un pie de cordero frío, recubierto de pimiento molido. Se pone de pie con esfuerzo. Luego, con un medio giro, oprime un bulto sobre su pecho y gime.)
BLOOM
Un tirón. ¿Por qué corrí?
(Con suspiros preventivos se mueve con lentitud en dirección de los focos luminosos del desvío férreo. El fulgor revive.)
BLOOM
¿Qué es eso? ¿Un incendio? Un reflector.
(Se detiene en el cruce de lo de Cormick, curioso.)
BLOOM
¿Lucidum coelum o fundición de hierro? Oh, los bomberos, por supuesto. De todos modos es en el sector sur. Fuego inmenso. Puede ser el domicilio de él. El distrito de los mendigos. No corremos riesgos (Contento, profiere unos tonos melodiosos.) ¡Londres en fuego, Londres en fuego! ¡Incendio, incendio! (Sus ojos ven el serpenteo del peón entre el gentío por el fondo de Tolbot Street.) Se me pierde. Corre. Presto. Mejor cruzo en este punto.
(Emprende el cruce. Los mocosos lo previenen con gritos.)
LOS MOCOSOS
¡Ojo, mister!
(Vienen dos hombres en sus bicis, meciendo sus luces pendientes, moviéndose como delfínes, emitiendo tintineos con sus retintines.)
LOS CENCERROS
Stopestopestop.
BLOOM
(Se detiene erecto sorprendido por un retorcijón.) ¡Ou!
(Sus ojos recorren el entorno, y de repente decide emprender el cruce. Entre el telón brumoso que sube, un monstruo cubre rieles, moviéndose con prevención, viró en dirección de él con todo su volumen, con el centelleo de un enorme foco rojo, el troley crujiendo en el tendido eléctrico. El conductor oprime el botón del gong.)
EL GONG
Bong Bong Blo Bok Blud Bugg Bloo.
(El freno cruje estruendoso. Bloom, subiendo un níveo mitón de milico, confundido, se mueve torpemente de los rieles. El conductor, impelido por el envión, frunciendo los morros sobre el timón, corriendo por el sector de cruces y desvíos profiere un grito.)
EL CONDUCTOR
Oye, culo sucio ¿De nuevo con el viejo truco del sombrero?
BLOOM
(Bloom se impele de un brinco repentino en dirección del cordón y se detiene de nuevo. Se deterge un pegote de lodo del moflete con unos dedos de envoltorio.)
Ingreso prohibido. Ese no me rozó por poco, pero me curó el dolor. Debo reemprender los ejercicios de Sendow. Sostenerme invertido sobre los miembros superiores. Incluso un seguro por inconvenientes imprevistos. El Previsor. (Con un toque en el bolsillo de su gregüesco.) El remedio de mi pobre Mom. Tobillo que se mete simplemente en un riel o un cordón en un ruedón. Ese jueves en que el ruedón del tren me peló el botín en el recodo de lo de Leonerd. No existe dos sin tres. El truco del botín. Conductor insolente. Se merece que lo denuncie. Vivir en tensión los pone nerviosos. Puede ser el tipo que hoy no me dejó ver ese cuerpo de mujer jinete. El mismo estilo estético. Buenos reflejos después de todo. Rigidez motriz. Lo serio dicho en chiste. Ese horrible tirón en Pembroke Row. Lo que comí me intoxicó. Signo de suerte. ¿Por qué? Posiblemente reses sin dueño. El signo del Monstruo. (Ojos ciegos por un segundo.) Un ligero soponcio. El mes o efecto de lo otro. Cerebrumolido. Estoy rendido. Siento que hoy me excedí. ¡Ou!
(Un siniestro perfil se sostiene de pie y con un miembro inferior en flexión en el muro de lo de O’Beirne, un rostro desconocido relleno de mercurio oscuro. Semioculto por un enorme sombrero, el perfil le dirige un ojo perverso.)
BLOOM
Disculpe, tesoro, ¿que nombre tiene este corredor?
EL PERFIL
(Indiferente, sube un miembro signo.) Código. Sreid Mobbot.
BLOOM
Oh. Merci. Esperento. Slon leoth. (Murmullo.) Espión del club céltico, lo envió ese come fuego.
(Se mueve un metro. Un mendigo bolso en hombro le impide seguir. Movimiento levógiro, bolso mendigo movimiento levógiro.)
BLOOM
Le ruego.
(Se mueve, por un borde, se corre, se escurre y sigue.)
BLOOM
Sigue por el sector derecho, derecho, derecho. Si en Edmondstown tienen un poste de signos puesto por el Touring Club, ¿mérito de quién es ese beneficio público? Mío, que me perdí y el Irish Cyclist publicó mi escrito que titulé En el lúgubre distrito de Edmonstown. Seguir, seguir, seguir por el sector derecho. Un mendigo de noche. Posiblemente un reducidor. El primer sitio donde vuelve un delincuente. Redimiéndose de sus crímenes en este mundo.
(Jimmy Cuffrey, perseguido por Tommy Cuffrey, se embiste de frente con Bloom.)
BLOOM
Oh.
(Sorprendido, con los muslos débiles, se detiene. Tommy y Jimmy dese perecen, por este rincón, por ese rincón. Bloom revuelve los bolsillos con dedos envoltorio reloj, bolsilloreloj, bolsillolibrito, bolsillochelines, deleites de lo prohibido, tubérculo sweny.)
BLOOM
Prevenirse de los bolsilleros. Viejo truco de bribones. Choque. Luego huyen con el monedero.
(El perdiguero viene oliendo con el hocico en el suelo. Un perfil tendido profiere un estornudo. Surge un perfil giboso y peludo vestido con el generoso ropón de un vejestorio en Sion y un fez sencillo con pendientes bermejos. Lentes de cuerno metidos sobre los orificios de oler. En el rostro ojeroso tiene unos restos de veneno ocre.)
RUDOLPH
Segundo medio escudo que desinviertes hoy. Te dije que no te juntes con goy beodo. No retienes ningún dinero.
BLOOM
(Esconde en su dorso los muñones de cerdo y de cordero y, tímido, siente el bochorno y el frío de los piemuñones.) Recht, ich weiss, Erzeuger.
RUDOLPH
¿Qué es lo que quieres en este sitio? ¿No tienes espíritu? (Con temblorosos pesuños de buitre recorre el rostro mudo de Bloom.) ¿No eres mi hijo Leopold, el nieto de Leopold? ¿No eres mi querido hijo Leopold, que dejó el nido de sus progenitores y se olvidó del dios de sus progenitores Ibrihim y Jecob?
BLOOM
(Prudentemente.) Eso creo, viejo. Mosenthel. Todo lo que quedó de él.
RUDOLPH
(Severo.) De noche te devuelven en tu domicilio ebrio como perro después del desperdicio de tu buen dinero. ¿Cómo dices tipos que corren?
BLOOM
(Vestido con fino y juvenil terno índigo Oxford en conjunto con un jubón níveo, estrecho de hombros, sombrero tirolés bordó, con moderno reloj de hombre Welterbury en níquel genuino y doble léontine Engelbert con sello incluido; tiene medio cuerpo cubierto de lodo seco.) Lebreles, viejo. No lo hice de nuevo.
RUDOLPH
¡No lo hice de nuevo! Lodos desde tus frentes que te descienden por los pies. Puño herido por filo. Tétenos. Te producen zerbrochen, Leopoldleben. Ojo con esos tipos.
BLOOM
(Débilmente.) Me quisieron correr. Pisé lodo. Perdí pie.
RUDOLPH
(Molesto.) Goim nechez! Lindos shows vio tu pobre Momy.
BLOOM
¡Mom!
ELLEN BLOOM
(Vejestorio de vodevil en gorro con cordones, polisón y relleno, blusón estilo Twenkey con forro de piel de cordero con botones en el dorso, mitones grises y broche con distintivo religioso, con el pelo recogido por un tejido en red, surge entre los pretiles de los estribos, sosteniendo en su puño un soporte con un cirio torcido y profiriendo chillidos de horror.) ¡Oh, bendito Redentor, qué le hicieron! ¡Mis perfumes! (Se sube un borde del vestido y se revuelve el bolsillo del indumento interno de listones celestes. Un pote, un Ovium Dei, un tubérculo reseco y un muñeco de celuloide surgen en orden sucesivo.) Divino Espíritu, ¿Dónde te metiste, dónde, dónde?
(Bloom, confundido, con los ojos en el piso, distribuye sus envoltorios en los bolsillos repletos pero desiste, sin resuello.)
UN VOCEJÓN
(En tono severo.) ¡Poldy!
BLOOM
¿Quién? (Esconde el tiesto y elude torpemente un coscorrón.) Ordene.
(Sube los ojos. En medio del espejismo de un vergel en el desierto un bello cuerpo de mujer en indumentos turcos se pone en frente de él. Unos glúteos y unos pechos opulentos son ceñidos por los gregüescos rojos y el blusón cosido en oro. Un generoso tul ocre le ciñe el cinto. Un yeshmek níveo, índigo de noche, le cubre el rostro, permitiendo ver sólo sus enormes ojos oscuros y el pelo renegrido.)
BLOOM
¡Molly!
MERION
¿Cómo? En lo sucesivo debe decirme Mrs. Merion, buen hombre. (En tono irónico.) ¿Me esperó mucho tiempo y tiene los pies fríos, pequeño esposo mío?
BLOOM
(Sosteniéndose sobre el otro pie.) No, no. Ni un poquito.
(Profiere hondos suspiros, sin resuello, inquiere, ofrece, le sirvo pies de cerdo en el refrigerio, Mrs., tengo muchos chismes, disculpe, deseo, ensueños. Un chelín reluce en su frente. En sus pies luce dijes con rubíes. Tiene los tobillos unidos con unos grilletes finos. No lejos de su posición, con bonete en cono, un giboso buque del desierto. Unos estribos sedosos penden en buen número de su movedizo howdeh. Este se mueve yendo y viniendo con glúteos descontentos. Un feroz golpe del rebenque en el puño femenino le ofende los muslos, con los furiosos repiques de sus broncíneos círculos pendientes, reprendiéndolo en morisco.)
MERION
¡Nebrokodo! ¡Feminimum!
(El buque del desierto, subiendo un pesuño, recoge un pomelo de un enorme toronjo, lo pone entre los dedos de su gerente, moviendo los pliegues de los ojos, con su pesuño hendido; luego tuerce el tiesto y, gruñendo, con el cuello erguido, se pone de hinojos. Bloom se pone en posición de fil derecho.)
BLOOM
Yo puedo servirle… quiero decir como vuestro menegerer… Mrs. Merion… si usted…
MERION
¿De modo que ves cierto tipo de evolución? (Sus dedos morosos recorren su peto enriquecido. Un lento brillo burlón en los ojos benévolos.) ¡Oh Poldy, Poldy, eres un pobre viejo tronco hundido! Ve y vive un poco. Recorre el extenso mundo.
BLOOM
Justo vengo de pedir tu loción, óleo ceroso níveo, suspensión de flores de limonero. Cierre precoz del negocio, por ser jueves. Pero. (Se revuelve todos los bolsillos.) Este riñón movedizo. ¡Uh!
(Con un índice en dirección sur y luego este. Un bloque cremoso con perfume de limón todo nuevo, todo limpio, sube por el horizonte, difundiendo luz y perfume.)
EL BLOQUE CREMOSO
Con Bloom somos por cierto el dúo del millón,
él pone brillo en el mundo, el cielo lo pulo yo.
(El pecoso rostro del droguero Sweny surge en el disco del cremoso bloque del sol.)
SWENY
Tres y un penique, señor.
BLOOM
Sí. Un pedido de mi cónyuge, Mrs. Merion. Contenido específico.
MERION
(Dulcemente.) ¡Poldy!
BLOOM
¿Sí, mi regente?
MERION
Senti un leggero tremore nel tuo cuore?
(Con desdén emprende un retiro remolón, luciendo redondeces de pichoncito femenino consentido, repitiendo el dueto de Don Giovenni.)
BLOOM
¿Es correcto ese Voglio? Quiero decir si lo pronun…
(Él sigue el recorrido de su mujer, perseguido por el terrier que huele. El vejestorio femenino se le prende del codo, relucen los pelos del forúnculo de su mentón.)
EL VEJESTORIO FEMENINO
Diez chelines por un cuerpo virgen. Fresquito, sin uso. Quince septiembres. Sólo vive con su viejo, que vive en pedo.
(Con un dedo en dirección del domicilio referido. De pie en el porche de su oscuro cuchitril furtivo, en un pegote lodolluvioso Bridie Kelly.)
BRIDIE
Hutch Street. ¿Qué se te ocurre de nuevo?
(Con un chirrido remueve los élitros de murceguillo de su rebozo y corre. Un bribón corpulento emprende presto su persecución. Sufre un tropezón con los cordones, de nuevo se pone en pie, sumergiéndose en lo oscuro. Se oyen chillidos risueños, crecientemente débiles.)
EL VEJESTORIO FEMENINO
(Sus ojos de lobo refulgen.) El hombre obtiene cierto disfrute. No se consiguen vírgenes en los burdeles decentes. Diez peniques. No lo pienses mucho que nos ven los milicos de civil. El 67 es un perro.
(Gerty McDowell se mueve con un rengueo libidinoso. Produce de su posterior, con ojos seductores y exhibe con timidez, un lienzo lleno de trombos.)
GERTY
Todo lo que tengo en el mundo es suyo. (Murmullo.) Usted hizo esto. Lo odio.
BLOOM
¿Yo? ¿En qué momento? Fue un sueño. No te conozco.
EL VEJESTORIO FEMENINO
No lo molestes, es un hombre de bien, indecente. Escribiéndole correos ficticios. Ofreciéndote en público. Hubiese sido mejor que te sujeten con cintos en tu lecho; tu proceder es vergonzoso.
GERTY
(Con los ojos en Bloom.) Porque vio todos los secretos de mi cofre (Se le prende del codo, los morros espumosos.) ¡Cochino hombre infiel! Lo quiero por eso que me hizo.
(Emprende el retiro con un serpenteo descompuesto. Mrs. Breen, vistiendo un grueso sobretodo de hombre con bolsillos fuelle, se detiene en el cordón, sus ojos burlones bien despiertos, sonriendo con todos sus dientes de herbívoro.)
MRS. BREEN
Mr…
BLOOM
(Tose muy serio.) Mrs., según nuestro último encuentro por correo, del dieciséis del corrien…
MRS. BREEN
¡Mr. Bloom! ¡Usted, en este cubil libidinoso! ¡Lo encontré justito! ¡Vergonzoso!
BLOOM
(Velozmente.) No pronuncie mi nombre muy fuerte. ¿Quién se cree que soy? No me entregue. Los muros oyen. ¿Qué me dice de usted? Tiempo que no. Por lo que veo sigue muy bien. Es cierto. Bonito tiempo tenemos por ser el mes que es. El negro resiste el bochorno. En dirección de mi domicilio por el sendero menos extenso. Curioso distrito. Socorriendo mujeres penitentes. Refugio Virgen de Cielo. Soy el tesorero…
MRS. BREEN
(Esgrimiendo un dedo.) ¡Oh, por Dios, no intente mentirme! Mejor que cierto ser que conozco no se entere de esto. ¡Oh, espere que me encuentre con Molly! (Sutilmente.) ¡Explíquemelo en este preciso momento, o pobre de usted!
BLOOM
(Volviendo el rostro.) Mi mujer siempre me dice que quiere venir. Quiere recorrer los distritos pobres. Lo exótico, ¿vio? Sirvientes negros con uniforme hubiese tenido si tuviese dinero. Otelo monstruo negro. Eugene Strutton. Incluso el del sonsonete y el tipo del rincón en el comic negro de Livermore, los mellizos Bohee. Por no decir el de los cepillos y lleno de hollín.
(Tom y Sem Bohee, negros coloridos en ternos de lienzo níveo, soquetes rojos, moñitos rígidos de Sombo y enormes prendedores rojos en el ojete, surgen de un contenedor. Con sus respectivos ukeleles. Sus dedos negroides, menos negros y pequeños, producen los chirridos de los tuing-tueng cordeles. Revolviendo sus ojos níveos y exhibiendo unos colmillos impolutos se estremecen en movimientos rítmicos y emiten un golpeteo con sus torpes zuecos, retorciéndose, melodiosos, dorso con dorso, punto y toco, toco y punto, con gordos choquepulposos morros de negro.)
TOM Y SEM
Oigo un tipo en el vestíbulo con Dineh.
Oigo un tipo en el vestíbulo, lo sé.
Oigo un tipo en el vestíbulo con Dineh.
Por el redoble del viejo ukelele.
(Se desprenden los embozos negros descubriendo unos rostros regordetes; luego, con cloqueos, riendo, con trémolos y trompicones, emprenden un rítmico y frenético retiro lerilorilurilé.)
BLOOM
(Sonriendo con un gesto burlón y sensiblero.) Un poco de diversión, ¿no quiere seguirme el ritmo? ¿Me permite que le rodee los hombros con mis dedos?
MRS. BREEN
(Profiere en tono jocoso.) ¡Enormísimo bribón! ¡Mírese un poco en el espejo!
BLOOM
Por los buenos viejos tiempos. Sólo pretendo un doble festejo, que mezclemos en un himeneo mixto nuestros diferentes pequeños roles de cónyuges. Usted comprende que siempre he sentido predilección por usted. (Tristemente.) Fui yo quien le envió ese recuerdo del osito querendón.
MRS. BREEN
¡Diez me libre, qué impertinente! Simplemente mortífero. (Extiende los dedos de modo inquisitivo.) ¿Qué esconde en el dorso? Muéstreme, compórtese como un niño bueno.
BLOOM
(Con los dedos libres le prende un codo.) Mi Josie Powell de otros tiempos, el sumun de lo bello de Dublín. ¡El tiempo se nos fue! ¡Recuerde, en un ejercicio retrospectivo de visión, ese primero de enero en el estreno del domicilio de Georgine Simpson, en el juego del Obispo Irving, encuentre el impertinente con los ojos ciegos y leo su mente! Pregunto: ¿qué tiene este cofrecito?
MRS. BREEN
Fue el león del evento con sus versos jocoserios; estuvo muy bien en su rol. Siempre fue el preferido del público femenino.
BLOOM
(Escudero de nobles mujeres, smoking con cuello sedoso, distintivo G.C.D.U. en el ojete del levitón, moño negro y botones de hueso; un reluciente cubilete de vino espumoso entre los dedos.) Hombres y mujeres del público, un brindis por Erín, bello y nuestro.
MRS. BREEN
Esos queridos viejos tiempos que no pueden volver. El viejo y dulce himno del querer.
BLOOM
(Reduciendo sensiblemente el volumen de su voz.) Confieso que soy un pote de té por descubrir si el coso de cierto ser hierve en este momento como un pote de té.
MRS. BREEN
(Vehementemente.) ¡Tremendo pote de té! ¡El pote de té de Londres! y, por cierto, ¡soy todo un pote hirviente! (Sus cuerpos se unen en un roce.) Después de los jeroglíficos de vestíbulo y los cohetes en los pinos nos tendimos en el sillón del corredor. Cubiertos por el roble. Solos pero juntos.
BLOOM
(Sombrero bermejo estilo Nopoleón con un semilunio resinoso, su índice recorriendo con lentitud los dedos tiernos, húmedos y pulposos que Mrs. Breen le permite dulcemente sostener.) El embrujo de lo nocturno. Le quité un pinche de estos dedos, con lentitud, con prevención. (Tierno, poniendo en su dedo un dije de rubí.) Ci sposeremo .
MRS. BREEN
(Luciendo un vestido de noche índigo luz de Selene, entero, un broche de sílfide refulgiendo en su frente, su registro de pretendientes tendido en el suelo junto con su mete deos de tul índigo Selene, vuelve dulcemente los dedo, sin resuello.) Voglio e non… ¡Usted hierve! ¡Hierve! El puño izquierdo es vecino lindero del cuore.
BLOOM
Después de elegir el esposo que hoy tiene les pusieron el mote de monstruoso y perfección. Eso no se lo perdoné. (Se pone el puño sobre su frente.) Piense en lo que quiere decir. Todo lo que me provocó. (Con tono ronco.) ¡Mujer, me destruye!
(Denis Breen, sombrero níveo, con el letrero de promoción de Wisdom Hely, viene en dirección de ellos con sus mete deos de interior, sus bigotes desprolijos, en un rezongo continuo. El pequeño Olf Bergin, envuelto en el poncho del uno de espetos, lo persigue por doquier, riéndose como loco.)
OLF BERGIN
(Exhibe burlón lo escrito en el letrero.) U.P.: up.
MRS. BREEN
(Con los ojos puestos en Bloom.) Flor de jolgorio en el recibidor. (Le sonríe.) ¿Por qué no me curó con un beso en ese punto? Usted lo quiso.
BLOOM
(Sorprendido.) ¡Siendo compinche de Molly! ¿Cómo pudo?
MRS. BREEN
(Con su sinhueso entre los morros, ofrece un beso de pichón.) Hmm. Le respondo con un limón. ¿Tiene usted un pequeño presente que ofrecerme?
BLOOM
(Descortésmente.) Kosher. Un tentempié como refrigerio. El nido sin corned beef es incompleto. Estuve en Leoh, Mrs. Brendmenn Polmer. Incisivo exponente de Shekspierre. No sé por qué tiré el folleto. Muy buen negocio vecino que venden pies de cerdo. Toque.
(Richie Goulding, luciendo tres sombreros de mujer superpuestos, viene torciéndose por el peso del negro bolso de pleitos del estudio jurídico Collis & Werd, que tiene escritos con yeso un tiesto hueco y dos huesos en cruz. Desprende el cierre del bolso y exhibe el contenido, repleto de chorizos, boquerones, tiburón noruego y comprimidos bien envueltos.)
RICHIE
Lo mejor de Dub.
(Pet Pelón, coleóptero sordo, de pie en el borde del cordón, con un lienzo sobre un hombro, pendiente dependiente.)
PET
(Con su fuente en desnivel gotegoteo de moje) Bife y riñón. Botellón de stout. Ji ji ji. Dependiente pendiente.
RICHIE
Buendios yono comiento…
(Con los ojos en el piso se mueve con empeño. El obrero, rengo, lo hiere con su tenedor de hierro fundente.)
RICHIE
(Con un grito de dolor se pone un puño en el sector derecho del dorso.) ¡Uy! ¡Luces! ¡De Bright!
BLOOM
(Con un índice en dirección del obrero.) Un espión. Mejor ser discreto. Odio todo tipo de multitudes. No me estoy divirtiendo ni un poco. Me encuentro muy comprometido.
MRS. BREEN
Como de costumbre, el fingimiento y los enredos de sus cuentos chinos.
BLOOM
Quiero decirle el secretito de cómo terminé en este sitio. Pero le ruego que no lo revele. Que Molly no se entere. Tengo un motivo específico.
MRS. BREEN
(Con enorme emoción.) ¡Oh, no!, ni por todo el oro del mundo.
BLOOM
Recorremos un poco. ¿Quiere?
MRS. BREEN
Por supuesto.
(El vejestorio femenino produce un signo que no ven. Bloom y Mrs. Breen emprenden el retiro codo con codo. El terrier los sigue, gimiendo tristemente, moviendo el hopo.)
EL VEJESTORIO FEMENINO
¡El judío se derritió!
BLOOM
(Con terno sport color trigo, un brote de nomeolvides en un doblez del jubón, moderno blusón tony, moñito escocés con cruz de St Endrew, guetres níveos, un cubre polvo color ocre sobre el hombro, botines rojizos, gemelos de expedición sobre el pecho, y bombín gris.) Posiblemente usted recuerde un hecho muy pero muy remoto, justo después de que Milly, Merionette le pusimos, dejó el pecho, y nos reunimos todos en el super premio de Feiryhouse, ¿fue en ese sitio?
MRS. BREEN
(En conjunto de corte celeste profundo, sombrero níveo de velours, y velo tul ilusión.) Leoperdstown.
BLOOM
Eso quise decir, Leoperdstown. Y Molly se jugó por un potrillo de nombre Nevertell y obtuvo siete chelines y volvimos por Foxrock en ese ruinoso coche cinco sillones usted y su esposo en su cenit entonces y con ese sombrero nuevo de velours níveo con un ribete de piel de topo que Mrs. Heyes le sugirió que compre por su buen precio en diecinueve con once, un trozo de cobre flexible y un viejo recorte de terciopelo; y me juego entero que lo hizo exprofeso…
MRS. BREEN
¡Por supuesto que lo hizo exprofeso, típico embuste felino! ¡Ni me lo mencione! ¡Lindo consejo!
BLOOM
Porque no le sentó ni de lejos como ese otro pequeño sombrero con el divino colibrí que siempre me sorprendió sobre su tiesto y lo bien que le quedó si bien es cierto que es triste que los liquiden, pero qué cruel de usted, ese ser diminuto con el cuore como si fuese un punto del fin de un texto.
MRS. BREEN
(Retorciéndole de un pellizco un trozo de piel de un codo y fingiendo sonreír.) ¡He sido un demonio cruel!
BLOOM
(Con un susurro, en secreto, in crescendo.) Y Molly comiendo un pebete de lomo con pimientos que encontró en el cesto del refrigerio de Mrs. Joe Golloher. Por cierto, si bien supo tener sus consejeros o lisonjeros en ningún momento me gustó mucho su estilo. Siempre fue…
MRS. BREEN
Muy…
BLOOM
Eso es. Y Molly riéndose porque Rogers y Meggot O’Reilly en el frente de lo de un quintero profirieron un quiquiriquí y Mercus Tertius Moses, el vendedor de té, justo en ese momento nos superó en su coche con su descendiente mujer, Duncer Moses de nombre, y el fox-terrier sobre sus hinojos se irguió y usted me preguntó si yo escuché o leí o supe o me encontré…
MRS. BREEN
(Con devoción.) Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.
(Mrs. Breen dese perece. Seguido por el perro que gime él se mueve en dirección de los portones del infierno. En un pórtico se yergue un perfil de mujer, con los miembros inferiores extendidos, vertiendo orín como un bovino. En el frente de un tugurio con los postigos ciegos, un grupo de indolentes oye un cuento que el tipo de hocico mocho dice con un ronco vocejón. Dos tullidos fingen un entrevero, gruñendo, en tullido juego de bribones.)
EL TIPO
(Se pone de hinojos, con un vocejón deforme que le surge por el hocico.) Y ni bien Coirns desciende del proscenio en Foley Street, dónde se le ocurre descomprimirse sino en el botellón de stout, puesto sobre el serrín, de los yeseros de Derwon.
LOS INDOLENTES
(Risoteos de hocicos hendidos.) ¡O jesuses!
(Los sombreros teñidos de pintor se remueven. Sucios del engrudo y el yeso de sus cuchitriles, se estremecen sin miembros en derredor de él.)
BLOOM
Otros eventos coincidentes. Creen que es cómico. De todo menos eso. Con este sol. No puedo seguir. Por suerte no veo mujeres.
LOS INDOLENTES
Jesuses, ese sí que es bueno. Polvos de Gleuber. Oh, jesuses, en el botellón de stout de los obreros.
(Bloom sigue con su recorrido. Mujeres prostituyéndose, en grupos de dos o tres, sus cuerpos envueltos en rebozos, con los pelos greñudos, se ofrecen desde los corredores, los portillos, los rincones.)
EL GRUPO DE MERETRICES
¿Qué es lo urgente, buen mozo?
¿Cómo tienes el miembro del medio?
¿Tienes un fósforo con un poco de fuego?
Eh, ven que te lo endurezco.
(Emprende el cruce por el sumidero en dirección de los corredores con luz. Desde un bulto en los visillos de un ventiluz un reproductor sonoro yergue un broncíneo cuerno deforme. En lo oscuro, el mozo del piringundín discute con el obrero y los dos ponchos rojos.)
EL OBRERO
(Con un eructo.) ¿Dónde es el burdel?
EL MOZO
En Purdon Street. Un penique el porrón de stout. Mujer decente.
EL OBRERO
(Prendiéndose de los codos de los dos ponchos rojos, se pone en frente de ellos.) ¡En movimiento, Ejército inglés!
CONSCRIPTO CURR
(Cubriéndose.) No es ningún loco.
CONSCRIPTO COMPTON
(Se ríe.) ¡Qué dices!
CONSCRIPTO CURR
(Discutiendo con el obrero.) El comedor del regimiento de Portobello. Pide por Curr. Sólo Curr.
EL OBRERO
(Profiere.) Somos los jóvenes. De Wexford.
CONSCRIPTO COMPTON
¿Qué me dices del teniente primero?
CONSCRIPTO CURR
¿Bennett? Es mi compinche. El viejo Bennett es mi preferido.
EL OBRERO
(Profiere.)
Los grilletes serviles.
Y liberemos nuestro territorio.
(Se les interpone con sus tumbos y pierden el equilibrio. Bloom se detiene, confundido. El perro lo sigue, con su sinhueso pendiendo, sin resuello.)
BLOOM
Esto es un desperdicio. Quilombos. Sólo el Señor conoce dónde se fueron. Los beodos recorren el doble del trecho en menos tiempo. Lindo lío. El suceso de Westlend Row. Luego meterse en los coches de lujo con boleto común. Después excederse. El tren con locomotor posterior. Por poco termino en Molohide o en un desvío, de noche, o un choque. El segundo cubilete es el que lo produce. Lo justo es uno solo. ¿Por qué lo estoy siguiendo? De todos modos, es el mejor de ese lote. De no ser por Mrs. Beufoy Purefoy no hubiese ido y no me hubiese descubierto. Kismet. Seguro que pierde ese dinero. En este sitio proveen un poco de sosiego. Buen negocio de vivillos y usureros. ¿Qué se te ofrece? Como viene se convierte en humo. Incluso pude morir por ese colosorrodotrolleyfogoso de no ser por el temple que tengo. Pero eso no siempre puede servirnos de socorro. Si hubiese ido ese jueves por el frente de lo de Truelock dos minutos después hubiese recibido un tiro. Cuerpo inexistente. Incluso si el proyectil me hubiese roto sólo el sobretodo hubiese podido exigir reintegros por shock, quinientos escudos. ¿Quién fue él? Un petimetre del club Frederick Street. Dios vele su custodio de bosques.
(Sube los ojos y ve en el muro el dibujo con yeso de un pene y un texto que dice: Sueño Húmedo.)
¡Qué curioso! El dibujo de Molly en el vidrio del tren lleno de hielo en Kingstown. ¿Qué ves en eso? (Coloridos perfiles de muñecos femeninos se entretienen en los pórticos con focos, en los triforios, entre nubes de humo de sus Birds Eye. El olor dulzón de los yuyos soporíferos le viene en lentos festones redondos que se vuelven ovoides.)
LOS FESTONES
Dulces son los dulzores. Los dulzores de lo prohibido.
BLOOM
Me duele el dorso. ¿Sigo o doblo? ¿Y estos comestibles? Si me los como quedo hecho un cerdopegote. Estuve ridículo. Es un desperdicio de dinero. Un derroche de un escudo y ocho peniques. (El perdiguero pone un hocico húmedo y frío sobre sus dedos extendidos, moviendo el hopo.) Es curioso cómo me siguen. Incluso ese bruto de hoy. Mejor que me escuche primero. Como si fuesen mujeres que prefieren los rencontres. Hiede como un zorrino. Les goûts sont les goûts. Puede ser hidrofóbico. Fido. Inseguro en sus movimientos. ¡Pichicho! ¡Gerryowen! (El perro lobo se tiende sobre el lomo, con obscenos revolcones con pesuños pedigüeños, su sinhueso pendiendo como un crespón.) El entorno que influye. Démoselo y listo. Siempre que no me. (Diciendo términos de estímulo, retrocede con movimientos de montero furtivo perseguido por el perro en dirección de un inmundo rincón oscuro y hediondo. Desenvuelve un bulto y en el momento de desprenderse del pie de cerdo se detiene y siente el pie de cordero.) Buen trozo por tres peniques. Pero entonces lo tengo en el puño izquierdo. Requiere otro esfuerzo. ¿Por qué? Menos potente por el poco uso. Oh, soltémoslo. Dos con seis.
(Con remordimiento se desprende de los desenvueltos pies de cerdo y de cordero. El lebrel revuelve torpemente el envoltorio y engulle glotón gruñendo, rompiendo los huesos. Dos efectivos con poncho se vienen en su encuentro, silenciosos, prudentes. Discuten entre sí.)
LOS EFECTIVOS
Bloom. De Bloom. Por Bloom. Bloom.
(Los dos ponen cinco de sus dedos sobre el hombro de Bloom.)
PRIMER EFECTIVO
Sorprendido con los dedos en el bollo. No cometer perjuicios.
BLOOM
(Confundido.) Estoy procediendo en bien del prójimo.
(Desde el limo del Liffey surge un revoloteo de cisnes y petreles desnutridos con biscochos de Bunbury en sus picos.)
LOS PETRELES
Kelkos kió kunkury keik.
BLOOM
El fiel seguidor del hombre. Se lo domesticó sin métodos crueles.
(Sube un índice. Bob Doren, descendiendo de un brinco del sillín de un pub, se mece sobre el lebrel que engulle.)
BOB DOREN
Perrote. Deme el piecito. El piecito.
(El bulldog gruñe, con los pelos erguidos y un trozo de pie de cerdo entre los colmillos de los que fluye un espumoso líquido hidrofóbico. Bob Doren se hunde silencioso en el ingreso de servicios de un subsuelo.)
SEGUNDO EFECTIVO
Prevención de procedimientos crueles con los bichos.
BLOOM
(Con ímpetu.) ¡Noble función! Me enfurecí con ese conductor de troley en el cruce del puente de Herold’s Cross por ser cruel con un equino y por si fuese poco el pobre con el lomo herido. Me insultó de un modo grosero. Por supuesto, un frío terrible y el último troley. Todos los cuentos sobre el mundo del circo son muy deprimentes.
(El Signor Moffei, lívido de furor, en uniforme de instructor de leones, con botones de rubí en el peto, se mueve, sosteniendo un círculo circense recubierto con un folio, un rebenque flexible hecho un rollo y un revólver cuyo objetivo es el dogo con el glotis ocluido.)
SIGNOR MOFFEI
(Sonríe siniestro.) Hombres y mujeres del público, mi lebrel doméstico. Soy quien montó el indómito potro Ejex en virtud de mi sillín exclusivo con pinches que someten todo tipo de bichos feroces. Moliendo los lomos con un tiento de nudos. El cepo de cogote con rodillos rinde en nuestros pies todo tipo de leones feroces, por muy fiero que fuese, incluso el Leo Ferox que hoy tenemos entre nosotros, el come hombres libio. Un trozo de hierro rojo vivo y un linimento puesto en el sector herido hicieron de Fritz de Helmersbuurt, el vivérrido reflexivo. (Ojos brillosos.) Poseo el signo indio. El brillo de mis ojos y los relumbres de mi peto lo consiguen. (Sonríe sutilmente.) Los dejo con Mlle. Ruby, el orgullo del ring.
PRIMER EFECTIVO
Muy bien. Nombre y domicilio.
BLOOM
Lo olvidé por el momento. ¡Oh, sí! (Se remueve el sombrero de nivel superior, en un gesto cortés.) Dr. Bloom, Leopold, odontólogo quirúrgico. Seguro que usted reconoce el nombre de von Bloom Visir. Muchísimos millones. Donnerwetter! Es dueño de medio Liechtenstein. Egipto. Primo.
PRIMER EFECTIVO
Pruébelo.
(Un recorte surge de un intersticio del cinto de cuero del sombrero de Bloom.)
BLOOM
(Con fez rojo y uniforme de cudí con cinturón verde, distintivo ilegítimo de Legión de Honor, recoge presuroso el recorte y lo ofrece.) Excúseme. Mi club es el Junior Soldiers & Colonels. Jurisconsultos: Messrs. John Henry Menton, 27 Litton Court.
PRIMER EFECTIVO
(Lee.) Henry Flower. Sin domicilio fijo. Merodeo nocturno y obstrucción de senderos públicos.
SEGUNDO EFECTIVO
Justifíquese. Lo prevengo.
BLOOM
(Produce del bolsillo superior del terno un lirio reseco.) Este es el lirio en cuestión. Me lo dio un hombre cuyo nombre desconozco. (Convincentemente.) Ustedes conocen ese viejo chiste, el lirio de León. Sustitución de nombre. Vireg. (Con un murmullo discreto y en tono confidente.) Estoy comprometido, usted comprende, teniente. Mi mujer de por medio. Los embrollos del querer. (Pone gentilmente sus dedos extendidos sobre un hombro del segundo efectivo.) Recórcholis. Es un tipo de costumbre que tenemos los heroicos guerreros del ponto. Es por el uniforme. (En dirección del primer efectivo en tono severo.) Pero de vez en vez uno recibe su Weterloo. Si quiere puede venir y beberse un buen tinto. (Sonrientemente en dirección del segundo efectivo.) Le conseguiré un encuentro, inspector. Son mujeres que no dicen que no. Se lo cumple en un periquete.
(Surge un sombrío rostro de mercurioso, precediendo un perfil con velo.)
EL SOMBRÍO ROSTRO MERCURIOSO
El Fuerte lo persigue. Se lo expulsó del Ejército.
MERTLE
(Con grueso velo, un cordel bermejo en torno del cuello, un número del Irish Times en el puño, en tono de reproche, esgrimiendo un índice.) ¡Henry! ¡Leopold! ¡Lionel, perdido! ¡Deterge mi nombre!
PRIMER EFECTIVO
(Vehementemente.) Debo detenerlo.
BLOOM
(Temeroso, se pone el sombrero, luego retrocede, el puño sobre el cuore y con el pliegue del miembro superior derecho en L, reproduce el signo y el diostelibre del gremio.) No, no, noble constructor, luz del querer. Confusión de nombres. El correo de Lyon. Lesurques y Dubosc. Recuerden el juicio por homicidio Childs. Nosotros los médicos. Lo liquidó un golpe de hocino. No he cometido ningún delito. Es mejor que quede libre un delincuente y no que cien queden presos por error.
MERTLE
(Rompiendo en sollozos, con el rostro cubierto por el velo.) Rompimiento de compromiso. Mi nombre legítimo es Peggy Griffin. Me escribió diciendo ser un infeliz. Tengo un primo rugbier, es hooker de los Bective, y se lo diré. Seductor sin sentimientos.
BLOOM
(Cubriéndose el rostro con los dedos.) Ingirió licores en exceso. Su beodez es evidente. (Dice en un murmullo el signo secreto de Efrén.) Shitbroleeth.
SEGUNDO EFECTIVO
(Con los ojos llorosos, en dirección de Bloom.) Bochorno de usted mismo, eso es lo que tiene que sentir.
BLOOM
Señores jueces, déjenme que me explique. Simple invención. Soy un incomprendido. Me quieren convertir en un chivo redentor. Soy un hombre decente con mujer, de prístino prestigio. Vivo en Eccles Street. Mi mujer, yo soy descendiente femenino de un muy distinguido coronel, un recio gentilhombre muy prominente, cómo es que le dicen, Coronel en Jefe Brien Tweedy, uno de los guerreros ingleses que cooperó con nuestros triunfos en los conflictos bélicos. Logró su promoción por el heroico modo en que defendió Rorke’s Drift.
PRIMER EFECTIVO
Regimiento.
BLOOM
(Volviéndose en dirección del corredor.) Los regios fusileros de Dublín, hombre, lo mejor de lo mejor, reconocido en el mundo entero. Creo ver entre ustedes unos viejos compinches del regimiento. El R.D.F. Con nuestro propio cuerpo de efectivos del orden, custodios de nuestros domicilios, los intrépidos hombres y de mejor físico en servicio de nuestro rey.
UN VOCEJÓN
¡Rebelde! ¡Que triunfen los Bóers! ¿Quién se burló Joe Chomberloin?
BLOOM
(Sus dedos extendidos sobre el hombro del primer efectivo.) Mi viejo progenitor incluso fue juez civil. Tengo el mismo fervor inglés que usted, señor. Defendí el mismo pendón por el rey y por el pueblo en el conflicto bélico de los necios siguiendo órdenes del coronel Gough en el sector de los obuses, fui herido en Spion Kop y Bloemfontein y se me mencionó en los reportes. Hice todo lo que pude como un hombre rubio. (Con un dejo sereno.) Jim Bludso. Con mi buque en dirección del frente costero.
PRIMER EFECTIVO
Profesión u oficio.
BLOOM
Bueno, soy escritor de profesión. Escritor y reportero. Justo estoy promoviendo mi colección de selectos cuentos propios, un emprendimiento increíblemente novedoso. Tengo conexiones con medios periodísticos ingleses y erineses. Si usted quiere, comuníquese por teléfono con…
(Myles Crowford surge de un brinco, con un plumón de cisne entre los dientes. Su pico bermejo refulge en el limbo de su sombrero níveo. De uno de sus puños pende lío de cebollines ibéricos y con el otro se pone el tubo de teléfono en un oído.)
MYLES CROWFORD
(Moviendo su lóbulo de pollo.) Oigo, setentisiete ochotresuno. Oigo, del Retrete Libre y Vespertino Culosucio. Detener el continente europeo. ¿Quién lo dice? ¿Los milicos? ¿Si escribe quién? ¿Quiere decir Bloom?
(Mr. Philip Bonfoy, rostro lívido, de pie en el pupitre de los testigos, en impoluto terno diurno, bolsillo superior con pico de moquero surgente, gregüescos color espliego con listón y botines negros lustrosos. Sostiene un bolso de folios con el rótulo Los golpes perfectos de Metchem.)
BONFOY
(Con un decir moroso.) No, usted no lo es, de ningún modo, por lo que yo sé. Ningún gentilhombre de estirpe, ninguno con un mínimo indicio de gentilhombre se hubiese hundido del modo repulsivo en que usted lo hizo. Uno de esos, milord. Un copión. Un escurridizo impostor con pretensiones de escritor. Es muy obvio que con su inherente vil condición copió uno de mis best-sellers, un producto indiscutiblemente estupendo, un legítimo tesoro cuyos textos sobre los sentimientos efusivos consiguen los elogios de todos los críticos. Los libros de Bonfoy sobre el querer y los enormes dominios y posesiones, los que milord, no lo dudo, debe conocer muy bien, son reconocidos en todo el reino.
BLOOM
(En un susurro, con tímido servilismo.) Ese segmento sobre el embrujo de mujer sonriente con los dedos entretejidos, si me lo permiten yo tengo mis objeciones…
BONFOY
(El morro fruncido, sonríe suficiente en dirección de los jueces.) ¡Usted, burro ridículo! ¡Es un bruto terriblemente ridículo e imposible de definir! No creo menester que se moleste muy enormemente en ese sentido. Mi editor, Mr. J. B. Pinker es uno de los testigos en este recinto. Presumo, milord, que recibiremos los debidos estipendios como testigos, ¿no es cierto? Nos vemos sensiblemente cortos de dinero en virtud de este bufonesco remedo de reportero, este cuervo de Reims que no estudió en ningún instituto superior.
BLOOM
(Indiferente.) En el instituto superior del vivir. Pobre oficio estético.
BONFOY
(Profiere.) ¡Vergonzoso y sucio el modo que tiene de mentir, testimonio del sentido ético de este hombre y de su podredumbre! (Extiende el bolso con los folios.) Tenemos testimonios contundentes, el corpus delicti, milord, un espécimen de mis mejores volúmenes corrompido por el signo del monstruo.
UN VOCEJÓN DESDE EL CORREDOR
Moisés, Moisés, el rey de los judíos
Se limpió el culo con el Weekly News.
BLOOM
(Enjundioso.) Es un típico sobregiro.
BONFOY
¡Usted, pillo impenitente! ¡Se merece que lo sofoquen en el bebedero de los equinos, ponzoñoso! (En dirección de los jueces.) ¡Suficiente con ver cómo vive el hombre en su círculo íntimo! ¡Tiene múltiples meretrices! ¡Un querubín en público y demonio en su domicilio! ¡Su nombre no es digno de ser repetido en ningún tipo de reunión! ¡El super subversivo del siglo!
BLOOM
(En dirección de los jueces.) ¿Y él, siendo soltero, cómo…?
PRIMER EFECTIVO
El Rey versus Bloom. Que entre Mrs. Driscoll.
EL UJIER
¡Mery Driscoll, sirviente doméstico!
(Mery Driscoll, mujer del servicio doméstico se pone en su sitio. Tiene un cubo en un puño y un cepillo en el otro.)
SEGUNDO EFECTIVO
¡Otro testimonio! ¿Es usted del grupo de los desposeídos?
MERY DRISCOLL
(Con disgusto.) No me prostituyo. Tengo un buen nombre y estuve cinco meses en mi último empleo. Tuve un buen puesto, medio escudo por mes y los vicios, los viernes libres y tuve que irme por sus insistentes requerimientos.
PRIMER EFECTIVO
¿Qué reproche tiene?
MERY DRISCOLL
Me hizo cierto tipo de proposición pero me tengo un poco de respeto, por muy pobre que me consideren .
BLOOM
(En blusón doméstico de peluche, gregüescos de lino tejido, mete deos, el rostro peludo y con el pelo levemente desprolijo.) Fui muy respetuoso. Te di suvenires, unos indumentos íntimos color verde muy incongruentes con tu condición. Se te imputó un robo e inocentemente te defendí. Todo debe tener su justo medio. Juego limpio.
MERY DRISCOLL
(Fervientemente.) ¡Que Dios me mire desde el cielo en este mismo momento si puse un dedo sobre esos moluscos!
PRIMER EFECTIVO
¿El reproche concreto? ¿Tuvo principio de ejecución?
MERY DRISCOLL
Me sorprendió en el fondo del domicilio, milord, un lunes en que su mujer se fue, pidiéndome un imperdible. Me sujetó, y me produjo cinco moretones. Y dos veces quiso meterme los dedos en mis indumentos interiores.
BLOOM
Se defendió.
MERY DRISCOLL
(En tono burlón.) No se merece el respeto que tengo por mi cepillo. Me resistí, don juez, y él me dijo: ¡No lo cuentes!
(Completo jolgorio.)
GEORGE FOTTRELL
(Ministro del reino y juez civil, con voz potente.) ¡Orden en el recinto! Que el reo pronuncie entonces su testimonio mentiroso.
(Bloom, diciéndose inocente y sosteniendo un lirio florecido emprende un extenso monólogo ininteligible. Ellos deben oír lo que los defensores tienen que decir en su conmovedor discurso enfrente del comité. Se siente confuso y molido pero, si bien se lo tiene como un cordero negro, por decirlo sin rodeos, siempre tuvo intención de redimirse, corregir los recuerdos del pretérito viviendo recoleto como viven frey y sor e incluirse de nuevo en el mundo como un ser viviente doméstico. Sietemesino de origen, lo crio y nutrió de modo escrupuloso un viejo progenitor tullido. Reconoce que pudo tener períodos de progenitor bohemio pero pretende emprender un nuevo folio y hoy, no lejos del fin de su periplo, vivir en su mundo doméstico en el crepúsculo de su existir, imbuido del querido entorno del delicioso seno de los suyos. Como inglés por elección, supo ver, en ese crepúsculo de estío desde un coche locomotor de Loop Line Co, sin que un llover persistente se detuviese, destellos, por lo visto, entre los intersticios de los visillos de los idílicos domicilios de los suburbios de Dublín y su distrito céntrico de dibujos simplemente bucólicos del territorio prometido reproducidos en los rollos cubre muros de lo de Dockrell en un penique con nueve los doce, inocentes chiquilines ingleses de origen repitiendo sus rezos con los ojos puestos en el Niño Jesús, juveniles discípulos inmersos en sus deberes, jóvenes mujeres en sus Cristofori o de repente todos con fervor diciendo los misterios gozosos en grupo en torno del crujiente leño del veinticinco de diciembre; y en el ínterin en los boreens y los verdes senderos se ven desfiles de colleens con sus cisnes y los sonidos del melodioso melodeón British bordebronce con multi registros y con fuelle de doce pliegues, un excelente precio, un chollo irrepetible…)
(Nuevo jolgorio. Siguen los susurros incoherentes. Los reporteros dicen que no pueden oír.)
UN RESUMIDOR Y UN ESCRIBIDOR
(Sin subir los ojos de sus libritos.) Suéltenle los cordones.
PROFESOR MCHUGH
(Desde el sector de los reporteros, tose y le exige.) Suéltelo y listo, hombre. Suéltelo en trocitos.
(El requerimiento prosigue re Bloom y el cubo. Un cubo voluminoso. Bloom mismo. Dolor de vientre. En Foley Street. Cólico, sí. Muy fuerte. El cubo de un yesero. Ciñendo fuerte los glúteos. Sufriendo dolor indecible. Muriendo de sufrimiento. En pleno sol. Los sentimientos efusivos o el vino tinto. Sí, un poco de legumbres. Momento crítico. Él no miró dentro del cubo. Desierto. Un revoltijo. No del todo. Un número viejo de Titbits.)
(Gritos y chillidos. Bloom con levitón roto con restos de hipoclorito de sodio, torcido sombrero sucio sobre el tiesto, un pegote de yeso en el medio de su frente, emite un susurro incomprensible.)
J. J. O’MOLLOY
(Con peluquín gris y ropón de jurisconsulto, diciendo en un tono de rezongo penoso.) Este no es un sitio donde verter inútiles expresiones indecentes en perjuicio de un pobre hombre perdido por el licor. Esto no es un ring de osos ni un festejo de discípulos en Oxford, ni un remedo de juicio justo. Mi cliente es un niño, un pobre peregrino que inmigró y empezó de cero como un polizón y hoy pretende obtener un penique honesto. El pretendido delito fue producto de un efímero desvío congénito, fruto de un espejismo, y los excesos que son objeto del reproche son libremente permitidos en el terruño de mi cliente, el territorio de Keops. Nudus oculus, os digo que no hubo intención de conocimiento corpóreo. No hubo vínculo íntimo y el insulto opuesto por Ms. Driscoll, de un supuesto deshonor en desmedro de su virtud, no se repitió. Quiero insistir sobre el punto de los diferentes usos y costumbres. En el círculo íntimo de mi cliente hubo episodios de hundimientos y desvíos del sueño. Si pudiese referirlo, su cuento nos hubiese conmovido como el sumun de lo increíble que se contó en los folios de un libro. Él mismo, señor juez, es un desecho físico que sufre lo que se conoce como tisis de los botineros. Lo defiendo sosteniendo que es de origen mongol y no es consciente de sus hechos. De ningún modo, por cierto.
BLOOM
(Los pies desnudos, pechopichón, con jubón y gregüescos de grumete hindú, elogiosos dedos de los pies como un rulo, recorre sorprendido el entorno por los resquicios de unos diminutos ojos de topo, moviendo unos dedos lentos sobre su frente. Luego se ciñe el cinturón como un grumete y con un obediente encogimiento de hombros típico de oriente en reverente reconocimiento de los jueces, subiendo un dedo gordo en dirección del cielo.) Sel night velly muchi biuti (Emprende unos sencillos versos melodioso.)
Li Li poble chiquito chiquilín
pie de celdo consigue noche y noche
Le costó tlé cheline le costó…
(Lo cubren de insultos.)
J. J. O’MOLLOY
(Vehementemente en frente del gentío.) Este es un conflicto injusto. Juro por Styx, que no permitiré el silencio y el tormento de ninguno de mis clientes impuesto de este modo por un conjunto de cuzcos y vivérridos reidores. El código de Moisés sustituyó el código del bosque. Lo digo y lo digo vehementemente, sin pretender ni por un segundo desobedecer los preceptos jurídicos, el sospechoso no es cómplice de ningún delito y quien lo incriminó no sufrió ningún toqueteo. Mi defendido obró como si hubiese sido su descendiente mujer. (Bloom se pone los dedos de J. J. O’Molloy sobre los morros.) Ofreceré testimonios concluyentes que refuten los supuesto hechos y descubriré cómo los dedos misteriosos proponen de nuevo su viejo juego. Si no tenemos testimonios evidentes, nos endureceremos con Bloom. Mi cliente, hombre tímido por constitución, hubiese sido el último hombre del mundo en cometer un hecho indigno de su condición que pudiese merecer el reproche de un espíritu decente o en ofender el buen nombre de mujeres que escogieron el sendero erróneo en beneficio de un vivillo que sólo quiso descomprimir sus perversiones. Él quiere ir por el sendero recto. Lo considero el sumun de todos los hombres impolutos que conozco. Hoy lo vemos disminuido porque hipotecó por un monto excesivo sus extensos dominios en Egendeth Neteim en el remoto Medio Oriente, de los que exhibiremos en este momento un número de fotos. (En dirección de Bloom.) Le sugiero que comience con el debido respeto.
BLOOM
Un penique por escudo.
(El espejismo del espejo líquido de Kinnereth con difusos perfiles de reses comiendo en un cejo de níquel se ve sobre un muro. Moisés Dlugecz, incoloro con ojos de hurón, en overol índigo, se pone de pie en el proscenio sosteniendo un pomelo en un puño y un riñón de cerdo en el otro.)
DLUGECZ
(Con un vocejón ronco.) Bleibtreustresse, Berlín, W.13.
(J. J. O’Molloy se sube en un pequeño púlpito y se sostiene un doblez del ropón con gesto solemne. El rostro se le extiende se vuelve lívido y peludo, con ojos hundidos, los forúnculos de tísico y los pómulos prominentes de John F. Teylor. Se pone el moquero sobre los morros y recorre con los ojos el rosillo flujo creciente de humor.)
J. J. O’MOLLOY
(Con un hilo de voz.) Mil perdones; estoy sufriendo un severo resfrío y recién dejo mi lecho de enfermo. Unos pocos términos bienelectos. (Con el tiesto de cuervo, los bigotes rojizos y el fluido estilo proboscidio de Seymour Bushe.) Ni bien se entorne el libro de los querubes si existe un concepto que el reflexivo pecho de un espíritu convertido y de un espíritu convertidor merece vivir, os digo: permitid que el prisionero en el pupitre de los reos goce del divino beneficio de lo que no tenéis por seguro. (Un folio con un borroso escrito es puesto en poder de los jueces.)
BLOOM
(Con ropón de corte.) Puedo ofrecer los mejores informes. Messrs. Cullen, Colemen. Mr. Wisdom Hely J.P. Mi viejo jefe Joe Cuffe. Mr. V.B. Dillon, exintendente de Dublín. Me he movido en el delicioso círculo de los mejores…. El excelso círculo femenino de Dublín. (Como si no tuviese interés.) Justo hoy estuve discutiendo en lo del virrey con mis viejos compinches, sir Robert, el experto en el cosmos del reino y Mrs. Boll, en su recepción. Sir Bob, le dije…
MRS. YELVERTON BERRY
(En vestido de noche profundescote, codomitones en tono eburno, uniforme de jinete del ejército bohemio, en género relleno color óxido con ribetes en piel de lutrino, peinetón de rubíes y un copete de cóndor en el pelo.) Lléveselo, teniente. Me envió un escrito misterioso fingiendo los signos de un bisoño inexperto y mi esposo en el distrito norte de Clonmel, jurisdicción de Munster, con el nombre de Jimmy Loverbirch. Dijo que desde el sector superior del coliseo vio mis excelentes globos siendo uno del público del Regent Coliseum en el estreno de El hemíptero. Que yo lo excité muchísimo, dijo. Me hizo proposiciones indecentes queriendo que me comporte de modo indecoroso el jueves siguiente 5 p. m. en punto, tiempo de Dunsink. Ofreció el envío por correo de un libro de ficción escrito por Monsieur Pol de Kock, con el título de Miss Tres, y sus tres juegos de corsés.
MRS. BELLINGHEM
(Gorro y ropón de conejo y lutrino, rebozo cubriéndole medio rostro, desciende de su coche de tiro y con unos lentes de cobertor de tortugo que produce de su enorme puño de piel de mustélido.) Lo mismo hizo conmigo. Sí, creo que el mismo reprensible individuo. Porque recuerdo que cerró el portillo de mi coche en el ingreso de lo de sir Thornley Stoker en un torbellino de nieve en pleno invierno en febrero del 93, en momentos en que incluso los hierros del vertedero y el interior del depósito de mi toilette se convirtieron en un bloque de hielo. Subsecuentemente incluyó un pimpollo de lucero del monte que cortó en un pico, según dijo, en mi honor. Lo hice ver por un experto en flores y su reporte concluyó que fue un brote del conocido tubérculo doméstico que se robó del emprendimiento modelo de un quintero.
MRS. YELVERTON BERRY
¡Vergonzosos procedimientos!
(Surge enorme grupo de mujeres de burdel y desposeídos.)
EL GRUPO DE MUJERES DE BURDEL Y LOS DESPOSEÍDOS
(Gruñendo.) ¡Un delincuente! ¡Honor! ¡Bigote cerúleo! ¡Tres honores por Ikey Mo!
SEGUNDO EFECTIVO
(Exhibe unos grilletes.) Estos son los grilletes.
MRS. BELLINGHEM
Me interpeló con diversos escritos de su propio puño con repelentes elogios diciéndome mi Venus en pieles, y juró sentir un profundo dolor por el frío sufrido por mi cochero Pelmer y con el mismo soplo se confesó envidioso de su cubre oídos y de sus mullidos vellones de cordero y de su suerte por los roces que tiene conmigo en los momentos en que de pie en el sector posterior de mi sillón viste el uniforme con mis signos y los distintivos y símbolos del escudo de los Bellinghem, escudete en predio negro y un tiesto de ciervo embellecido en oro. Elogió de modo poco menos que ridículo los extremos de mis miembros inferiores, mis turgentes músculos embutidos con tensión en tejidos sedosos, y elogió vehementemente mis otros tesoros ocultos entre sublimes bolillos que él, según dijo, hubiese podido reconstruir en su mente. Me sugirió, diciendo que su misión en este mundo fue siempre inducirme este proceder, que ofendiese el lecho del himeneo, siendo infiel con mi esposo ni bien fuese posible.
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
(Indumento de jinete, sombrero rígido, botos con espolines, jubón bermejo, mitones de mosquetero color ocre con festones, metros de género recogido en el codo y rebenque de montero con el que hiere de modo continuo el empeine de su boto.) Conmigo hizo lo mismo. Porque me vio en el club de polo de Phoenix Fields en el encuentro entre los Héroes de Erín versus el Resto de Erín. Mis ojos, lo sé, refulgieron con un brillo divino ni bien vi el rostro del coronel Slogger Dennehy, de los Inniskillings, consiguiendo el último chukker en su dilecto petiso Centurio. Este Don Giovine plebeyo me observó oculto por un coche de tiro y me envió un recorte de foto indecente en un doble sobre, del tipo que se vende de noche en los recovecos de Boul’Mich, ofensivo del decoro femenino. Conservo ese testimonio. Exhibe un joven cuerpo femenino semidesnudo, débil y querible (su cónyuge, como él solemnemente me lo confesó, que él mismo registró en vivo), teniendo comercio físico ilícito con un torero musculoso, evidentemente un bribón. Me sugirió que procediese del mismo modo, que me comporte de modo indebido y que peque con tenientes y coroneles del regimiento. Me imploró que ensucie su correo de un modo indescriptible, que lo zurre como bien lo hubiese merecido, que lo monte y lo jinetee, que lo fustigue con un vicioso torbellino de golpes de mi rebenque.
MRS. BELLINGHEM
Lo mismo hizo conmigo.
MRS. YELVERTON BERRY
Lo mismo hizo conmigo.
(Montones de mujeres decentes de Dublín exhibe correos comprometedores que recibieron de Bloom.)
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
(Con un violento pisotón produce el tintineo de sus espolines en un repentino y furioso frenesí.) Lo juro, por el Señor del cielo que me cubre. Me sostendré sobre su lomo todo lo posible y moleré los huesos de ese cuzco miedoso. Lo despellejo vivo.
BLOOM
(No queriendo ver, se encoge deseoso.) ¿En este punto? (Se retuerce.) ¡Otro! (Sin resuello, sometiéndose.) El peligro me seduce.
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
¡Muy bien! ¡Te lo pondré de un rojo vivo! Espero que no brinques menos que Jo Lutten.
MRS. BELLINGHEM
¡Que le corten los gregüescos, ruin! ¡Que le dibujen jirones y luceros en los culotes!
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
¡Infeliz! ¡No tiene perdón! ¡Un hombre comprometido!
BLOOM
Todo este gentío. Yo sólo soñé con unos chirlos. Un ligero estímulo térmico sin efusión de humores. Unos golpes sutiles que me impulsen el flujo venoso.
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
(Risoteo burlón.) ¿En serio, tesorito? Bueno, Dios es mi testigo de que te sorprenderé como ninguno lo hizo, créelo, el peor de los tormentos que puede sufrir un hombre. Hiciste que se despierte en mí el tigre furioso que duerme en mi interior.
MRS. BELLINGHEM
(Removiendo el puño de piel y los impertinentes en un gesto lleno de rencor.) Disciplinémoslo, Esther, dulce. Que le quemen los glúteos con el rebenque. Puéguele, y déjelo medio muerto. El felino de nueve hopos. Córtele los testículos. Vivisecciónelo.
BLOOM
(Encogido y temblón, une los dedos con gesto de perro molido.) ¡Oh, tengo frío! ¡Tiemblo! El motivo fue el deleite de su bellísimo rostro. Olvide mis excesos impuros, perdón. Kismet. Déjeme libre, por excepción. (Ofrece el otro moflete.)
MRS. YELVERTON BERRY
(En tono severo.) ¡No lo intente ni por todo el oro del mundo, Mrs. Tolboys! ¡Debe sufrir el duro tormento!
MRS. HON. MERVYN TOLBOYS
(Desprendiéndose con ímpetu un mitón.) Ni se me ocurre. ¡Perro de chiquero y siempre lo fue desde el belén! ¡Tener el tupé de discutir conmigo! Le moleré los huesos en público y lo teñiré de índigo y negro. Le hundiré los espolines, incluso sin omitir el pigüelo. Es un reconocido cornudo. (El rebenque cruje cruelmente en el éter.) Quítenle los gregüescos sin perder tiempo. ¡Preséntese, señor! ¡Presto! ¿Listo?
BLOOM
(Tembloroso, responde obediente.) El tiempo estuvo muy bochornoso…
(Devy Stephens, con rizos, viene con un grupo de niños vendedores de periódicos con los pies desnudos.)
DEVY STEPHENS
Messenger of the Holy Ghost y el Evening Telex con el suplemento de St. Petrick’s. Con los nuevos domicilios de todos los cornudos en Dublín.
(El muy reverendo presbítero O’Henlon con piloto de oro, exhibe y sube un reloj de ónix. Enfrente de él, el reverendo Conroy y el reverendo John Hughes S. J., se ponen de hinojos.)
EL RELOJ
(Descierre del portillo.)
Cornú.
Cornú.
Cornú.
(Se oye el rítmico ruido de los flejes de un lecho de bronce.)
LOS FLEJES
Jigjog. Jingjong Jigjog.
(Un bloque brumoso se mueve velozmente, descubriendo presto en los pupitres de los jueces los rostros de Mertin Cunninghem, presidente, con sombrero, Jock Power, Simon Dedelus, Tom Kernen, Ned Lombert, John Henry Menton, Myles Crowford, Lenehen, Peddy Leonerd, Nosey Flynn, M’Coy y el rostro indistinto de Un Sin Nombre.)
EL SIN NOMBRE
Jineteo en pelo. Peso por vejez. Midiós, él sí que se lo estructuró.
LOS JUECES
(Todos sus tiestos se vuelven en dirección del foco de voz.) ¿Es cierto?
EL SIN NOMBRE
(Sonríe con cinismo.) Culo sobre tiesto. Cien chelines por cinco.
LOS JUECES
(Todos los tiestos se mueven consintiendo.) Es opinión coincidente.
PRIMER EFECTIVO
Lo tenemos en nuestros registros. Otro virgo roto. Fugitivo: Jock te Destripo. Mil escudos de retribución.
SEGUNDO EFECTIVO
(Sorprendido, en un susurro.) Y de negro. Mormón. Subversivo.
EL PREGONERO
(En voz bien fuerte.) Siendo que Leopold Bloom, sin domicilio fijo, es un reconocido experto en explosivos, impostor, mujeriego, dueño de prostíbulo y cornudo y un vergonzoso ejemplo entre los vecinos de Dublín y en virtud de este congreso de jueces en sesión el muy noble…
(El Eminente Juez, Sir Frederick Folkiner, presidente del Fuero de Dublín, en ropón de hombre de leyes gris pétreo se pone de pie, con el rostro y el mentón cubierto de pétreos pelos. Sostiene sobre su pecho un cubretiesto como cetro. De su frente surgen rigurosos los cuernos de berrueco de Moisés.)
EL EMINENTE JUEZ
Impediré que este vil comercio con mujeres continúe y extinguiré en Dublín este odioso tipo de peste. ¡Es un bochorno! (Se pone el gorro negro.) Que se lo lleven, señor sheriff desde el pupitre de reo y que quede detenido en el presidio de Mountjoy pendiente de lo que determine el Rey y se lo cuelgue del cuello y lo descuelguen muerto y que no erren, por su propio bien o que Dios lo perdone. Llévenselo. (Un embozo negro desciende sobre su tiesto.)
( El sheriff Long John Fenning surge, con un hediondo pucho Henry Cley.)
LONG JOHN FENNING
(En un rezongo, profiere) ¿Quién es el verdugo de Judes Iscoriote?
(H. Rumbold, peluquero de oficio, vistiendo jubón en tono humor venoso y peto de curtiembre, con un rollo de cordel sobre un hombro, se yergue sobre el proscenio. Un cipote y un leño con pinches sujetos del cinto. Sonriendo, se lude los diez dedos extendidos como rezones, nudosos de hierros prominentes.)
RUMBOLD
(En dirección del eminente juez con siniestro compinchismo.) Henry Hung, milord, el terror de Mersey. Cinco escudos por cogote. Cuello, o ninguno.
(Lentos repiques de los esquilones del templo de St. George, oscuro hierro sonoro.)
LOS ESQUILONES
¡Dindón! ¡Dindón!
BLOOM
(Muerto de miedo.) Un momento. Esperen. Petreles. Buenos sentimientos. He visto. Inocente. Mujer muy joven en el recinto de los monos. Zoo. Monos lujuriosos. (Sin resuello.) El cuenco de su pelvis. Su ingenuo rubor me dejó sin resuello. (Conmovido.) Me retiré del sitio. (Se vuelve en dirección de un individuo entre el gentío.) Heynes, ¿puede oírme un segundo? Usted me conoce. Quédese esos tres chelines. Y si requiere otro poco…
HEYNES
(Indiferente.) Es usted un perfecto desconocido.
SEGUNDO EFECTIVO
(Pidiendo que miren en un rincón) En ese rincón puso el explosivo.
PRIMER EFECTIVO
Dispositivo luciferino con fusible de tiempo.
BLOOM
No, no. Pie de cerdo. Estuve en un entierro.
PRIMER EFECTIVO
(Exhibe su cipote.) ¡Mentiroso!
(El perdiguero sube el hocico, permitiendo ver el escorbútico rostro gris de Peddy Dignem. Lo royó todo. Emite el soplo pútrido de un coyote. Crece con el perfil y el porte de un hombre. Su pelo de teckel se convierte en un ropón ocre . Su ojo verde reluce ferozmente. Medio lóbulo, todo el hocico y los dos dedos gordos le fueron comidos por un gul.)
PEDDY DIGNEM
(Con hondo vocejón.) Es cierto. Fue mi entierro. El Doctor Finucone confirmó mi deceso por un síncope repentino.
(Sube en dirección de Selene su rostro mordido color rescoldo y gime lúgubremente.)
BLOOM
(Con gesto victorioso.) ¿Pueden oírlo?
PEDDY DIGNEM
Bloom, soy el espíritu de Peddy Dignem. ¡Oye, oye, oh, oye!
BLOOM
Su voz tiene el tono de voz de Eseú.
SEGUNDO EFECTIVO
(Cruces.) ¿Cómo es posible?
PRIMER EFECTIVO
Eso no lo dicen los instructivos de religión.
PEDDY DIGNEM
Por metempsicosis. Los espectros.
UN HILO DE VOZ
Oh, no embromes.
PEDDY DIGNEM
(Convencido.) En un tiempo fui dependiente de Mr. J. H. Menton, jurisconsulto, escribiente y gestor, de 27 Litton Court. Hoy soy un difunto, un trombo en el ventrículo derecho. Infortunio. Mi pobre mujer sufre terriblemente. ¿Cómo se sobrepone? Quítenle ese botellón de licor de endrino. (Recorre el entorno con los ojos.) Un poste de luz. Tengo un requerimiento físico. Ese suero de leche que comí no me sentó bien.
(El distinguido perfil de John O’Connell, custodio, se mueve sosteniendo un grupo de cerrojos unidos con un crespón. Viene con el reverendo Coffey, clérigo vientrescuerzo, cuellotieso, vistiendo sobrepelliz y gorro de dormir de lino tejido, sosteniendo soñoliento un listón hecho con flores de opio.)
REVERENDO COFFEY
(Luego de un bostezo, emite el sonido ronco de un escuerzo.) Nomine. Jeicobs. Vobiscuits. Omén.
JOHN O’CONNELL
(Profiriendo furioso por un micrófono.) Dignem, Petrik T., muerto.
PEDDY DIGNEM
(Con los oídos erguidos, mueve los pliegues de los ojos sorprendido.) Sobretonos. (Se mueve en un serpenteo y pone un oído en el suelo.) ¡El tono de voz de mi dueño!
JOHN O’CONNELL
Registro de entierro número U.P. 85 mil. Terreno diecisiete. Lo de Keys. Lote ciento uno.
(Peddy Dignem oye con visible esfuerzo, reflexivo, el hopo enhiesto, los oídos erectos)
PEDDY DIGNEM
Recen por el reposo de su espíritu.
(Se escurre como lombriz en un depósito de coque, su ropón ocre como un cordel de remolque sobre pedruscos crujientes. Lo sigue un obeso progenitor de progenitores de roedor con pesuños fungosos de tortugo so un telliz gris. Se oye el sordo vocejón de Dignem gruñendo en el subsuelo: Dignem murió y se lo enterró. Tom Rochford, petirrojopecto, en gorro y breeches, surge de un brinco desde su reproductor bitorre)
TOM ROCHFORD
(Un puño sobre el esternón, en gesto reverente) Rubén J. Un florín que lo encuentro. (Exhibe el ingreso del túnel muy resuelto.) Es mi turno. Pueden seguirme, el rumbo es Wexford.
(Luego de un soberbio brinco de pez de río y engullido por el hoyo. Dos discos en sus torres remueven unos ojos de cero. Todo dese perece. Bloom se mueve de nuevo, entre el lodo. Los besos emiten su gorjeo en medio de jirones de cejo. Se oye lo que puede ser un Bösendorfer. Se detiene en el frente de un domicilio con luces, oyendo. Los besos, surgiendo desde sus nidos lo siguen en un revoloteo, con trinos, gorjeos y susurros.)
LOS BESOS
(Trino.) ¡Leo! (Gorjeos.) ¡Inmundos obsequiosos gomosos olorosos por Leo! (Susurros.) ¡Cucurucú! ¡Yummyum, Mujmuj! (Trinos.) ¡Enormementenorme! ¡Contorsión! ¡Leopopold! (Gorjeo.) ¡Leeoolee! (Susurro.) ¡Oh Leo!
(Se mueven, con un revoloteo entre sus indumentos, se detienen, brillosos lentigos vertiginosos, cequís de níquel.)
BLOOM
Un toque hombruno. Himno triste. Himno religioso. Puede ser este sitio.
(Zoe Higgins, joven mujer que vende su sexo, con kimono en tono corindón celeste prendido con tres broches de bronce, un cordoncillo de terciopelo negro en torno del cuello, dice que sí con un gesto, desciende los estribos y lo requiere.)
ZOE
¿Se te perdió un socio? Lo vi en el vestíbulo con su compinche.
BLOOM
¿Esto es lo de Mrs. Muck?
ZOE
No, 81. Lo de Mrs. Cohen. Puedes seguir recorriendo y todo lo que viene es peor. Mum Slipperslopper. (En tono confidente.) Hoy cumple su turno con el vejete, su vidente, que le provee todos los pronósticos y le sostiene su hijo en Oxford. Le tocó doble turno, pero hoy tuvo un vuelco de suerte. (Con recelo.) ¿No eres su progenitor, no?
BLOOM
¡Yo no!
ZOE
Los dos de negro. ¿Siente un cosquilleo nocturno mi vergonzoso?
(Su piel, sensible, siente venir los dedos. Unos dedos le recorren el muslo izquierdo.)
ZOE
¿Qué dicen tus nueces?
BLOOM
En off-side. Curioso que estén en el sector derecho. Por el peso, supongo. Un evento en un millón, dice Moisés, mi modisto.
ZOE
(Repentino retroceso.) Tienes un forúnculo duro.
BLOOM
No es posible.
ZOE
Puedo sentirlo.
(Sus dedos se meten en el bolsillo izquierdo de sus gregüescos y producen un tubérculo todo fruncido. Sus ojos se detienen sobre el tubérculo y en el rostro de Bloom con mudos morros húmedos)
BLOOM
Un fetiche. Recuerdo de los míos.
ZOE
¿Es de Zoe? ¿Puede ser que se quede conmigo? ¿Por lo gentil que he sido, eh?
(Con un impulso codicioso se mete el tubérculo en un bolsillo, luego se le prende del codo, con tiernos mimos. Él sonríe incómodo. Se oye el ritmo lento de un típico son de oriente. Él se sumerge en el oro vidrioso de sus ojos, con nítidos bordes de kohol. Su sonreír se vuelve dulce.)
Si vuelves nos reconoceremos.
BLOOM
(Tristemente.) No sé lo que es tener un ciervito querendón, pero siempre estuve seguro de que…
(Brincos de ciervos, comiendo en los montes. Se ven unos diques. En los bordes se perciben los negros perfiles de los cedros. Un olor surge, un intenso mechón resinoso. Fuego, por el oriente, un cielo celeste profundo, hendido por el vuelo broncíneo de los cóndores. En el suelo se extiende el pueblo femenino, desnudo, níveo, quieto, fresco, lujurioso. Un murmullo de fuente entre pimpollos de terciopelo. Murmullo de flores enormes en vides de un profundo bermejo. Un vino de pudor, libido, humor venoso surge, con un murmullo curioso.)
ZOE
(En un murmullo repite los versos melodiosos; sus morros voluptuosos ungidos con óleo de cerdo y rocío de pimpollo.)
Schoroch oni wenowoch, benoith Hierusholoim
BLOOM
(Sorprendido.) Por tus modos te pensé de estirpe.
ZOE
¿Y quién te dijo que pienses?
(Le muerde sutilmente un lóbulo con pequeños dientes orotopes envolviéndolo en un repelente tufo de cebollines podridos. Los pimpollos se dividen, exhiben un sepulcro del oro de los reyes y el polvo de sus huesos.)
BLOOM
(Retrocede, con un torpe mimo repetitivo de sus dedos extendidos sobre el pezón derecho.) ¿Eres de Dublín?
ZOE
(Se recoge el pelo y retuerce un mechón en rizo.) Ni lo menciones. Soy de origen inglés. ¿Tienes un swiggerroot?
BLOOM
Fumo muy poco, tesoro. Un puro de vez en vez. Un dispositivo pueril. (Libidinoso.) Los morros pueden tener mejores usos que sorber un cilindro con yuyos pestilentes.
ZOE
Bueno. Dime un sermón sobre este punto.
BLOOM
(En mono obrero de corderoy negro, jersey peludo con rojo moñito suelto y gorro indio Gerónimo.) El hombre es incorregible. Sir Welter Releigh vino del nuevo mundo con ese tubérculo y ese yuyo, uno destructor de pestes por sorbedor, el otro un veneno que corrompe el oído, el ojo, el cuore, los recuerdos, el ímpetu, el entendimiento, todo. Es decir, vino con el veneno y un siglo después vino ese otro cuyo nombre no recuerdo con el comestible. El suicidio. Los embustes. Todos nuestros vicios. ¡Por Dios, con ver nuestro desenvolvimiento político!
(Últimos repiques nocturnos desde los topes de templos remotos.)
LOS REPIQUES
¡Vuelve, Leopold! ¡Intendente de Dublín!
BLOOM
(Con ropón y leontine de consejero.) Electores de Smithfield, Four Courts, Frederick, Mountjoy y North Dock, lo mejor es extender los recorridos de los trenes eléctricos, insisto, desde los bretes de reses en dirección del río. Ese es el himno del futuro. Ese es mi propósito. Cui bono? Pero nuestros filbusteros Vonderdeckens en su buque espectro de los dineros…
UN ELECTOR
¡Tres veces tres por nuestro futuro primer ministro!
(Un fulgor celeste del polo norte en procesión de fuegos surge de repente.)
LOS POSEEDORES DEL FUEGO
¡Hip hip hurre!
(Un grupo de reconocidos burgueses, poderosos e ideólogos de Dublín se reúnen en torno de Bloom, lo reciben con choque esos cinco y lo cubren de elogios. Timoty Hurrington, tres veces intendente de Dublín, imponente en su ropón bermejo, leontine de oro y sedoso moñito níveo, discute con el concejero Lorken Sherlock, locum tenens. Se dicen vehementemente que sí moviendo sus respectivos tiestos en completo concierto.)
EXINTENDENTE HURRINGTON
(En ropón bermejo con cetro, imponente leontine de oro y rebozo de níveo tul.) Que el discurso del concejero sir Leo Bloom quede impreso con el dinero de los contribuyentes. Que el domicilio de su belén se orne con un letrero de recuerdo y que el corredor en Cork Street, conocido hoy como Cow Drive se designe en lo sucesivo Bloom Street.
CONCEJERO LORKEN SHERLOCK
El consenso es completo.
BLOOM
(Efusivo.) Estos embusteros frisones o filibusteros frisones, viven tendidos en los mullidos puentes de sus veleros inmersos en sus juegos de cubilete, ¿qué interés tienen? Motores, ese es su objetivo, su deseo, su elixir. Motores versus obreros, robots, títeres, monstruos que producen el exterminio mutuo, gnomos horribles producidos por un ejército de lujuriosos inversores sobre el cuerpo de nuestros obreros prostituidos. El pobre hombre desnutrido y ellos nutriendo sus regios ciervos monteros o persiguiendo piebres y lerdices, en su miope derroche de florines y poder. Pero su reino de herrumbre es el derrumbre pro siempre y pro siempre y pro…
(Vítores sostenidos. Postes de colores, troncos festivos y pórticos de triunfo surgen por doquier. Un letrero con el escrito Ceod Mile Foilte y Muh Ttob Melek Ishrel pende entre dos edificios opuestos. Todos los frentes repletos de gente, sobre todo mujeres. En todo el recorrido los regimientos de los Regios Fusileros de Dublín, el King’s Own Regiment escocés, los Comeron Highers, y los Welsh Fusiliers, en posición de firme, contienen los desbordes del gentío. Discípulos del colegio suben los postes de luz, los postes del teléfono, los frentes, los ventiluces, los dinteles, los vertederos, los tubos de humo, los rejones, los monstruosos demonios de los templos, con chiflidos y vítores. Surge el obelisco de nube. Un remoto conjunto de chifles y bombos se oye repitiendo el Kol Nidre. Los bombos vienen con los símbolos del imperio, ondeo de pendones y cocoteros de oriente. El distintivo pontificio en oro y eburno se yerge en un tope, en el centro de un círculo de pendones con los colores cívicos. El primer grupo del desfile viene conducido por John Howerd Pernell, sheriff en jefe de Dublín, vistiendo bluzón en rombos níveos y negros, el perseguidor de Ethlone y Rey de Escudos de Ulster. Los siguen el Muy Eminente Joseph Hutchinson, intendente de Dublín, el lord intendente de Cork, los eminentes intendentes de Limerick, Golwey, Sligo y Woterford, veintiocho comunes en nombre de Erín, señores, nobles y reyes del desierto luciendo sus mejores indumentos, el cuerpo de Bomberos de Dublín, el concejo de los divinos gurúes del tesoro en su económico orden de precedentes, el obispo de Down y Connor, Su Eminente Michel obispo Logue obispo honorífico de Ermegh, preeminente de todo Erín, El muy reverendo Dr. Will Olexender, obispo honorífico de Ermegh, preeminente de todo Erín, el superior jefe de los hebreos, el líder de los presbíteros, los líderes de los fieles seguidores de John Smyth, de Joris, de John Wesley y de Lutero, y el servidor honorífico del consorcio de los compinches. Les sigue un desfile de gremios, los consorcios, los custodios del orden público, con sus coloridos pendones: toneleros, productores de pollos, molineros, kinesiólogos, mesoneros, promotores, escribientes, dueños de viñedos, productores de protectores estériles, obreros del hollín, productores de unto, tejedores de piqué y de poplín, herreros, bolicheros gringos, embellecedores de templos, cosedores de botines, funebreros, merceros de tul, escultores, revendedores, obreros del corcho, expertos en siniestros por incendios, tintoreros, ecuménicos productores cerveceros, peleteros, impresores de rótulos, inscriptores de escudos, peones de hipódromo, corredores de objetos mineros preciosos, proveedores de elementos de cricket y tiro deportivo, productores de filtros, vendedores de huevos y tubérculos, tejedores de bonetes y mitones, plomeros. Siguiéndolos un desfile de los señores del Dormitorio del Leño Negro, el político Ligo, Poste de Oro, el escudero, el eminente servidor de dormitorios, el noble conde, el sheriff en jefe con el florete del gobierno, el cetro de hierro de St Stephen, el copón y el Libro. Cinco niños trompeteros profieren un toque de silencio. Los bifiters responden, con cornos de recepción. So un pórtico de triunfo viene Bloom, con el tiesto descubierto, un ropón de terciopelo rojo con ribetes de lutrino, sosteniendo el bordón de St. Edwerd, el orbe y el cetro con el pichón, y el estilete. Jinete sobre un tordillo níveo como de leche, con extenso hopo bermejo, con ricos festones, con freno de oro. Delirio creciente. Grupos de mujeres vierten torrentes de flores desde los portillos. El éter es todo perfume. Los hombres profieren elogios. Los escuderos de Bloom corren entre el público con brotes de espinillo y de codeso)
LOS ESCUDEROS DE BLOOM
Reyezuelo, reyezuelo,
rey plumífero del cielo,
fue en el festejo de Stephen
que se enredó en el espino,
UN HERRERO
(Murmullo.) ¡Por el honor de Dios! ¿Y ése es Bloom? Como si tuviese veintinueve.
UN PONEDOR DE PISOS
Es el célebre Bloom, el supremo reconstructor del mundo. ¡Quítense los sombreros!
(Todos se descubren. Fervientes susurros del público femenino.)
MUJER CON MILLONES
(Con rico tono.) ¿No es todo un prodigio?
MUJER NOBLE
(Noblemente.) ¡Me figuro todo lo que vio ese hombre!
MUJER DEL FEMINISMO
(Con tono viril.) ¡Y lo que hizo!
UN EJECUTOR DE ESQUILÓN
¡Un rostro típico! Tiene frente de filósofo.
(Tiempo Bloomoso. Explosión del sol que surge en el noroeste)
EL OBISPO DE DOWN Y CONNOR
Hoy les presento vuestro genuino regente-presidente y rey-primer ministro, el serenísimo y potentísimo y poderosísimo regente de este reino. ¡Dios vele por Leopold Primero!
TODOS
¡Dios vele por Leopold Primero!
BLOOM
(En sobrepelliz y ropón bermejo, en dirección del obispo de Down y Connor, con gesto severo.) Mi reconocimiento, eminente señor o lo que fuese.
WILL OBISPO HONORÍFICO DE NEWRY
(Moñito rojo y sombrero de clérigo.) ¿Prometéis, en ejercicio del poder que se os confiere, seguir fielmente los códigos y cumplir con el deber de ser clemente en todos vuestros juicios en Erín y los territorios que de él dependen?
BLOOM
(Cubriéndose los testículos con dedos derechos, promete.) Que el Señor me lo reproche. Prometo cumplir con todo eso.
MICHEL OBISPO HONORÍFICO DE NEWRY
(Unge el tiesto de Bloom.) Felix ingentis nuntio vobis. Tenemus cornuficem. ¡Leopold, Petrick, Endrew, Devid, George, ungido eres!
(Bloom viste un ropón tejido en oro y se pone un dije de rubí. Sube y se sostiene sobre el peñón del destino. Los nobles en ejercicio se ciñen en el mismo momento sus veintiocho gorros. Repiques de gozosos esquilones en el templo de Cristo, en St. Petrick, en St. George y en el feliz Molohide. los juegos pirotécnicos de los kioscos del Mirus suben por doquier con simbólicos diseños penepirotécnicos. Los nobles rinden honores, uno por uno, deteniéndose con genuflexiones.)
LOS NOBLES
Me convierto en súbdito de tu feudo de cuerpo entero y te venero en este mundo.
(Bloom sube su puño derecho en uno de cuyos dedos refulge el corindón Koh-i-Noor. Su corcel emite un relincho. Repentino silencio. Emisores electrónicos entre los continentes y los mundos reciben el discurso.)
BLOOM
¡Súbditos míos! Por el presente decreto dispongo que mi fiel corcel Copulo Félix es mi Eminente Visir sucesorio y os informo que desde hoy repudio y me desligo de quien fue mi cónyuge y que me uniré con Miss Selene, el noble esplendor nocturno.
(Un coche de presos emprende presto retiro con su ex cónyuge dentro. Miss Selene, con ropón celeste noche, un semilunio de níquel en su frente, desciende de un sillón sostenido por dos tipos enormes. Explosión de vítores.)
JOHN HOWERD PORNELL
(Sube el pendón del reino.) ¡Ilustre Bloom! ¡Sucesor de mi célebre mellizo!
BLOOM
(Se confunde en un estrujón con John Howerd Pornell.) Le expreso mi profundo reconocimiento, John, por recibirme de este regio modo en mi verde Erín, el suelo prometido de nuestros predecesores.
(Le ofrecen los fueros de Dublín en un rollo. Lo ponen en posesión de los cerrojos de Dublín, dispuestos en cruz sobre un cojín bermejo. Él exhibe enfrente del público los zoquetes verdes que tiene puestos.)
TOM KERNEN
Usted lo merece, milord.
BLOOM
Hoy se cumplen seis lustros del triunfo sobre nuestro histórico enemigo en Roosboom. Nuestros obuses y los fusiles sobre los buques del desierto tuvieron un rol prominente en sus pelotones. ¡Conseguimos tres kilómetros de terreno! ¡Ellos embisten! ¡Todo perdido! ¿Nos rendimos? ¡No! ¡Embestimos! ¡Eh! ¡De frente! Por el sector izquierdo nuestros jinetes subieron por Pleven y, profiriendo su grito guerrero Bene egistis Tsebeoth:, les destruyeron con sus rejones un ejército completo.
EL GREMIO DE LOS IMPRESORES DEL FREEMEN
¡Oíd! ¡Oíd!
JOHN WYSE NOLEN
Este es el hombre que permitió que se fugue Jim Stephens.
UN DISCÍPULO CON TERNO CELESTE OSCURO
¡Excelente!
UN VIEJO RESIDENTE
Usted es el orgullo de su pueblo, sir, eso es lo que es.
UN FRUTERO
Él es el hombre que Erín requiere.
BLOOM
Mis queridos súbditos, este es el comienzo de un nuevo tiempo. Yo, Bloom, por cierto os digo que lo tenemos muy próximo. Sí, lo juro por Bloom, en breve os convertiréis en huéspedes del glorioso pueblo del porvenir, el nuevo Bloomselem en el Novo Erín del futuro.
(Veintinueve obreros y otros tres con pimpollos rojos en el ojete, de todos los distritos de Erín, construyen el nuevo Bloomselem siguiendo instrucciones de Derwen el constructor. Es un edificio imponente con techo de grueso vidrio, construido con el perfil de un inmenso riñón de cerdo, conteniendo dos sectores de veinte mil dormitorios. En el curso de su construcción muchos edificios y monumentos son demolidos. El gobierno pone por un tiempo sus direcciones en los depósitos de trenes. Numerosos domicilios son demolidos. Los inquilinos son puestos en toneles y contenedores, todos con los signos en rojo L. B. Un buen número de indigentes descienden de golpe de unos estribos. Un sector de los muros en torno de Dublín, repletos de fieles seguidores, de repente se convierte en polvo.)
LOS SEGUIDORES
(Muriendo.) Morituri honorem te dicimus. (Mueren.)
(Un hombre vistiendo mcintosh ocre surge de repente de un portillo oculto. Extiende un dedo en dirección de Bloom.)
EL HOMBRE DEL MCINTOSH
No deben creerle. Ese hombre es Leopold M’Intosh, el notorio fogonero. Su nombre de origen es Higgins.
BLOOM
¡Fusílenlo! ¡Perro penitente! ¡Justo M’Intosh!
(Explosiones de obús. El hombre del mcintosh ocre dese perece. Bloom escinde copetes de opio con su cetro. Se reciben reportes de muertes coincidentes de muchos enemigos poderosos, productores de reses, miembros del Congreso, miembros de comités perpetuos. Los custodios de Bloom distribuyen el dinero del Jueves Pío, distintivos de recuerdo, bollos y peces, pendones de los socios sobrios, finos puros Henry Cley, huesos con restos, condones envueltos en sobres herméticos sujetos con hilos de oro, dulces de leche, chupetines de comosus, billet doux en dobleces como sombreros de conscripto, ternos de confección, lomo frito, botellones de detergente Jeyes’s Fluid, bonos de descuento, remisiones de un mes y medio, peniques espurios, chorizos de cerdos de cobertizo, tickets de cine, boletos de tren útiles en todos los recorridos, cupones del legítimo regio bingo bohemio, tickets de refrigerios económicos, reimpresiones de poco monto de Los Doce Peores Libros del Mundo: Froggy y Fritz (político), Cuide su niño (pueril), 50 copetines por 7 chelines 6 peniques (cocínico), ¿Fue Jesús un mito del sol? (histórico), Termine con ese dolor (médico), Compendio de los niños y el universo (cósmico), Reírmos todos juntos (cómico), Índice del promotor (periódico), Correos fogosos de Sor Regente (erótico), Quién es quién en el cosmos (ecuménico), Himnos conmovedores (melódico), El penique que lo convierte en rico (hegemónico). Completo revuelo y confusión. Mujeres que se embisten por un roce con el ruedo de los vestidos de Bloom. Mrs. Gwendolen Dubedut viene por el medio del gentío y de un brinco se sube sobre el corcel de Bloom, sorprendiéndolo con besos en sus dos mofletes en medio de vítores bulliciosos. Refulgen luces de fotos. Bebés y niños le son ofrecidos por miles de miembros superiores.)
UN GRUPO DE MUJERES
¡Pequeño progenitor! ¡Pequeño progenitor!
LOS BEBES Y LOS NIÑOS
Llegó el querido Poldy, benditos querubines,
con los bolsillos llenos, de chupetines.
(Bloom, poniéndose de hinojos, finge un golpe en el vientre del Bebé Boerdmen.)
EL BEBÉ BOERDMEN
(Profiere un eructo, y de sus morros fluye un chorro de leche en grumos.) Hojojojo.
BLOOM
(Prendido del codo de un joven ciego.) ¡Mi gemelo! (Poniendo sus dedos sobre los hombros de dos viejos cónyuges.) ¡Mis queridos compinches! (Escondiéndose de unos niños rotosos de los dos sexos.) ¡Estoy! ¡No estoyyy! (Impele un cochecito de mellizos.) ¡Truco y troco somos dos, uno es uno y dos con vos! (Los entretiene con trucos, produciendo de entre sus dientes moqueros de tul rojo, oro, pomelo, verde, celeste, índigo y purpurino.) Roygbiv, 32 pies por seg. (Mujeres que perdieron sus esposos reciben su confort.) El hecho de no tenerlos rejuvenece el espíritu. (Sigue un ritmo escocés con brincos grotescos.) ¡Moviendo esos pies, pequeños demonios! (Bendice los miembros heridos de un guerrero en retiro.) ¡Honrosos cortes! (Con los ojos puestos en un efectivo gordo le requiere ponerse de pie.) U.p: up. U.p: up. (Vertiendo susurros en un tímido oído femenino que sirve en un pub y riendo gentilmente.) ¡Oh, pillín, pillín! (Se come un puerro crudo que le ofrece Morris Butterly, quintero.) ¡Espléndido! ¡Delicioso! (No quiere recibir los tres chelines que le ofrece Joseph Hynes, reportero.) ¡Mi querido compinche, de ningún modo! (Se desprende de su sobretodo en beneficio de un pordiosero.) Le ruego que se lo quede. (Tendido de vientre en el suelo compite con viejos, hombres y mujeres, tullidos.) ¡Ímpetu, mocitos! ¡Ímpetu, jóvenes mujeres!
EL DUBLINÉS
(Enmudecido de emoción, se escurre los ojos con su rebozo verde.) ¡Que el buen Dios lo llene de bendiciones!
(Los cuernos del berrueco imponen un toque de silencio. En el tope de un poste suben el pendón de Sión.)
BLOOM
(De repente se desviste, exhibiendo su cuerpo obeso, extiende un rollo y lee solemnemente.) Eleph Beth Gimmel Deleth Hogodoh Tephilim Kosher Yom Kippur Henukoh Roschoschono Beni Brith Brr Mitzvrh Mozzoth Eskenezim Meshuggeh Telith.
(Jimmy Henry, dependiente del municipio lee el texto reescrito en inglés,.)
JIMMY HENRY
Es el comienzo del congreso de lo Consciente. El Muy Religioso Rey emite desde este momento sus resoluciones en el exterior del recinto. Consejos médicos y jurídicos sin costo, solución de intríngulis y otros misterios. Todos son muy bienvenidos. Dispuesto en nuestro fiel y querido distrito de Dublín en el primer período del Siglo Edénico.
PEDDY LEONERD
¿Cómo debo proceder con mis contribuciones e impuestos?
BLOOM
Poniendo el dinero, querido mío.
PEDDY LEONERD
Mi sincero reconocimiento.
NOSEY FLYNN
¿Y qué sucede si hipoteco mi seguro por incendios?
BLOOM
(Inflexiblemente.) Señores, consideren que en virtud del decreto sobre timos pueden tener que responder con seis meses de prisión con costos y un monto de cinco escudos.
J. J. O’MOLLOY
¿Un Deniel dije yo? ¡No! ¡Un Peter O’Brien!
NOSEY FLYNN
¿De dónde obtengo los cinco escudos?
PISSER BURKE
¿Los dolores por colecistitis?
BLOOM
Soluc. Nit. Hidroclor. Dil. 20 got.
Tinct. Nux. Vom., 5 got.
Extr. Diente de L. Liq., 30 got.
H2O. Dis. Ter in die.
CHRIS CULLINEN
¿Qué puede decirme sobre el recorrido eclíptico del sub sol de Betelgeuse?
BLOOM
Un gusto oírlo, Chris. K. II.
JOE HYNES
¿Por qué no tiene puesto su uniforme?
BLOOM
En los tiempos en que mi progenitor, cuyo recuerdo venero, vistió el uniforme del opresor vienés en su encierro húmedo y oscuro, ¿qué hizo usted con el suyo?
BEN DOLLERD
¿Del lirio?
BLOOM
Embellecen (vuelven hermosos) los pensiles en los suburbios.
BEN DOLLERD
¿Si vienen mellizos?
BLOOM
El progenitor (viejo, popi) se vuelve reflexivo.
LORRY O’ROURKE
Un permiso perenne en beneficio de mi nuevo pub. ¿No se olvidó de mí, sir Leo, fui su vecino en el número siete? Le ofreceré doce porrones en honor de su mujer.
BLOOM
(Frío.) No tengo el gusto. Mrs. Bloom no recibe presentes.
CROFTON
De hecho es un festejo.
BLOOM
(Solemnemente.) Usted le dice festejo. Yo lo considero un misterio divino.
OLEXENDER KEYES
¿En qué momento tendremos nuestro propio domicilio de cerrojos?
BLOOM
Pretendo que se reformen los principios éticos del municipio y en cumplimiento puro y simple de los diez preceptos. Nuevos mundos en sustitución de los viejos. Unión entre todos, judíos, bereberes y gentiles. Todo hombre o mujer con su terreno y su bovino. Coches fúnebres de lujo. Empleo compulsivo de obreros. Todos los pensiles públicos disponibles en todo momento. Implementos domésticos eléctricos. El cese perentorio de los brotes de tuberculosis, neurosis, conflictos bélicos y el pordioseo. Perdón genérico, tres kermeses por mes con embozo libre, bonos generosos, todo el mundo unido por un léxico ecuménico. Fin del civismo xenófobo de los bebedores de pub y de los impostores hidrópicos. Todo el mundo con su dinero, pensiones sin costo, sexo libre, templos de libre culto en un territorio libre de cultos.
O’MIDDEN BURKE
Zorro libre en un reducto de pollitos libres.
DEIVY BYRNE
(Con un bostezo irreprimible.) ¡Iiiiiiiiiiioooooohhh!
BLOOM
Grupos étnicos mixtos e himeneo mixto.
LENEHEN
¿Y por qué no piletones de inmersión mixtos?
(Bloom expone enfrente de un grupo de seguidores sus proyectos de reconversión del orden público. Todos coinciden. Surge el custodio del museo de Kildere Street, con un remolque sobre el que se disponen los temblorosos monumentos femeninos de un grupo escultórico desnudo, Venus Colipigie, Venus Pondemos, Venus Metempsicosis, y bustos en yeso, desnudos, símbolo de los nueve nuevos númenes, el Comercio, el mundo Operístico, el Querer, el Diseño, el Emprendimiento Productivo, el Derecho de Expresión, el Voto Ecuménico, el Cocinero, el Individuo Higiénico, los Conciertos Costeros, el Belén sin dolor y el Pueblo y su Cosmovisión.)
REVERENDO FERLEY
Es un esbirro de los obispos, un incrédulo, un niegolotodo que pretende destruir nuestros píos principios religiosos.
MRS. RIORDEN
(Rompe su testimonio sucesorio.) ¡Usted me desilusionó! ¡No es un buen hombre!
MOTHER GROGEN
(Se desprende de un botín y lo impele sobre Bloom.) ¡Bruto! ¡Es un ser repulsivo!
NOSEY FLYNN
Interprétenos un blues, Bloom. Uno de esos viejos y dulces sones.
BLOOM
(Con sincero buen humor.)
Le prometí serle siempre fiel,
y me fue terriblemente infiel.
Con mi turulúm turulúm turulúm.
HOPPY HOLOHEN
¡Bloom es un héroe! Después de todo no existe ninguno como él.
PEDDY LEONERD
¡Erinés de vodevil!
BLOOM
¿ Qué opus operístico interpretó un león loco? El lirio de León.
(Risotes.)
LENEHEN
¡Me robó el chiste! ¡Muere, Bloom!
SÍLFIDE CON VELO
(Vehementemente.) Tengo fe en Bloom y me enorgullezco de ello. Creo en él por mucho que se lo objete. Muero por él, el hombre de mejor humor en todo el mundo.
BLOOM
(Con un guiño en dirección del público.) Qué ejemplo de mujer.
THEODORE PUREFOY
(Con gorro truchero y poncho de hule.) Se sirve de un dispositivo insensible con el propósito de entorpecer los divinos fines del cosmos.
SÍLFIDE CON VELO
(Se hunde un cuchillo en el pecho.) ¡Mi dios héroe! (Muere.)
(Un grupo de fervientes seguidores, mujeres de bellos cuerpos seductores incluso cometen suicidio hundiéndose cuchillos en sus pechos, hundiéndose en el ponto, ingiriendo formonitrilo, flor celeste, DDT, escindiéndose los conductos venosos, no comiendo, tendiéndose en los rieles, con brincos desde el tope del Obelisco de Nelson y desde el enorme depósito cervecero de Guinness, metiendo sus tiestos dentro de hornos de coque, pendiéndose del cuello con finos indumentos interiores, emprendiendo un vuelo libre desde los topes de distintos edificios.)
OLEXENDER J. DOWIE
(En tono violento) Condiscípulos seguidores de Cristo y opositores de Bloom: el hombre conocido como Bloom viene de los intestinos del infierno, corrompe los principios de los fieles. Desde el moisés este demonio libidinoso, este hediondo chivo de Mendes dio unos signos precoces de corrupción pueril que reviven los excesos de los pueblos réprobos, con el vejestorio de su impenitente predecesor femenino. Este vil cínico, teñido de deshonor, es el toro níveo que mencionó el último episodio del Libro de los Libros. Un feligrés de un cuerpo de Mujer en Rojo, contubernio es el único soplo que le fluye del hocico. Los leños y el perol con óleo hirviendo son su destino. ¡Sirviente de Póspero!
EL GENTÍO
¡Línchenlo! ¡Quémenlo! ¡Es perverso como Pornell. ¡Mr. Fox!
(Mother Grogen impele su botín sobre Bloom. Hombres de negocios de Upper y Lower Dorset Street vierten sobre él objetos inútiles o rotos, huesos de cerdo, botes de Nestlé, repollo invendible, miñones viejos, hopos de cordero, recortes de tocino.)
BLOOM
(Nervioso.) Esto es un delirio nocturno del estío, otro chiste de humor negro. ¡Por todos los cielos, soy impoluto como nieve sin sol! Fue mi mellizo Henry. Él es mi doble. Vive en el número 2 de Dolphin’s Burn. El chisme, ese reptil, me culpó de modo injusto. Erineses, sgenl inn ben beto coisde gen copoll.. Pido que se exprese mi viejo conocido, el Dr. Melechi Mulligen, sexólogo, y brinde testimonio médico defendiéndome.
DR. MULLIGEN
(En uniforme de chofer, sobretodo de cuero y lentes verdes en su frente.) El Dr. Bloom tiene un gusto por el sexo indefinido. Se fugó recientemente del hospicio de hombres dementes del Dr. Eustece. Como hijo ilegítimo sufre convulsiones de orden congénito, como producto de un desenfreno libidinoso. Existen vestigios de forúnculos venéreos entre sus predecesores. Tiene signos de exhibicionismo crónico. Incluso posee el incipiente don de desenvolverse bien como zurdo o como derecho. Es un pelón precoz por sus propios excesos consigo mismo, consecuentemente un teórico persistente, un libertino reconvertido, y tiene dientes de níquel. En virtud de un complejo íntimo perdió por el momento control de sus recuerdos y creo que pecó mucho menos que lo que se pecó en su perjuicio. Efectué un estudio uterino y, después de un test de 5427 pelos de su posterior, de los pliegues de sus miembros superiores, de su pecho y el pubis, confirmo que es virgo intergum.
(Bloom sostiene su sombrero exclusivo sobre su sexo.)
DR. MIDDEN
Su estenosis del pene es incluso muy visible. En interés del porvenir del género sugiero que el mismo se conserve en orujo de vino en el museo erinés de fenómenos monstruosos.
DR. CROTTHERS
Investigué el pis del interno. Es viscoso. El esputo que secretó es insuficiente, el reflejo de menisco intermitente.
DR. PUNCH COSTELLO
El fetor judeorum es muy perceptible.
DR. DIXON
(Leyendo un informe médico.) El profesor Bloom es un completo ejemplo del nuevo hombre femenino. Su condición es simple y gentil. Muchos lo tienen por un hombre excelente, un ser querible. Es un individuo bien pintoresco en su conjunto, tímido pero no débil de mente en el sentido médico. Escribió un correo muy hermoso, muy poético, que fue recibido por el misionero de corte del Consorcio Protector de los Clérigos en Retiro, que difunde luz sobre todo. Es poco menos que un sobrio perfecto y puedo decir que duerme sobre un lecho de yuyos secos y come un pienso sencillo, porotos secos del tonel del tendero. Invierno y estío viste tosco blusón y se inflige tormento de cilicio todos los viernes. Hubo un tiempo, si entendí bien, en que fue un distinguido bribón en el hospicio de Glencree. Otro informe dice que fue un niño muy póstumo. Imploro un juicio clemente en nombre del término menos impuro que puede proferir nuestros emisores de voz. Tiene en su vientre un bebé.
(Conmoción y compunción por doquier. Un grupo de mujeres sufre soponcios. Un neoyorquino rico propone reunir fondos entre el público en beneficio de Bloom. Florines de oro y níquel, cheques sin importe, billetes, cintillos, títulos del tesoro, bonos, T.D.B.O’s, dijes de compromiso, léontines de reloj, distintivos, pendientes de cuello y pulserones son recogidos en unos minutos.)
BLOOM
Oh, como mujer mi deseo es tener un hijo.
MRS. THORNTON
(En uniforme de nosocomio.) Préndete fuerte de mí, tesoro. Todo se resuelve pronto. Fuerte, tesoro.
(Bloom se prende fuerte y produce ocho niños de color oro y nieve. Se los ve en orden sucesivo en unos estribos con sendero rojo con el complemento de regios grupos de flores. Todos son hermosos, con preciosos rostros de níquel, bien hechos, decentemente vestidos y muy buenos modos, poseen el fluido dominio de cinco léxicos modernos y tienen intereses estéticos y científicos. Todos tienen su nombre impreso en el pecho de su blusón: Nosodoro, Goldfinger, Chrysostomos, Mendorée, Silversmile, Silberselber, Vifergent, Ponorgyros. Presto son puestos en funciones de gobierno de primer nivel en distintos continentes, como directores de tesoros, directores de ferro expresos, gerentes de ese erre eles, vicedirectores de gremios hoteleros.)
UN VOCEJÓN
Bloom, ¿Es usted el Redentor ben Joseph o ben Deivid?
BLOOM
(Elíptico.) Usted lo dijo.
FREY MOSCÓN
Entonces muéstrenos un prodigio.
BENTEM LYONS
Profetice el vencedor del premio St. Leger.
(Bloom se mueve sobre un tendido en red, se cubre el ojo izquierdo con oído izquierdo, hiende muros, sube por el exterior del Obelisco de Nelson, se pende por los pliegues de los ojos del borde superior, come doce veces doce ostrones (incluyendo el duro cobertor), extingue los dolores de unos enfermos del síndrome del rey, frunce el rostro fingiendo ser muchos individuos históricos, Lord Biconsfield, Lord Byron, Wot Tyler, Moisés de Egipto, Moisés Meimónides, Moisés Mendelssohn, Henry Irving, Rip von Winkle, Kossuth, Jen-Jocques Roussó, Lord Leopold Rothschild, Robinson Crusoe, Sherlock Holmes, Pesteur, tuerce los dos pies de modo sincrónico en diferentes direcciones, dispone que el flujo se retire, produce un eclipse de sol extendiendo el dedo meñique.)
BRINI, NUNCIO PONTIFICIO
(En uniforme del ejército pontificio, peto de hierro como cubrepecho, cubremiembros superiores, cubremuslos, cubremiembros inferiores, extensos bigotes infieles y sombrero de folio de envolver.)
Leopoldi respice prolem. Moisés fue el progenitor de Noé y Noé fue el progenitor de Eunuch y Eunuch fue el progenitor de O’Helloren y O’Helloren fue el progenitor de Egendeth y Egendeth fue el progenitor de Neteim y Neteim fue el progenitor de Le Hirsch y Le Hirsch fue el progenitor de Jesurum y Jesurum fue el progenitor de McKey y McKey fue el progenitor de Ostrolopsky y Ostrolopsky fue el progenitor de Smerdoz y Smerdoz fue el progenitor de Weiss y Weiss fue el progenitor de Schwerz y Schwerz fue el progenitor de Odrienópoli y Odrienópoli fue el progenitor de Oronjuez y Oronjuez fue el progenitor de Lewy Lowson y Lewy Lowson fue el progenitor de Ichobudonosor e Ichobudonosor fue el progenitor de O’Donnell Megnus y O’Donnell Megnus fue el progenitor de Christboum y Christboum fue el progenitor de ben Meimun y ben Meimun fue el progenitor de Dusty Rhodes y Dusty Rhodes fue el progenitor de Benomor y Benomor fue el progenitor de Jones-Smith y Jones-Smith fue el progenitor de Sevorgnenovich y Sevorgnenovich fue el progenitor de Josperstone y Josperstone fue el progenitor de Vingtetunieme y Vingtetunieme fue el progenitor de Szombothely y Szombothely fue el progenitor de Vireg y Vireg fue el progenitor de Bloom et vocobitur nomen eius Emmenuel.
UNOS DEDOS MUERTOS
(Escriben en el muro.) Bloom es un bobo.
UN PIOJO PÚBICO
(Vestido de croto.) ¿Qué hiciste en los fondos de los bretes de Foxfield Grove?
UN BEBÉ DE SEXO FEMENINO
(Moviendo un juguete ruidoso.) ¿Y so el puente Luke Kelly?
UN ÍLEX
¿Y en el corredor del demonio?
BLOOM
(Rojo y furibundo, vertiendo tres gotones que descienden de su ojo izquierdo.) No jugueteen con mis recuerdos.
LOS INQUILINOS ERINESES DESPOSEÍDOS
(De blusón y gregüescos, esgrimiendo shillelughs del evento de Donnybrook) ¡Que le den un buen sjembok!
(Bloom con oídos de burro se pone de hinojos en el pilote con los miembros superiores en cruz sobre el pecho y los pies prominentes. Con un silbido reproduce Don Giovine, tu mi dici. El grupo de mujeres Coolock, entretejiendo sus dedos, se ponen en círculo en torno de él. El grupo de Mujeres del Instituto de Menores Libertos, entretejiendo sus dedos, producen un giro en el sentido opuesto.)
MUJERES DEL REFUGIO DE COOLOCK
¡Cochín, cochón, qué puerco cuzco piojoso!
¿Cómo puede creer que nos guste ese coso?
MUJERES DEL INSTITUTO DE MENORES LIBERTOS
Pe ú te o
Dile que es
Cé ó eñe ó
Se lo digo yo
HORNBLOWER
(Con efod y gorro de montero, profiere.) Y él debe ir con los crímenes del mundo sobre el lomo en dirección de los territorio de Belcebú, cuyo espíritu vive en el desierto, y de Lilith, demonio nocturno. Tienen que sufrir el tormento pétreo y el deshonor, sí, todos los de Egendeth Neteim y los de Misróin, territorio de Him.
(Todo el pueblo impele pedruscos simbólicos sobre Bloom. Muchos buenos peregrinos y perros sin dueño vienen y lo cubren de mugre. Mestiensky y Citron vienen vestidos con sobretodos, con extensos bucles. Se retuercen los profusos bigotes en el rostro de Bloom.)
MESTIENSKY Y CITRON
¡Beliel! ¡Loemlein de Istrie! ¡Moisés ficticio! ¡Obulofio!
(George R. Moishe, el modisto de Bloom, viene con su centímetro y exhibe un importe debido.)
MOISHE
Por mi reforme de gregüescos once chelines.
BLOOM
(Uniendo los extremos de los dedos con signos de contento.) Como en los viejos tiempos. ¡Pobre Bloom!
(Reuben J. Dodd, Iscoriote de negros bigotes, boyero indigno, con el cuerpo de su hijo hundido sobre los hombros, se mueve en dirección del pilote.)
REUBEN J.
(Con un ronco murmullo.) Se descubrió el truco. Un buchón me sopló con los milicos. Si te he visto no recuerdo.
EL CUERPO DE BOMBEROS
¡Pfloop!
FREY MOSCÓN
(Pone sobre Bloom, invistiéndolo, un ropón oro con ribetes de fuegos y un enorme sombrero puntudo. Le pone un bolso con TNT en torno del cuello y lo conduce con el poder civil.) Perdónenle sus hechos impuros.
(El teniente Myres del cuerpo de Bomberos de Dublín, por pedido del público, prende fuego el cuerpo de Bloom. Gemidos de dolor.)
EL DUBLINÉS
¡Bendito Cielo!
BLOOM
(En ropón sin pespuntes con los signos I.H.S sigue de pie, fénix entre el fuego.) No lloréis por mí, Oh mujeres de Erín.
(Exhibe enfrente de los reporteros de Dublín los efectos del fuego en su piel. El grupo de mujeres de Erin, con vestidos negros, voluminosos libros de rezo y sosteniendo enormes cirios encendidos, se ponen de hinojos y dicen un rezo.)
EL GRUPO DE MUJERES DE ERÍN
Riñón de Bloom, protégenos con tus ruegos.
Flor del Piletón, protégenos con tus ruegos.
Mentor de Menton, protégenos con tus ruegos.
Promotor del Freemen, protégenos con tus ruegos.
Constructor generoso, protégenos con tus ruegos.
Detergente Sólido peregrino, protégenos con tus ruegos.
Dulzores de lo Prohibido, protégenos con tus ruegos.
Himno sin versos, protégenos con tus ruegos.
Censor del dublinés, protégenos con tus ruegos.
Recolector de objetos inútiles, protégenos con tus ruegos.
Pío receptor de bebés, protégenos con tus ruegos.
Tubérculo preventivo de virus y pestes, protégenos con tus ruegos.
(Un coro de seiscientos tonos de voz, conducido por Vincent O’Brien, emprende el Oleluyo de Hendel, con los tubos melódicos de Joseph Glynn. Bloom enmudece, encogido, convertido en rescoldo.)
ZOE
Sigue discurriendo y vuélvete negro coque.
BLOOM
(Cobín y Peterson de yeso metido en el cinto, zuecos polvorientos, sosteniendo un mono de peregrino hecho con un moquero rojo, tiene sujeto con un sugoun un lechoncito negro de roble fósil con un ojo sonriente.) Libéreme, regente de este domicilio, porque por todos los chivos de Clifden estoy por recibir el progenitor de todos los bofetones. (Con los ojos húmedos.) Esto es ridículo. El querido suelo, el dolor por los muertos, lo melódico, el porvenir del género. Ser o no ser. El sueño del vivir se extingue. Terminémoslo en sosiego. Ellos pueden seguir viviendo. (Con los ojos tristemente fijos en un horizonte remoto.) Estoy listo. Unos pocos comprimidos de veneno. Los visillos corridos. Un correo. Luego tenderme en reposo. (Emite un débil suspiro.) Es suficiente. He vivido. Déjenme solo. Suerte.
ZOE
(En tono seco, un dedo en el cordón del cuello.) ¿En serio? Vuelve pronto. (Se ríe.) Supongo que el primer pie que pusiste en el suelo fue el izquierdo, o que lo hiciste muy corto con tu tesorito. ¡Oh, puedo leer tus reflexiones!
BLOOM
(Tristemente.) Hombre y mujer, el querer, ¿qué es eso? Un corcho y un botellón. Estoy podrido. Que todo se desmorone.
ZOE
(Exhibiendo un súbito enojo.) Detesto el impertinente que no es sincero. Nos prostituimos pero exigimos juego limpio
BLOOM
(Contrito.) Yo soy muy repelente. Tú eres un vicio imprescindible. ¿De dónde vienes? ¿Londres?
ZOE
(Elocuentemente.) De Hog’s Norton, donde los cerdos son músicos. Mi belén fue en Yorkshire. (Detiene los dedos de Bloom, que pretende retorcerle los pezones.) Te lo digo, Periquito. Detén eso y empecemos por lo peor. ¿Tienes el dinero de un ligerito? ¿Diez chelines?
BLOOM
(Sonríe, con un consentimiento lento.) Mucho, hurí, mucho.
ZOE
¿Y Mummy Mucho? (Lo impele de modo brusco con unos pesuños de terciopelo.) ¿Quieres ver nuestro nuevo instrumento sonoro? Ven conmigo y me desnudo.
BLOOM
(Poniéndose los dedos sobre el occipucio en signo de titubeo con los terribles esfuerzos de un buhonero midiendo los frutos del sementero.) Me figuro los celos de quien yo me sé, si lo supiese. El monstruo de ojos verdes. (Con decisión.) Comprendes lo difícil que es. No necesito decirlo.
ZOE
(Con gusto.) Ojos que no ven, flirteo sin heridos . (Le pone los dedos sobre los hombros.) Ven.
BLOOM
¡Vicio risueño! Los dedos que mecen el moisés.
ZOE
¡Mi bebote!
BLOOM
(Con vestido de bebé y pieles, enorme tiesto, con un redondel de pelo negro, pone los ojos enormes en su lienzo flojo y dice el número de broches de bronce con un dedo regordete, exhibiendo su sinhueso con un goteo confuso.) Uno dos tles: tles tlos tluno.
LOS BROCHES
Me quiere. No me quiere. Me quiere.
ZOE
El silencio es concesión. (Con pequeños pesuños se le prende del puño, escribiendo con su dedo índice sobre el dorse del puño de él los signos convenidos del correo secreto, produciendo el comienzo de su perdición.) Dedos tibios, seso frío.
(En medio de olores, sonidos melodiosos, seducciones. Lo conduce en dirección del piso superior, seduciéndolo con el olor de los pliegues de sus miembros superiores, el vicio de sus ojos coloridos, el susurro de su kimono en cuyos sinuosos pliegues se esconde el tufo leonino de todos los brutos groseros que poseyeron su cuerpo.)
LOS BRUTOS GROSEROS
(Emitiendo un sulfuro de celo y estiércol y revolviéndose en sus boxes, rugiendo débilmente, meciendo sus tiestos soporíferos.) ¡Bien!
(Zoe y Bloom se detienen en el portillo en donde se ofrecen dos sórores que se prostituyen. Con ojos curiosos desde su ceño fruncido tenido de colores, y sonríen correspondiendo su súbito gesto reverente. Se mueve torpemente.)
ZOE
(Sus dedos redentores lo socorren en el momento justo.) ¡Ojo! ¡No te precipites subiendo por los estribos!
BLOOM
El justo siempre rodó siete veces. (Le cede el ingreso.) Después de usted. Buenos modos, que le dicen.
ZOE
Mujeres primero, los señores después.
(Zoe emprende el cruce del pórtico. Él se ve indeciso. Zoe se vuelve y, ofreciéndole sus dedos extendidos, consigue que entre. Su ingreso se produce con un brinco. En el perchero del vestíbulo penden un sombrero de hombre y un piloto. Bloom se descubre el tiesto, pero, viéndolos, frunce el ceño y después sonríe, nervioso. Se produce el descierre brusco de un portillo del entrepiso. Un hombre en blusón rojo y gregüescos grises, soquetebruno, se mueve con porte simiesco, pelón con mentón de chivo en dirección del cielo, sosteniendo un recipiente lleno de líquido elemento, los dos cintos negros de los suspensores meciéndose sobre los tobillos. Eludiendo presto su rostro, Bloom pone los puños sobre el escritorio del vestíbulo con gesto de inspector en los ojos de perdiguero de un zorro en vuelo; luego, oliendo con el tiesto erguido, precedido por Zoe sigue en dirección del recinto de conciertos. Un cono de tisú color rosillo disminuye el relumbre del quinqué. Un lepidóptero se revuelve en un revoloteo, embistiendo objetos, huyendo. El piso se ve cubierto con poliedros de hule, verdes e índigos y romboides bermejos. Sobre el mismo se perciben vestigios de pies yendo en todos los sentidos, dedos yendo y viniendo, dedo y dedo, pies entretejidos, morrice de pies que se mueven sin cuerpos espectros; todo en un confuso birlibirloque. Los muros recubiertos con diseño de frondosos tejos y libres sectores luminosos. En el fogón se exhibe un biombo de plumones multicolores. Lynch con los miembros inferiores en cruz sobre el felpudo de pelo desprolijo enfrente del fogón con el gorro invertido. Con un corto listón mide el tiempo con lentitud. Kitty Ricketts, meretriz de rostro lívido y esquelético en uniforme de grumete, mitones de piel de ciervo recogidos sobre un pulserón de pólipo, un monedero de dijes en el puño, con los muslos en el borde del escritorio mece uno de sus miembros inferiores y viéndose en el espejo de borde en oro sobre el plúteo del fogón. Un extremo de los cordones del corsé pende levemente por el borde inferior de su blusón. Lynch mueve un índice burlón en dirección de los dos intérpretes en el reproductor estilo Bösendorfer.)
KITTY
(Tose con el puño sobre los morros.) Es medio imbécil. (Dice, moviendo el dedo índice.) Demidemente. (Lynch le sube el vestido y los níveos indumentos interiores con el listón. Kitty presto se los pone de nuevo en su sitio.) Un poco de respeto.
(Sufre un golpe de hipo, se le sube de repente el gorro de grumete y su pelo reluce, teñido de rojo) ¡Oh, perdón!
ZOE
Queremos luz, Chorley. (Se detiene enfrente del quinqué de querosene y mueve el grifo en sentido dextrógiro.)
KITTY
(Con los ojos en el quinqué de querosene.) ¿Qué le sucede hoy?
LYNCH
(Lúgubremente.) Ingreso de espectro y duendes.
ZOE
Bofetón en el dorso de Zoe.
(El listón en el puño de Lynch reluce: un removedor de fuego en cobre. Stephen pone enfrente del reproductor sobre el que se ven en desorden su sombrero y su bordón. Con dos dedos repite de nuevo su serie de quintos tonos huecos. Florry Telbot, meretriz de pelo rubio y débil como unto de cisne, ropón rotoso de color rosillo enmohecido, se tiende indolente en un esquinero del sillón, su pendiente miembro superior flojo sobre el borde superior, oyendo. Un prominente orzuelo pende de uno de los somnolientos pliegues de sus ojos.)
KITTY
(Un nuevo golpe de hipo con un pisotón de su hípico pie.) ¡Oh, perdón!
ZOE
(De repente.) Tu novio te tiene en mente. Un nudo en el kimono.
(Kitty Ricketts hunde el tiesto. El rebozo se le desenvuelve, se mueve, fluye por el hombro, dorso, codos, sillín en el suelo. Lynch recoge con el listón el rulo del insecto eruciforme. Kitty envuelve un cuello de serpiente, recogiéndose. Stephen vuelve los ojos, en dirección del perfil de hinojos con el gorro invertido sobre el occipucio.)
STEPHEN
Por cierto no tiene mucho interés que Benedetto Mercello lo descubriese o lo hubiese hecho. El rito es el reposo del trovero. Puede ser un viejo himno en honor de Deméter o incluso puede muy bien servir como fondo sonoro del Universum honoribus Dei. Es susceptible de nodos o modos remotísimos como hipofrigio y mixolidio y de textos divergentes como los delirios de los clérigos sobre el punto este de Deivid, digo de Circe o… qué estoy diciendo, del presbiterio de Ceres, y el secreto entre Deivid y su oboe predilecto sobre lo indefectible de su omnímodo poder. Même si, nom de nom, ese es otro juego de gregüescos. Jetez le reste. Jeunesse qui meurt. (Se detiene, ve el gorro de Lynch, sonríe, se ríe.) ¿Dónde tienes el chichón del conocimiento?
EL GORRO
(Con humor cetrino.) ¡Uf! Es porque es. Silogismo femenino. Un judeogriego es un grecojudío. Los extremos coinciden. Morir es el cenit del vivir. ¡Uf!
STEPHEN
Tienes bien presente todos mis errores, estupideces y confusiones. ¿Debo seguir mucho tiempo sin ver los hechos de los felones? ¡Esmeril!
EL GORRO
¡Uf!
STEPHEN
Ten otro. (Frunce el ceño.) El motivo es que entre lo insustituible y lo preeminente existe todo el intermedio posible que…
EL GORRO
¿Que? Concluye. No puedes.
STEPHEN
(Con esfuerzo.) Intermedio que. Es el culmen del elipse posible. Consistente con. El retorno extremo. El número ocho. Que.
EL GORRO
¿Que?
(Desde el exterior el dispositivo sonoro profiere “Pueblo Divino”.)
STEPHEN
(Repentino.) Que recorrió los confines del mundo por prevenir el cruce consigo mismo. Dios, el sol, Shekspierre, un vendedor de comercio, siendo él mismo en efecto quien en ese cruce consigo mismo deviene ese él mismo. Un momento. Un segundo. Insufrible el ruido de ese tipo en el exterior. Ese mismo cuyo sí mismo indefectiblemente desde siempre tuvo que devenir. ¡Ecco!
LYNCH
(Con un relincho burlón sonríe irónico en dirección de Bloom y de Zoe Higgins.) Qué discurso erudito, ¿no?
ZOE
(Vehementemente.) Dios te conserve ese cerebro, él no conoce menos que lo que tú tienes en el olvido.
(Con estupidez de obeso Florry Telbot pone los ojos en Stephen.)
FLORRY
Dicen que el fin del mundo viene el próximo estío.
KITTY
¡No!
ZOE
(En un explosivo risoteo.) ¡Omnipotente Dios injusto!
FLORRY
(Con resentimiento.) Bueno, lo pusieron en los periódicos eso sobre el Cristo ficticio. Oh, siento un hormigueo en el pie.
(Unos rotosos niños vendedores de periódicos con los pies desnudos, con un lucero romboide de remolque, corren bulliciosos.)
LOS NIÑOS VENDEDORES DE PERIÓDICOS
Reciente edición. Los vencedores del GP de potrillos de juguete. Serpiente del ponto en el regio ducto. El Cristo ficticio llegó bien.
(Stephen se vuelve y ve el rostro de Bloom.)
STEPHEN
Un tiempo, tiempos y medio tiempo.
(Reuben J. Cristo Ficticio, judío bohemio, con un pesuño escondido en el dorso, se mueve en dirección del frente. Sobre su lomo tiene un bolso de peregrino de donde emergen documentos y cheques sin fondos. En cruz sobre sus hombros tiene un extenso rejón cuyo extremo hiende el fundillo de los gregüescos de un bulto informe y húmedo, su único hijo socorrido del torrente del Liffey. Un gnomo con el rostro de Punch Costello, rengo, giboso, con el tiesto globoso, dientes inferiores prominentes, frente deforme y perfil de Olly Sloper, se mece torpemente en el crepúsculo creciente.)
TODOS
¿Qué?
EL GNOMO
(Sus dientes crujen, revuelve los ojos, gimiendo, con brincos de dorcopsis, con los miembros superiores extendidos como un cuervo, luego, de repente, mete el rostro sin morros por entre el hueco de sus miembros inferiores.) Il vient! C’est moi. L’homme qui rit! L’homme primigène! (En un torbellino con chillidos de derviche.) Sieurs et filles jouez-vous vos jeux! (Se pone de hinojos y emprende juegos de ilusionismo. Pequeños cuerpos celestes como de un bolillero surgen de sus puños.) Les jeux sont terminés! (Los cuerpos celestes huyen todos juntos, emitiendo crujidos secos) C’est tout! (Los cuerpos celestes, globos suspendidos, suben y se pierden. Se impele de un brinco en el hoyo negro.)
FLORRY
(Hundiéndose en un sopor, dice un rezo en secreto.) ¡El fin del mundo!
(Le surge un tibio efluvio femenino. Un crepúsculo nebuloso cubre el universo. Por entre el cejo suspendido el dispositivo sonoro cubre toses y ruidos de pies lentos.)
EL DISPOSITIVO SONORO
¡Jeruselén! Te pedimos
que descierres tus portones y un himno entones
Glorioso…
(Un cohete sube y se rompe con un estruendo explosivo. De él desciende un lucero níveo, profiriendo el fin de todos los seres y el regreso de Elí. Por un cordel infinito e invisible, tendido entre el cenit y su opuesto, el Fin de Mundo, un pulpo de dos tiestos con kilts de gillie, busby y tutú escocés describe remolinos en lo oscuro, tiesto sobre tobillos, reproduciendo Los Tres Miembros inferiores del Men.)
EL FIN DEL MUNDO
(Con tono escocés.) ¿No unimos en el ritmo del keel row, del keel row, del keel row?
(Por sobre el ruido del viento y toses, el vocejón de Elí, rudo como quejido de cuervo, se oye ronco desde el cielo. Sudoroso, cubierto por un generoso poncho de merino, con rostro de bedel, sobre un proscenio con ribetes de distintivos de viejos triunfos. Estremece el piso del proscenio con su pisotón.)
ELÍ
No quiero ningún rezongo en este cubículo. Jeke Crone, Creole Sue, Dove Cumpbell, Ebe Kirschner, intenten toser cubriéndose los morros. Escuchen, soy quien tiene el control de todos los teléfonos de este sector. Señores, este es el momento. Son 12:25, Tiempo del Señor. Comuníquense con sus Moms y cuéntenles que en breve se les unen. Ordenen presto y reciben un rey de premio. ¡Pueden inscribirse en este mismo sitio! Compren sus billetes del periplo eterno, vuelo directo. Sólo un punto. ¿Son ustedes un dios o un mísero rústico? Si el segundo periplo se produjese en Coney Isle, ¿seremos prestos? Florry Christ, Stephen Christ, Zoe Christ, Bloom Christ, Kitty Christ, Lynch Christ, es vuestro deber descubrir ese molde cósmico. ¿Somos indiferentes enfrente del cosmos? No. Convertíos en miembros del equipo de los querubines. Debéis ser como un cuerpo geométrico que descompone focos de luz. Vosotros tenéis un espíritu, el yo superior. Pueden reunirse con un Jesús, un Goutomo, un Ingersoll. ¿Tenéis todos el mismo sincronismo? Os digo que lo tenéis. Si entendéis eso, queridos míos, el feliz periplo que tiene el Edén como destino es juego de niños. ¿Comprendéis? Es el brillo luminoso del vivir, por cierto. El mejor entretenimiento de todos los tiempos. Un bollo relleno de dulce. Es el sumun de lo sólido y el colmo de lo bonito en su género. Es inmenso y super suntuoso. Redime. Conmueve. Lo sé y yo mismo tengo un toque conmovedor. En serio y volviendo sobre mi punto, O. J. Christ Dowie y el sosiego filosófico. ¿Comprendéis eso? O.K. 77 West Street, 69. ¿Me seguís? Eso es. Estoy disponible por soléfono en todo momento y os responderé. Ebrios empedernidos, no dispenséis dinero en esos sellos del correo. (Profiere.) Muy bien, nuestro himno glorioso. Uníos todfos conmigo y entonemos. ¡Bis! (Melódico.) Jeru…
EL DISPOSITIVO SONORO
(Con un hilo de voz.) Prostituselemenustedesohhhhh… (El disco produce un crujido de esmeril.)
TRES MERETRICES
(Cubriéndose los oídos, gimen.) ¡Ohhkkk!
ELÍ
(Los puños de su blusón recogidos, el rostro negro, profiriendo gritos, subiendo los miembros superiores.) Big Brother de los cielos, Mr President, oyes lo que yo hecho justo digo diciéndote tú. Por cierto yo especie de creo fuerte en ti, Mr. President. Yo por cierto estoy pienso hoy Miss Higgins y Miss Ricketts tienen religión bien dentro de suyos espíritus. Por cierto lúceme mí yo no ver mujer menos peor con miedo que el molde que tú sido, Miss Florry, justo momento como yo siembre tu. Mr President, vienes extenso y socorro redime nos sórores que queremos. (Guiño en dirección del público.) Nuestro Mr. President lo entiende todo y no dice ni mu.
KITTY-KETE
Me olvidé. En un momento fui débil y pequé e hice lo que hice en Constitution Hill. Me confirmó el obispo y me enrolé en el grupo religioso del distintivo ocre. Quien fue sóror de quien me llevó en su vientre nueve meses se desposó con un Montmorency. Un plomero me corrompió siendo virgen.
ZOE-FINNY
Dejé que me lo metiese por simple diversión.
FLORRY-TERESE
Fue producto de un poco de oporto que bebí después de un Hennessy trois étoiles. Whelen se coló en mi lecho y yo se lo permití.
STEPHEN
En un principio fue el verbo; por último, el mundo sin fin. Benditos los ocho espíritus dichosos.
(Los espíritus dichosos, Dixon, Midden, Crotthers, Costello, Lenehin, Bunnon, Mulligen y Lynch, en ropones níveos de futuros médicos, irrumpen en un ruidoso desfile enérgico de doble dos en fondo)
LOS ESPÍRITUS DICHOSOS
(Incoherentes.) Beer bife bullgod buybull businum bernum busodomito bispo.
LYSTER
(En culote gristemblón ceñido en los hinojos y sombrero de borde generoso, dice con discreción.) Él es de los nuestros. No necesito referir nombres. Busquen ustedes mismos el torrente de luz.
(Emprende el retiro moviéndose en un rítmico minué. Best viene vestido de peluquero, indumentos impolutos y mechones con ruleros. Lo sigue John Eglinton vistiendo kimono de guerrero chino color limón, geconidocto, y un prominente sombrero estilo chörten.)
BEST
(Sonriendo, descubre su tiesto liso desde cuyo tope surge un tupé en rodete con un nudo superior color ocre intenso.) Lo estuve embelleciendo, entienden. Un objeto bello, entienden. Lo dice Yeets: quiero decir, lo dice Keets.
JOHN EGLINTON
(Produce un linternón oscuro con cobertor verde poniendo el foco en un rincón; en tono crítico.) Lo Estético y lo Cosmético son propios del boudoir. Yo busco lo verídico. El hombre simple requiere certidumbres simples. Gilford quiere los hechos y los tiene.
(En el cono de luz del linternón, semioculto por el depósito de coque, viejo erudito céltico, ojos píos, el perfil con rostro peludo de Mononoon McLir, sumido en reflexiones, con el mentón sobre los hinojos. Se yergue con lentitud. Un frío viento del ponto fluye de sus morros de monje céltico. Sobre su tiesto se ve un embrollo de serpientes y pulpos. Tiene incrustes de líquenes y pectínidos. Su puño derecho sostiene un bombín de velocípedo. En su puño izquierdo tiene un enorme percebe por los broches.)
MONONOON MC LIR
(Con el rugir del ondeo.) ¡Oum! ¡Hek! ¡Wel! ¡Uk! ¡Lub! ¡Mor! ¡Me! Níveo yogui de los dioses. Oculto volumen de Hermes Trismegisto. (Con el tono del silbido del viento del ponto.) ¡Punerjenem pestypunjeub! ¡No permitiré que me tomen el pelo! No sé quién lo dijo: ojo con los zurdos, el culto de Shokti. (Con un grito de petreles.) ¡Shokti Shivo, oscuro Progenitor oculto! (El percebe que sostiene en el puño izquierdo recibe un golpe del bombín de velocípedos. Sobre su disco montepío relucen los doce signos del cosmos. Gime con el furor del ponto.) ¡Oum! ¡Boum! ¡Pyjoum! ¡Soy el fulgor del refugio! ¡Soy el sueñorío de un unto de cremerío!
(El esqueleto de un jueopuño restringe el foco de luz. El fulgor verde se pone rojo. El fuego de querosén gime con un silbido.)
EL FUEGO DE QUEROSEN
¡Puooooj! ¡Pfuiiiiiiii!
(Zoe corre en dirección del quinqué y, con exhibiendo un muslo descubierto, mueve el grifo.)
ZOE
¿Quién puede ofrecerme un pucho?
LYNCH
(Poniendo un pucho sobre el mueble.) Ten.
ZOE
(Torciendo el tiesto en un mohín orgulloso.) ¿Es este un modo de ofrecerme un pot? (Con esfuerzo enciende el pucho en el fuego del quinqué, volviéndolo con lentitud, exhibiendo los vellos morochos de los pliegues de sus miembros superiores. Lynch le sube impertinentemente el ruedo del vestido con el removedor. Su muslo se ve desnudo desde los ribetes de sujeción, so el corindón de un verde duende. En completo sosiego expele el humo del pucho.) ¿Puedes ver el precioso fin de mi dorso?
LYNCH
No lo miro.
ZOE
(Con ojos ovinos.) ¿No? No te permites ese tipo de pequeñeces. ¿Quieres sorber un limón?
(Finge un tímido reojo en dirección de Bloom y luego pone de nuevo los ojos sobre él, desprendiendo del remover el ruedo de su vestido. De nuevo un fluido índigo corre sobre sus muslos. Bloom se pone de pie con un sonreír concupiscente, revolviendo los dos dedos gordos. Kitty Ricketts se sorbe el dedo del dije y viéndose en el espejo se humedece el entrecejo. Lipoti Vireg, escribiente del rey, desciende de repente por el tubo del fogón y recorre dos metros en sentido levógiro en torpes zuecos zurdos. Envuelto en sucesivos sobretodos y un mcintosh ocre que protege tiene un documento en rollo. En su ojo izquierdo reluce el monóculo de Cushel Boyle O’Connor Fitzmorice Tisdoll Ferrell. En su tiesto se erige el pshent Egipcio. Dos plumones se ven como proyección de sus oídos.)
VIREG
(Uniendo los tobillos en un gesto reverente.) Mi nombre es Vireg Lipoti, de Szombothely. (Tose reflexivo, seco.) Su desnudez promiscubus es muy evidente por estos sitios, ¿eh? De imprevisto el despliegue posterior de sus muslos reveló que no tiene puestos esos indumentos muy íntimos de los que eres un fiel devoto. Supongo que le viste el vestigio de inyección en el muslo. Bien.
BLOOM
Gronpopuchi. Pero…
VIREG
Incluso número dos, de rojo furioso y peluquín níveo, cuyo pelo no tiene poco del elixir de ciprés de nuestro grupo étnico, luce vestido de noche y tiene un buen corsé por el modo de moverse, según creo. Puede ser que me equivoque, pero siempre entendí que esos hechos cumplidos por frívolos seres femeninos con toques de entredós te seducen en virtud de su exhibicionismisismo. En otros términos. Hipogrifo. ¿Estoy en lo cierto? En otros términos. Hipogrifo. ¿Estoy en lo cierto?
BLOOM
Su cuerpo es muy huesudo.
VIREG
(Modoso.) ¡Desde luego que sí! Bien visto, y esos bolsillos del vestido y ese ligero efecto blusón no tienen otro fin que sugerir un cinto generoso. Objeto conseguido en un puesto de empeños después del debido desplume de su pichón de turno. Ingenio de meretriz en perjuicio del ojo ingenuo. Puedes ver lo minucioso de los pormenores. No postergues el uso de un vestido que puedes ponerte hoy. ¡Trigonométrico! (Con un tic nervioso del tiesto.) ¿Oíste el crujido de mi cerebro? ¡Polifonémico!
BLOOM
(Un codo cobre el puño, el índice en el mentón.) Se ve triste.
VIREG
(Con tono cínico y sucios dientes de zorrino, se ocluye con un dedo el ojo izquierdo y profiere un ronco gruñido.) ¡Embustes! Ojo con el dolor fingido. Lirio de los corredores. Poseen el botón que reportó Columbus. Túmbesele. Colúmpiesele. Triocero. (Con mejor humor.) Bueno, entonces permíteme que te indique sobre el inciso número tres. Se puede ver un buen trozo con el ojo desnudo. Es notorio que tiene un producto químico como brotes de yuyo con oxígeno en su tiesto. Cómo refulge, ¿no? El pollito feo del festejo, desequilibrio evidente y quillote hundido.
BLOOM
(Sombrío.) El bosque lleno de perdices y uno se olvidó el fusil.
VIREG
Podemos proveer de todos los tipos, débil, promedio y fuerte. Compre y ordene. Qué feliz puedes sentirte con sus servicios…
BLOOM
¿Con…?
VIREG
(Subiendo su sinhueso en un rizo.) Lyum! Puedes verlo. Su difusión es ingente. Tiene un buen recubrimiento de tejido gordo. Es obvio que es un tipo de homeotermo que sorbió leche desde el belén por el volumen de su pecho, puedes ver que tiene en el frente dos bultos bien notorios, que en un descuido pueden metérsele en el pote del puchero, y que en el extremo del dorso ofrecen otros dos globos como suplemento que sugieren un cierto poder del recto, tumores que piden ser recorridos con los dedos y de ningún modo mezquinos, si bien posiblemente requieren un poco de solidez. Esos trozos son el fruto de un estricto proceso de nutrición. Ingiriéndolos, sus bofes crecen como si fuesen probóscides. Trozos de miñón fresco con fenogreco y sirope de benjuí, deglutidos con sorbos de té verde, les proveen en su breve existir de genuinos cojines de imperdibles enormemente densos. Eso se corresponde con tu hipótesis, ¿no? Los potes con lomo de Egipto que se ven deliciosos. Tiéndete en el lodo, Licopodio. (Su glotis se comprime.) ¡Pimpum, repítelo!
BLOOM
El orzuelo me repele.
VIREG
(Frunciendo el ceño.) Lo mejor es que se lo roce con un dije de oro, dicen. Mulier syllogismus, como decimos en el viejo Tíber y el Peloponeso en tiempos de los cónsules Diplodoco e Ictiopterigio. Incluso el regio remedio de Eve. No se vende. Sólo en concesión. Hugonote. (Un nuevo tic.) Es un sonido cómico. (Tose como estímulo.) Pero posiblemente es sólo un tumorcillo. Sopongo que debes tener presente lo que te enseñé respecto de ese título. Trigo molido con miel y polvo mirístico.
BLOOM
(Reflexivo.) Polvo de trigo con licopodio y polifonémico. Estos tormentos inquisitorios. Tuve un jueves intensísimo, un compendio de incidentes. Un momento. Quiero decir, el humor venoso de los tumorcillos produce infecciones de nuevos tumorcillos, dijiste…
VIREG
(Severo, con el pico torcido produce un guiño con un ojo en su sien.) Detén ese giro de tus dedos gordos y pon un poco del viejo piensumpoco. Ves, se te olvidó. Insiste con tus ejercicios nemotécnicos. Il motivo è giusto! Turu turu (Digresión.) Muy posiblemente con esto lo recuerde.
BLOOM
Si he comprendido bien, te escuché incluso referir el romero o el poder del propio convencimiento sobre los tejidos intrusos. Luego, no, no es eso, un poco recuerdo. El toque de los dedos de un muerto es el remedio. ¿Mnemo?
VIREG
(Con vivo interés.) Eso digo. Eso digo. Eso es. Técnico. (Golpe enérgico sobre el rollo de su documento.) Este libro te dice cómo proceder con todos los pormenores descriptivos. Recorre el índice; como remedio del delirio fóbico, flor celeste; de los procesos depresivos, cloruro de hidrógeno; erecciones persistentes de origen isquémico, pulsotillo. Vireg pretende exponer sobre escisión de tumores. Nuestro viejo remedio corrosivo. Tenemos que impedir su nutrición. Oprimirles el cuello con un hilo de crin de potro. Pero, siguiendo con ciertos usos euskos y turcos, ¿te decidiste sobre si te seduce o no ver mujeres vistiendo indumentos viriles? (Con un seco risoteo burlón.) Te propusiste invertir doce meses enteros en el estudio religioso y los meses del estío de 1886 en resolver ese intríngulis entre el círculo y el cubo y obtener ese premio de un millón. ¡Estupideces! El límite entre lo sublime y lo ridículo es muy estrecho. ¿Posiblemente con un enterizo de dormir? ¿O con culotes bien ceñidos? ¿O, por ejemplo, esos complejos conjuntos de suspensores y culotes? (Reproduce el grito del cocoricó en tono despectivo.) ¡Kiiikiiirikii!
(Los ojos inseguros de Bloom recorren los tres perfiles femeninos y después se detienen en el reflejo rojo del foco, oyendo el vuelo continuo del lepidóptero nocturno.)
BLOOM
Por ese entonces quise concluido hoy. El kimono en ningún momento fue. De eso esto. Pero el próximo es otro despunte del sol futuro. El pretérito es fue hoy. Lo que hoy es puede ser entonces futuro como hoy es lo que fue el miércoles.
VIREG
(Le dice en el oído con un susurro porcino.) Los insectos efímeros viven su breve tiempo en un coito continuo, seducidos por el tufo de su inferiormente pulcritudinoso fumenino que posee un extendífico brío pudendo en región del dorso. ¡Bonito loro! (Su ocre pico de loro profiere en tono gomoso.) Los bohemios supieron tener un proverbio en torno del 5550 de nuestro tiempo. Nuestro querido Bruin prefiere mil veces un poco de miel en vez de seis toneles del mejor oporto. El zumbido del oso produce el incordio de los insectos mieleros. Punto. En otro momento lo podemos discutir. Estuvimos muy contentos, nosotros los otros. (Tose y descendiendo el tiesto mueve los dedos sobre los morros en un gesto reflexivo.) Puedes ver que estos insectos nocturnos persiguen los focos de luz. Ilusorio porque debes tener presente lo complejo de su ojo fijo. Por otros pormenores de estos complejos fenómenos puedes ver el decimoséptimo libro de mis Estudio de los principios sexológicos o Sentimiento efusivo y deseo, que el Doctor L.B. dice que fue el best seller de los últimos doce meses. Existen ciertos tipos, por ejemplo, cuyos movimientos son producto del impulso. Percibe. Ese es su propio sol. Mirlo nocturno sol nocturno distrito nocturno. ¡Córreme, Churley! ¡Bzzzz!
BLOOM
Moscón o insecto meloso el otro jueves lo mismo que hoy embistiendo reflejo en el muro un yo confundido después sobre mí revoloteo perplejo dentro de mi blusón suerte que…
VIREG
(El rostro inmóvil, riendo en típico modo femenino.) ¡Espléndido! Un poco de meloido molido en el cierre de sus gregüescos o un tópico emoliente de Dijon sobre el chorizo. (Profiere un cotorreo glotón con crestones de cocorito.) ¡Quiquiriquí! ¡Quiquiriquí! ¿Dónde estoy? ¡Descierre, Sésemo! ¡Ven! (Extiende presto el rollo del documento y lee, el hocico de bicho de luz recorriendo en sentido levógiro los signos que sigue con su pesuño.) Un momento, querido. Te respondo. El tiempo de los ostrones rojos se viene en breve. Soy el mejor cocinero. Esos moluscos suculentos pueden sernos útiles y los tubérculos de Périgord, descubiertos por el señor omnívoro porquerizo, fueron muy efectivos en los enfermos con nervios débiles o viregitis. Si bien hieden, hienden. (Remueve el tiesto con un quiquiriquí burlesco.) Jocoso. Con mi monóculo en el óculo.
BLOOM
(Perdido.) Por lo visto, el conchismo femenino es peor. Sésemo siempre disponible. El sexo hendido. De donde les viene el terror por los vermes, los reptiles. Pero Eve y el reptil lo desmienten. No es un hecho histórico. Obvio símil de mi concepto. Los ofidios sorben con deleite leche de mujer. Se mueven en un serpenteo de kilómetros entre bosques omnívoros por sorberle secos los pechos chupsuculentos. Como esos torpes comodrones rominos que uno lee en Elefentuliosis.
VIREG
(Sus morros se le extienden con notorios frunces, ojos pétreos tristemente ocluidos, dice un ruego en un tono curioso.) Que bovinos de ubres enormes se dice que se supo…
BLOOM
Proferiré un grito. Te pido perdón. ¿Eh? Entonces. (Repite.) Fueron motu propio en encuentro del redil del ofidio ofreciéndole que les succione sus pezones. El ordeñe del pulgón por el hormigón. (Profundo.) El instinto tiene el gobierno del mundo. En el vivir. En el morir.
VIREG
(Volviendo el tiesto, el dorso y los hombros vencidos, pone unos ojos sorprendidos sobre el lepidóptero nocturno y extendiendo un pesuño curvo, profiere.) ¿Quién es Ger Ger? ¿Quién es el querido Gereld? ¡Oh, tengo miedo de que se incinere! ¿Pudiese por fervor un gente no hoy que impedir siniestro mit revolución de me servilletón de primer tipo? (Gemido felino.) Minene minino minino minino ( Emite un suspiro, retrocede y desciende los ojos sobre un rincón con el mentón distendido.) Bueno, bueno. Reposo en breve.
EL LEPIDÓPTERO NOCTURNO
Soy solo un pobre mocoso
que en vuelo, choco y me poso.
Rondo, rondo, como un oso.
Supe ser rey de los mozos,
y hoy mi oficio es doloroso,
¡Tenebroso, tenebroso!
¡Odioso!
(Embiste de nuevo el protector rojo furioso del quinqué, en un ruidoso revoloteo.)
Quebonitos quebonitos quebonitos quebonitos quebonitos quebonitos kimonitos.
(Por el fondo, en el sector izquierdo se mueve unos dos metros Henry Flower poniéndose en el sector izquierdo del centro del proscenio. Viste ropón oscuro y plumoso sombrero torcido. Sostiene un dulcémele con incrustes y cordeles de níquel y un tipo de Peterson de Job hecho de un extenso tubo hueco cuyo hornillo de lodo cocido reproduce un tiesto femenino. Tiene puestos soquetes de terciopelo oscuro y botines con broches de níquel. Su rostro reproduce el rostro triste del redentor con bucles sueltos, pelos dispersos y bigote. Sus miembros fininferiores y los pies de gorrión son los del tenor Merio, príncipe de Turín. Se compone el cuello endurecido y se humedece los morros extendiendo sobre ellos su sinhueso gentil.)
HENRY
(En un tono dulce y sedoso, moviendo los dedos en un incipiente bordoneo.) Veo tu flor floreciente.
STEPHEN
(En su fuero interno.) Quiero que toques con los ojos ocluidos. Como tu viejo. Comiendo deshechos de cerdos. Esto es suficiente. Me pondré de pie y me meteré en mi. Espero que esto se. Steve, recorres un sendero peligroso. Vuelve con el viejo Doisy o remítele un télex. Nuestro encuentro de hoy me impresionó mucho. Si bien somos de tiempos distintos. Le escribiré luego con otros pormenores. Por cierto, estoy un poco ebrio. (Pone de nuevo los dedos sobre los botones de eburno.) El siguiente es mi bemol. Sí. No mucho de todos modos.
(Olmideno Ortifoni, moviendo fuertemente los bigotes, extiende un rollo con signos músicos.)
ORTIFONI
Metti un piccolo cervello. è un crimine .
FLORRY
Quiero oír un trozo melódico. El viejo y dulce himno del querer.
STEPHEN
No tengo voz. Soy un tenor extinto. Lynch, ¿te mostré ese correo sobre el ukelele?
FLORRY
(Con un mohín.) El mirlo con los bellos trinos que no quiere emitir.
(Los gemelos unidos por el dorso, Philip Drunk y Philip Sober, dos dones de Oxford con implementos de cortes de césped, surgen de repente. Los dos tiene los rostros cubiertos con embozos de Metthew Ernold.)
PHILIP SOBRIO
Oye el consejo de un tonto. Percibo un inconveniente. Consíguete un plumín y pon el ojo en los números como un buen joven sonso. Recibiste tres escudos con doce, dos billetes, un florín, dos escudos. Si los jóvenes supiesen. Mooney’s en ville, Mooney’s sur mer, el Moire, lo de Lurchet, el nosocomio Holles Street, lo de Burke, ¿eh? Te estoy viendo.
PHILIP EBRIO
( Inquieto.) Oh, estupideces, hombre. ¡Púdrete! Honré mis compromisos. Si por lo menos pudiese entender los octetos. Redoble del modo de ser. ¿Quién fue que me dijo su nombre? (Su implemento de corte de césped emite un ronroneo.) Oh, sí. Zoe mou ses ogopo. Se me ocurre que estuve en este sitio. ¿Eso fue en? No es Otkinson, tengo un recorte con su nombre no sé dónde. Mc Someone. Unmock lo tengo. Me contó sobre, un momento, fue Swinburne, ¿no?
FLORRY
¿Y el himno?
STEPHEN
El espíritu lo quiere pero el cuerpo es débil.
FLORRY
¿Vienes del Meynooth? Tienes el mismo rostro de un tipo que conocí.
STEPHEN
Es de donde provengo. (Se dice en un susurro.) Inteligente.
PHILIP EBRIO Y PHILIP SOBRIO
(Sus implementos de corte profieren un ronroneo en un rigodón de césped molido.) Siempre inteligente. Es de donde provengo. Es de donde provengo. Por cierto, ¿tienes el libro, el coso, el listón? Sí, sí, lo tengo. Dondeprovengo siemprinforme. Entrénese. Como nosotros.
ZOE
El lunes nos visitó un reverendo queriendo cumplir su cometido con el sobretodo prendido y escondiendo el cuello. No tienes por qué esconderte, le dije. Sé que tienes un cuello postizo.
VIREG
Excelentemente lógico desde su concepción. El tropiezo del hombre. (Severo y con los ojos nubosos.) ¡Terminemos con el sumo pontífice! El sol no cubre ningún hecho nuevo. Soy el Vireg que reveló los enroques secretos entre monjes y vírgenes de convento. Por qué dejé el Templo de Pedro. Tienen que leer Presbíteros, mujeres y confesión. Penrose. Flipperty Jippert. (Se estremece.) Mujer, desprende con dulce pudor cinto de cordel rústico ofrece su humedecido yoni pone enfrente del lingom del hombre. Un poco después hombre pone enfrente de mujer trozos de bife del bosque. Mujer exhibe contento y se cubre de pieles. Hombre con deseo feroz de su yoni con grueso lingom, el rígido. (Profiere.) Vis concupiscibilis. Luego mujer voluble corre en derredor. Hombre fuerte prende mujer por el cinto. Mujer con gritos, muerde, escupe. Hombre, furioso, golpe muslo gordo de mujer. (Se persigue el hopo.) ¡Pifpof! ¡Popó! (Se detiene, huele.) ¡Pchp! (Se pone los dedos en el culo.) ¡Prrrrrt!
LYNCH
Supongo que el buen reverendo recibió su merecido. Nueve credos por el obispolvo que se echó.
ZOE
(Emitiendo por el hocico un humo de sirenio.) No pudo meterlo bien. Sólo un gusto, ¿vio? Un toco y sigo.
BLOOM
¡Pobre hombre!
ZOE
(Levemente.) Sólo por lo que le sucedió.
BLOOM
¿Cómo?
VIREG
(Un rictus perverso de sombrío fulgor le frunce el rostro. Mueve el cuello rugoso. Sube un hocico de cochinillo y gime.) Verfluchte Goim! Él tuvo un progenitor, dos veces veinte progenitores. Él no existió. ¡Puerco Dios! Tuvo dos pies izquierdos. Fue Judes Iecco, un eunuco libio, el hijo ilegítimo del sumo pontífice. (Se yergue en unos pies del frente destruidos, los codos torcidos y rígidos; en su cuellotiesto sus ojos se mueren y profiere gruñidos sobre el mundo enmudecido.) Un hijo de meretriz. Fin de los tiempos.
KITTY
Y Meiry Shortell que estuvo en el nosocomio por el brote de peste que se de pegó de Jimmy Pidgeon del gorro índigo tuvo de él un niño que no pudo deglutir y se le murió entre convulsiones en el colchón y nuestro grupo contribuyó con el sepelio.
PHILIP DRUNK
(Serio.) C’est quoi l’origine de votre fichue position, Philippe?
PHILIP SOBER
(Jocoso.) C’est fut le divin pigeon, Phillipe.
(Kitty se desprende con lentitud los imperdibles del sombrero, revolviéndose el pelo teñido de rojo. Y tiesto bello y exquisito como el suyo, con seductores bucles no se vio sobre unos hombros de meretriz. Lynch se pone el sombrero. Kitty lo descubre de un golpe.)
LYNCH
(Ríe.) Y en prevención de ese tipo de deleites Metchnikoff inoculó simios homínidos.
FLORRY
(Coincidiendo.) Desorden locomotriz.
ZOE
(Riendo.) Oh, mi léxico.
LYNCH
Tres vírgenes prudentes.
VIREG
(En un delirio febril, profuso borbollón espumoso color limón sobre los huesudos morros elípticos.) Supo vender filtros del querer, cerote níveo, flor de limón. Tigre Negro, el centurión, le polucionó el sexo con su instrumento. (Exhibe su sinhueso fosforescente de escorpión, con los dedos extendidos sobre el pene.) ¡Moisés! Le rompe los huesecillos del oído. (Con gritos inconexos de simio del Peñón remueve el pubis en un síncope cínico.) ¡Hik! Hik! ¡hek! ¡Hok! ¡Huk! ¡Kok! ¡Kuk!.
(Ben Jumbo Dollerd, rubicundo, musculoso, hocico peludo, bigotes y pelos profusos, oídos retorcidos, pecho velludo, mechones revueltos, pezones gordos, los lomos y el sexo semicubiertos por burdos culotes, se mueve unos metros en dirección del frente.)
BEN DOLLERD
(Produciendo ruido de huesos como si fuesen instrumentos de percusión entre sus puños mullidos profiere un jocoso himno con estilo tirolés en un profundo registro tonéltono.) Ni bien un querer oprime mi espíritu fogoso.
(El dúo de vírgenes constituido por Nurse Cullen y Nurse Quigley corren entre los custodios y los cordeles del ring y lo embisten con los miembros superiores extendidos.)
EL GRUPO DE VIRGENES
(En pleno delirio.) ¡Big Ben! ¡Ben McChree!
UN VOCEJÓN
Llévense ese tipo de los gregüescos indecentes.
BEN DOLLERD
(Con un golpe de puño sobre el muslo y riendo con todo.) Llévenselo presto.
HENRY
(Sosteniendo sobre su pecho tiesto femenino escindido, dice en un murmullo.) Vuestro cuore, tesoro mío. (Oprime los cordeles de su ukelele.) Desde el primer momento en que vi…
VIREG
(Perdiendo sus pieles y vertiendo su recubrimiento plumoso.) ¡Roedores! (Emprende un bostezo, exhibiendo un glotis coquenegro, y ocluye los morros con un empuje del rollo de su documento.) Dicho esto me despido. Me despido de ustedes. Suerte. Dreck!
(Henry Flower le compone el bigote y los pelos del rostro, presto, con un peine de bolsillo y con su sinhueso de bovino le humedece el pelo. Conducido por su estoque y con su cordófono isósceles pendiendo del hombro se mueve en dirección del egreso. Vireg se mueve torpemente dos metros y se detiene en el portillo, el hopo erguido, y de un golpe diestro impele sobre uno de los muros un folleto color pus poniéndolo en su sitio, con el refuerzo de un golpe de frente.)
EL FOLLETO
K. 11. Prohibido poner letreros. Estricto secreto. Dr. Hy Frenks.
HENRY
Hoy todo se perdió.
(Vireg se desprende el tiesto como si fuese un tornillo en un segundo y lo sostiene entre pecho y codo.)
EL TIESTO DE VIREG
¡Cuoc!
(Uno después del otro emprenden el retiro.)
STEPHEN
(Por sobre el hombro, en dirección de Zoe.) Hubieses preferido que fuese el monje rebelde que fundó el movimiento de los herejes protestones. Pero ojo con Entístenes el cínico, y el fin de Errio el Hereje. Moribundo en un retrete.
LYNCH
Cree que todo eso es un solo y único Dios.
STEPHEN
(Con devoción.) Y Rey y Señor de todo lo existente.
FLORRY
(Con los ojos puestos en Stephen.) No me equivoco si digo que eres un clérigo corrupto. O un monje.
LYNCH
Lo es. Hijo de un reverendo.
STEPHEN
Reverendo crimen. Los Monjes del tornillo.
(El Reverendo Simon Stephen obispo Dedelus, Jefe de todo Erín, surge de repente en el pórtico, vestido con ropón rojo, zōris y soquetes. Siete seguidores pigmeos y simiescos, vestidos de rojo como él, los vicios prominentes, sostienen los extremos de su ropón, queriendo ver el interior. Tiene un sombrero fino levemente torcido. Los dedos gordos metidos entre los pliegues de los miembros inferiores y el resto de los dedos extendidos. De su cuello pende un cordel con corchos que en un extremo tiene un tire-bouchon que desciende en cruz sobre su pecho. Desprendiendo los dedos gordos emprende un rezo pidiendo el perdón de los cielos con vivos gestos y profiere con henchido tronío.)
EL OBISPO
Conservio terminó preso
en un oscuro boquete,
en pies y puños grilletes
de diez mil kilos de peso.
(Recorre el entorno con los ojos por un momento, ocluyendo fuertemente el ojo derecho e hinchiendo el moflete izquierdo. Entonces, impotente de reprimir un risoteo, se mece como en un columpio con los puños en el cinto y emprende un himno con el rostro sonriente.)
Oh, dulce bichito
Con sususus piecitos de fringílido limón
como un felino gordo, vívido y jodón
Pero vino un cruel mestizo
queriendo comerse un guiso
y en el pote cubierto de tizne
terminó de Nell Fleherty el cisne.
(Un cúmulo de mosquitos bulle sobre su ropón. Molesto por el escozor, sus dedos recorren el pecho con los miembros superiores en cruz, profiriendo con mohines:)
Sufro como un infeliz. Por los bigotes del elegido, Jesús quiere que esos buenos bichitos no piensen todos lo mismo. Si lo hiciesen me doy por muerto.
(El tiesto torcido, distribuye breves bendiciones con los dedos índice y del dije, concede el beso del jueves triste y emprende el egreso con el cómico doble desliz de sus zōris, removiendo en el éter el sombrero, encogiéndose presto y volviéndose pequeño como sus siervos. Los diminutos servidores lo siguen en un serpenteo lleno de murmullos, misterios, toques de codo, ojos codiciosos, distribuyendo besos simbólicos. Desde lejos se oye su dulce voz, en un tono pío, viril y melodioso.)
Todo mi querer te ofreceré,
todo mi querer te ofreceré,
y en el perfume del viento nocturno,
todo mi querer te ofreceré.
(El pomo del portillo se mueve como por embrujo.)
EL POMO DEL PORTILLO
¡Tiiiii!
ZOE
El demonio movió ese portillo.
(Un perfil de hombre desciende por los estribos crujientes y se lo oye recoger el piloto y el sombrero del perchero. Bloom se mueve un poco sin querer, repone el pestillo en su sitio, produce un chocolín de su bolsillo y se lo pone con timidez en los dedos extendidos de Zoe.)
ZOE
(Huele con interés el pelo de Bloom.) ¡Mmmm! Tu Mom fue muy gentil con los conejos que me envió. Tengo mucho deseo de lo que deseo.
BLOOM
(Oyendo el vocejón viril que discute con el grupo de meretrices en el ingreso del piso superior, yergue los oídos.) ¿Y si fuese él? ¿Después de? ¿O porque no? ¿O el doble evento?
ZOE
(Rompiendo el envoltorio reluciente.) Los dedos vinieron primero que el tenedor. (Divide el chocolín y muerde un trozo, pone un poco en los dedos de Kitty Ricketts y luego se vuelve en tono felino en dirección de Lynch.) Estoy ofreciendo dulces de Boul’Mich, ¿quieren? (Él quiere. Zoe lo urge.) ¿Quieres o no? (Él ofrece sus morros, con el tiesto erguido. Zoe describe un círculo con el dulce en sentido levógiro. El tiesto de él sigue sus movimientos. Zoe invierte el sentido de giro. Él sigue sus movimientos.) ¡Cógelo!
(Impele un trozo por el éter. Con un mordiscón preciso, lo recoge y lo muerde con un crujido.)
KITTY
(Comiendo.) El ingeniero con el que estuve en el kiosco tiene unos deliciosos. Rellenos con los mejores licores. Y estuvo el virrey con su mujer. Y qué divertido fue subirme en los potrillos del tiovivo de Toft. Sigo sintiendo los giros.
BLOOM
(Con sobretodo de piel estilo Svengeli, miembros superiores en cruz y copete imperio, frunce el ceño en un exorcismo de ventrílocuo con unos incisivos ojos de cóndor en dirección del portón. Después, rígido removiendo el pie izquierdo, se mueve con dedos imperiosos y descendiendo el miembro superior derecho desde su hombro izquierdo reproduce el signo del insigne misterioso constructor.) ¡Retírese, retírese, retírese, lo conmino, fuese quien fuese!
(Toses de hombre y pies en movimiento se oyen entre el telón del cejo. El rostro de Bloom se distiende. Pone los dedos gordos en los bolsillos de su jubón, fingiendo sosiego. Zoe le ofrece chocolín.)
BLOOM
(Solemne.) Muy gentil.
ZOE
¡Cumple lo que se te ordene!
(Se oye el ruido seco descendiendo desde el piso superior.)
BLOOM
(Recibe el chocolín.) ¿Estímulo? Yuyo lombricero y poleo. Pero lo compré. ¿El tilo por el sopor? Mnemo. El fulgor confunde mis recuerdos. El rojo influye sobre el lupus. Los colores influyen sobre el humor femenino, todos. Este negro me pone triste. Cenemos y brindemos que después. (Come.) Incluso el gusto es distinto, ese bermejo. Pero corrió mucho tiempo desde que. Como nuevo. Estím. Ese presbítero. Tiene que venir. Mejor si viene que si no viene. Pruebe tubérculos en lo de Endrews.
(Descierre de un portillo. Ingreso de Belle Cohen, meretriz enorme. Viste un kimono color eburno que le cubre justo los hinojos, con ribetes y pompones en el ruedo. Mueve el éter por un poco de refresco con un pericón de hueso color negro como el de Minnie Houck en Cormen. En sus dedos izquierdos un cintillo de himeneno y un dije de custodio. Ojos recubiertos de colorerte. Bigote incipiente. Su rostro cetrino luce duro, levemente sudoroso, los hoyos de oler enormes y ocres. Extensos pendientes de berilo en sus lóbulos.)
BELLE
¡Lo juro! Sudo como un equino.
(Recorre con los ojos los duetos de su entorno. Luego sus ojos se detienen insistentemente en Bloom. Su generoso pericón provee el refresco de su fogoso cuello, su rostro y sus redondeces. Sus ojos de esmerejón relucen.)
EL PERICÓN
(Moviéndose presto, después lento.) Tienes mujer, por lo que veo.
BLOOM
Sí. En cierto sentido, me he perdido …
EL PERICÓN
(Medio despliegue, luego cierre.) Y el jefe es tu mujer. Tiene los gregüescos puestos.
BLOOM
(Con los ojos en el piso con un sonreír ovejuno.) Eso es.
EL PERICÓN
(Con el fuelle recogido se sostiene en el pendiente de su lóbulo.) ¿Tienes recuerdos de mí?
BLOOM
Ni. So.
EL PERICÓN
(Sosteniéndose en el borde de su cinto.) ¿Es con yo tu mujer fue tu sueño previo? ¿Fuiste entonces mujer tu él tú nosotros desde conocido? ¿Soy todos ellos y el mismo hoy yo?
(Belle se detiene enfrente de él con un leve roce del pericón sobre su rostro.)
BLOOM
(Temeroso.) Poderoso ser. Ved en mis ojos ese gesto triste que derrite los sentimientos de cientos de mujeres.
EL PERICÓN
(Con golpes leves.) Nos hemos reunido. Eres mío. Es el destino.
BLOOM
(Temeroso.) Mujer enorme. Deseo enormemente que me domines. Estoy molido, indefenso, no soy joven. Estoy, por decirlo de un modo simple, sosteniendo entre los dedos un correo sin remitir, enfrente del buzón específico de envíos post cierre en el edificio de correos del vivir. El portillo y el ventiluz se ven en un codo recto produciendo un flujo de viento de 32 pies por segundo conforme el principio de descenso de los cuerpos. He sentido en este momento un pellizco nervioso en mi glúteo izquierdo. Es congénito. El pobre y querido viejo, viudo, supo ser un medidor perfecto. Creyó en lo beneficioso del fluido térmico proveniente de los omnívoros. Tuvo un jubón de invierno con el interior recubierto con piel de felino silvestre. En sus últimos tiempos, como lo hizo el rey Deivid y su virgen de Sunem, dividió su lecho con Ethos, que no lo dejó ni muerto. El esputo del perro, como por cierto usted… (Se sorprende.) ¡Oh!
RICHIE GOULDING
(Con un bolso pendiendo del hombro se detiene en el portillo.) Embustero que sufre el embuste. Lo mejor de Dub. Lo que se merecen los bofes y los riñones de un príncipe.
EL PERICÓN
(Con golpes.) Todo tiene su fin. Sé mío. Presto.
BLOOM
(Indeciso.) ¿Todo en este momento? No debí desprenderme de mi fetiche. El turbión, el frío del rocío húmedo sobre el promontorio costero, un pequeño desliz de hombre pleno. Todo fenómeno tiene un origen lógico.
EL PERICÓN
(Se mueve como un puntero en dirección del piso.) Puedes.
BLOOM
(Lo sigue con sus ojos y percibe que tiene suelto un cordón del botín.) Nos siguen con los ojos.
EL PERICÓN
(Mueve presto el puntero en dirección del piso.) Debes.
BLOOM
(Con deseo, con temor.) Soy experto en el nudo lepidóptero. Lo hice frecuentemente en mi empleo, en el sector expedición en lo de Kellett. Tengo buen pulso. Todo nudo es un indicio mudo. Déjeme. Es un gesto cortés. Hoy me hinqué por otro motivo. ¡Oh!
(Belle se sube un poco el kimono y sosteniendo el equilibrio pone sobre el borde de un sillín un rechoncho pie emborceguido y un sólido tobillo sedosoquete. Bloom, vejestorio endurecido, se tuerce sobre el pie y con dedos gentiles introduce los cordones de su botín por los ojetes.)
BLOOM
(En un murmullo querendón.) Ser vendedor de botines en Monfield’s fue mi sueño de juventud, los deliciosos regocijos del dulce oficio de prender botones, los cruces sucesivos de los cordones subiendo en dirección de los hinojos, esos pitucos botines de cuero brilloso, increíblemente pequeños, de mis clientes femeninos de Clyde Street. Incluso visité frecuentemente el figurín de yeso Reymonde sólo por ver sus culotes de tejido en red y sus dedos rosillos y lisos como el eburno, como es de estilo en Boul’Mich.
EL PIE
Huele mi tibio cuero de corderito. Siente mi regio peso.
BLOOM
(Entretejiendo los cordones.) ¿Muy ceñido?
EL PIE
Sin tirones, Hendy Endy, o seré yo quien te golpee el fútbol.
BLOOM
No debo cometer un error de ojete como hice en el evento nocturno de los kioscos. No tuve suerte. Meterlo por el orificio erróneo de su… quien usted recién mencionó. Justo en ese evento se encontró con… ¡Listo!
(Ciñe el nudo. Belle pone el pie en el suelo. Bloom sube el tiesto. El voluminoso tiesto de Belle, sus ojos fijos en el centro de su frente. Los ojos de Bloom pierden el brillo, se ponen oscuros y con pliegues, el hocico mocho.)
BLOOM
(En un murmullo.) Su seguro servidor, señores…
BELLO
(Con severos ojos de monstruo, voz de tenor.) ¡Perro deshonroso!
BLOOM
(Poseído por el embeleso.) ¡Mi regente!
BELLO
(Removiendo sus flojos mofletes.) ¡Fiel seguidor de glúteos infieles!
BLOOM
(Quejumbroso.) ¡Coloso!
BELLO
¡Soretero!
BLOOM
(Con tendones semiflexos.) ¡Esplendidez!
BELLO
¡Tiéndete! (Él le inflige un golpe en el hombro con su pericón.) ¡Tuerce los pies! ¡Retrocede medio metro el pie izquierdo! Desciende. Desciendes. ¡Sobre los puños, tiéndete!
BLOOM
(Los ojos de mujer, puestos en el cielo como signo de devoción, ocluyéndose.) ¡Tubérculos!
(Con un filoso chillido epiléptico se encoge como un cerdito, gruñendo, oliendo, revolviendo el suelo con el hocico enfrente de los pies de él; luego se tiende, como quien muere con los pliegues de los ojos bien ocluidos, los pliegues de los ojos temblorosos, en obediente sumisión en los pies de su excelentísimo dueño.)
BELLO
(Con el pelo corto, rojizos mofletes flojos, gruesos círculos de bigote en torno del cutis liso, borceguíes de montero, blusón verde con botones de níquel, vestido sport y sombrero tirolés con plumón de perdiz, sus puños bien hundidos en los bolsillos de los gregüescos, pone su pie sobre el cuello de Bloom y lo oprime.) ¡Sillín! Siente todo mi peso. Súmete, servil, so el trono de los gloriosos pies de tu regente que de soberbio modo relucen en su indiscutible rectitud.
BLOOM
(Gimiendo con ovejuno embeleso.) Prometo no desobedecer en ningún momento.
BELLO
(Ríe con estruendo.) ¡Humo del cielo! Ni te figures lo que se te viene. ¡Soy tu verdugo y te corregiré el lotecito y te instruiré en lo que te conviene! Me juego un rondín de cocteles de Kentucky que enderezo los viles defectos de tu cuerpo, hijo mío. Ponte difícil, decídete, ven. Si lo hicieses, bien puedes ir temiendo el suplicio del pie que te infligiré en indumento deportivo.
(Bloom se esconde so el sillón y quiere ver por entre los flecos.)
ZOE
(Extendiendo su kimono como un cobertor.) No se metió en este sitio.
BLOOM
(Ocluyendo los pliegues de sus inocentes ojos.) No se metió en este sitio.
FLORRY
(Cubriéndole el femenino cuerpo con su kimono.) No fue su intención, Mr. Bello. Promete conducirse bien, señor.
KITTY
No le zurre muy duro ese cuerpo de mujer, Mr. Bello. ¿Es posible, museñor?
BELLO
(En tono coercitivo.) Ven, mi pimpollito, quiero discutir un poco contigo, lo único que quiero es imponerte un correctivo. Solo un breve coloquio íntimo, tesorito. (Bloom sube su pequeño tiesto tímido.) Hermoso modelito de mujer. (Bello se envuelve sus mechones en el puño y emprende un violento remolque.) Sólo quiero corregirte por tu propio bien en un sitio seguro y tierno. ¿Cómo tienes ese tierno culito? Oh, siempre seré tierno contigo, perrito mío. Mejor que estés listo.
BLOOM
(Sufriendo un soponcio.) No me destroces el…
BELLO
(Cruelmente.) El hierro del hocico, los grillos, el listón, el motón de cuelgue, el rebenque ruso, todo eso te ofreceré que pruebes oyendo el son de los oboes como se hizo con el siervo nubio en tiempos remotos. Hoy sí que es tu turno. Quiero que me recuerdes por el resto del tiempo que te quede por vivir. (Los conductos venosos de su frente henchidos, el rostro rubicundo.) Seré tu jinete después de comerme un robusto refrigerio de gordos trozos del tocino de Mutterson y un porrón de stout Guinness. (Eructo.) Y de sorber mi fino puro Montecristo leyendo The Licensed Reseller’s Revue. Posiblemente ordene que se te cueree y se te degüelle en mis boxes con el fin de comerme uno de tus filetes con crujientes cueros fritos sirviéndome directo del espeto, cocidos en el horno como un cochinillo de un mes con un complemento de trigo y limón o sirope de fresón. Te juro que duele.
(Le retuerce el femenino miembro superior. Bloom, volviéndose sobre su lomo como un quelonio, gime.)
BLOOM
¡Eres muy cruel, nurse! ¡No!
BELLO
(Retorciendo.) ¡Otro!
BLOOM
(Profiriendo chillidos.) ¡Oh, esto es un infierno! ¡Todos los nervios de mi cuerpo me duelen enormemente!
BELLO
(Profiere.) ¡Bien, chocolines por lo novedoso! Lo mejor que escuché en el último mes y medio. ¡Pronto, no me irrites, imbécil! (Le infiere un bofetón.)
BLOOM
(Gimiendo.) Te propones herirme. Posiblemente te denuncie con…
BELLO
Sujétenlo en el piso, que me siento sobre su rostro.
ZOE
¡Sí! ¡Recórrele el lomo! Te lo sujeto.
FLORRY
Yo lo quiero. No me lo niegues.
KITTY
No, es mío. Te ruego que me lo prestes.
(Mrs Keogh, chef de cuisine del burdel, grisbigote, con un servilletón sucio, verdigrises soquetes de hombre y suecos, rostro cubierto de trigo molido, sosteniendo en el puño y los codos enrojecidos y desnudos un rollizo cubierto de engrudo, de pie en el portillo.)
MRS. KEOGH
(Ferozmente.) ¿Puedo contribuir? (Sostienen el cuerpo de Bloom y le impiden moverse.)
BELLO
(Con un gruñido pone el culo sobre el rostro de Bloom, emitiendo humopuro, con los dedos sobre un muslo robusto.) Veo que Keting Cley fue elegido presidente del Loquero de Richmond y por si fuese poco los títulos preferidos de Guinness subieron dieciséis y medio. He sido un completo imbécil en no querer el lote que me sugirieron Creig y Gordner. Tengo menos suerte que el coyote. Y ese mísero jodido de Desperdicio rindiendo veinte por uno. (Embute enfurecido su puro en oído de Bloom.) ¿Dónde se metió ese mísero jodido cenicero?
BLOOM
(Sufriendo tormento por sofoculo.) ¡Oh! ¡Oh! ¡Monstruos! ¡Cruel!
BELLO
Puedes pedírmelo de nuevo en diez minutos. Quiero que reces. Que ruegues por ello como si fuese tu primer ruego. (Le exhibe un puño higoforme y un puro hediondo.) Ten, te ordeno que beses esto. Los dos. Besos. (Mueve un miembro inferior como quien desciende de un equino y, comprimiendo unos hinojos de jinete, profiere con un rudo vocejón.) ¡Corre! Mi tordillo de juguete con rumbo Bunbury Cross. Sobre él correré el premio Eclipse. (Se mueve un poco y retuerce cruelmente los testículos de su tordillo, profiriendo.) ¡Eh! ¡Desmontemos! Te meceré como mereces. (Jinete sobre el potrillo mecedor, meciéndose en su, en su sillín.) Su mujer en dulce trote, su cochero trote lento y el señor que es muy inquieto, corre corre corre corre.
FLORRY
(Prendiéndose del codo de Bello.) Permíteme subirlo. Lo tuviste mucho tiempo. Yo lo pedí primero.
ZOE
(Prendiéndose del codo de Florry.) Es mío. Es mío. ¿No tuviste suficiente con él, insecto sorbedor?
BLOOM
(Sin resuello.) No puedo.
BELLO
Bueno, no terminé. Un momento. (Conteniendo un suspiro.) Me meo en Belcebú. Esto. Este bitoque no explotó por poco. (Se remueve el corcho del culo; luego, frunciendo el ceño, impele un pedo sonoro.) ¡Ten esto! (Se pone de nuevo el corcho.) Sí, me meo en Jingo, dieciséis y medio.
BLOOM
(Un sudor le cubre el cuerpo.) No hombre. (Gimiendo.) Mujer.
BELLO
(Se pone de pie) No me soples tórrido y frío. Lo que deseoso quisiste se te cumple. En lo sucesivo no eres un hombre y eres mío en serio, un objeto en el yugo. Consideremos tu uniforme de penitente. Te desprendes de esos indumentos viriles, ¿comprendido, Ruby Cohen? Y te me pones estos tules lujuriosos con un frufrú sobre tiesto y hombros. ¡Y presto!
BLOOM
(Se empequeñece.) ¡Tules, dijo mi regente! ¡Oh, frunces! ¡Esmeriles! ¿Es forzoso que los roce con los extremos uñosos de mis dedos?
BELLO
(Con un gesto en dirección del trío de meretrices.) Puedes verte en su espejo, es el reflejo de tu futuro; todo un quemo, con peluquín, hediendo perfume, el cuerpo cubierto de polvotrigo, con los pliegues de los miembros superiores brillosimpelos. Te mediremos con el metro el mismísimo cutis. Con cruel tensión te meteremos dentro de estrechos corsés de lienzo sedoso con flejes que pinchen tu pelvis con incrustes de berilo, lujo inédito, y tu cuerpo, menos esbelto que libre, lo constreñiremos en indumentos hiper ceñidos, hermosos beibidoles ligeros como el éter y ribetes y motivos, por supuesto, con el pendón de mi negocio, diseños de vestidos interiores en honor de Elicie y con perfume de Elicie. Elicie debe sentir el tironeo. Mertle y Meiry pueden sentir un poco de frío primero con esos vestidos sutiles pero el leve fruncimiento de los cordones que ciñen tus hinojos desnudos posiblemente te recuerden…
BLOOM
(Dulce soubrette con mofletes cubiertos de colorinche, pelo ocre, dedos enormes, hocico viril y morros lujuriosos.) Me probé sólo uno de sus culotes, un pequeño juego, en Holles Street. En tiempos difíciles se los limpié yo mismo por no incurrir en el derroche de un tintorero. Revertí los cuellos de mis propios blusones. Tuvimos que ser muy sobrios.
BELLO
(Irónico.) ¡Pequeños remiendos que son el deleite de Mom, eh! Y te exhibiste en tu coqueto dominó enfrente del espejo con los visillos bien ocluidos los muslos descubiertos y tu ubres de chivo en diferentes poses de sometimiento, ¿eh? ¡Jo! ¡Jo! ¡Tengo que reírme! Ese repelente kimono negro y deslucido, un tutú con los culotes de medio muslo que se rompieron por todo el pespunte en su último estupro consentido, que te vendió Mrs. Miriem Dendrede del hotel Shelbourne, ¿no?
BLOOM
Miriem. Kimono negro. Mujer de mundo.
BELLO
(Ríe grosero.) ¡Dios Todopoderoso, esto es muy cómico! Fuiste un modelo de Miriem con ese corte que te hiciste delos pelos del portón posterior y fingiste un síncope sobre el lecho con el blusón suleto como si fueses Mrs. Dendrede en tren de sufrir el estupro del teniente Smythe-Smythe, Mr. Philip Blockwell M.P., Signor Leci Doremo, el robusto tenor, Bert ojos celestes, el joven botones, Henri Fleury con tufo de Gordon Bennett, Sheridon, el cincuentón Creso, el joven remero del ocho del viejo Trinity, Ponto, su espléndido descubrimiento y Bobs, noble mujer de luto de County Leitrim. (Ríe de nuevo.) ¡Cristo! Juro que si lo oye mi bulldog se ríe como loco.
BLOOM
(Sus dedos y su rostro tienen un tic.) Fue Gereld quien me convirtió en devoto de los corsés en los tiempos en que interpreté un rol de mujer en el folletín del colegio con el título de Reversible. Fue el querido Gereld. Seducido por los culotes de su sóror se le convirtió en vicio. Hoy el queridísimo Gereld tiene rouge en los morros y brillos en los pliegues de los ojos. El culto de lo hermoso.
BELLO
(Con un reproche sonriente.) ¡Hermoso! ¡Un poco de respiro! Tus modos femeninos poniendo el culo en el sillón, recogiendo tu ruedo con ribetes de entredós sobre el trono pulido.
BLOOM
Oficio. El de elegir los distintos modos de goce que puede tener un individuo. (Vehementemente.) Y por cierto como posición es mejor… porque frecuentemente mojé…
BELLO
(Inflexible.) No te me insubordines. En ese rincón tienes el serrín. Fui bien preciso en mis instrucciones, ¿no? ¡Orine de pie, señor! ¡Te instruiré en los modos de un yinklemen! Si encuentro un solo vestigio en tus lienzos. ¡Eso! Por el burro de los Doren que te disciplino. Los yerros del pretérito se te oponen con su testimonio. Muchos. Cientos.
LOS YERROS DEL PRETÉRITO
(En un embrollo de voces.) Celebró un tipo de himeneo ilegítimo con no menos de dos mujeres en un rincón sombrío del Templo Negro. Con su cerebro envió unos correos telefónicos irrepetibles que recibió Miss Dunn, desde un domicilio en d’Olier Street, exhibiéndose indecentemente enfrente del tubo dentro del cubículo telefónico. De su meretriz de turno requirió con dichos y hechos que deposite sus repelentes excreciones de los dos tipos en un pequeño reducto inmundo lindero de un edificio desierto. En cinco retretes públicos escribió textos ofreciendo los servicios de su mujer exigiendo señores con miembros de excelentes dimensiones. ¿Y qué de sus continuos desfiles nocturnos por el frente del depósito de vitriolo, siguiendo los recorridos de los novios con el fin de ver todo lo que pudiese ver? ¿No es cierto que el obsceno cochinillo estuvo tendido en el lecho oliendo con deleite un inmundo trozo de tisú higiénico bien mugriento de un culo de meretriz que obtuvo como obsequio por el estímulo de un bollo de jengibre y el recibo de un giro por correo?
BELLO
(Con un silbido fuerte.) ¡Dinos! ¿Qué fue el sumun de lo obsceno que hiciste en todo tu recorrido de delincuente? Dime todos tus hechos viles. Escúpelo. Sé honesto por excepción.
(Mudos rostros feroces se mueven en tropel, indóciles, difusos, profiriendo murmullos, Booloohoom, Poldy Kock, cordones de un penique, el vejestorio de Cussidy, el joven ciego, Lorry Rinoceronte, un pequeño proyecto de cuerpo femenino, dos mujeres, dos meretrices, el otro, el...)
BLOOM
No preguntes: Nuestro mutuo credo. Vernon Street. Sólo pensé un tercio de lo… Lo juro por mi querido…
BELLO
(En tono imperioso.) Responde. ¡Repelente infeliz! Quiero conocerlo todo. Dime un cuento divertido, uno grosero o un puto cuento de espectros o un verso, ¡presto, presto, presto! ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Qué noche? ¿Con quiénes? Te doy solo tres segundos. ¡Uno! ¡Dos! ¡Tr…!
BLOOM
(Dócil, en un gorjeo.) Yo rererepugnoso en rerererepelente…
BELLO
(En tono perentorio.) ¡Oh, vete, bruto inmundo! ¡Silencio! ¡Mueve tu sinhueso solo si te lo ordeno!
BLOOM
(Con un gesto reverente.) ¡Regente! ¡Mi jefe! ¡Institutriz!
(Sube los miembros superiores. Sus dijes descienden.)
BELLO
(En tono burlón.) Ni bien despiertes pones en remojo y deterges nuestros hediondos culotes incluso en ese período en que como mujeres nos vienen los flujos, y pules nuestros retretes con el vestido recogido y un moño de lienzo en el culo. ¿No es hermoso? (Le pone un dije de rubí en el dedo.) ¡Muy bien! Con este dije te unjo como un objeto de mi exclusivo dominio. Di: os reconozco, mi regente.
BLOOM
Os reconozco, mi regente.
BELLO
Debes tender los lechos, tener listo mi piletón, verter en el pozo negro los dompredros de todos los dormitorios, incluyendo el del vejestorio Mrs. Keogh, nuestro chef de cuisine, el único cubo de serrín. Eso, y deterges los siete muy bien, con esmero, o te los sorbes como vino espumoso. Bébeme hirviendo. ¡Hop! Y no te demores o te doy mi sermón del desobediente, Miss Ruby, y te zurro el culo desnudo con el cepillo del pelo, tesorito. Te diré los errores que cometes. De noche embutiremos tus dedos con dijes bien ungidos con loción en unos mitones de veintinueve botones con níveo polvo fresco y los extremos de los dedos con fino perfume. Los señores de otros tiempo murieron por ese tipo de deleites. (Ríe.) Seguro que mis clientes se ponen contentísimos de ver tus modos femeninos, sobre todo el coronel, que viene de noche como prólogo del himeneo, por mi nuevo juguete exclusivo. Primero te subiré yo mismo. Un hombre del turf conocido mío de nombre Chorles Egbert Morsh (estuve en el lecho con él hoy y con otro señor que es gerente del buró Honoper & Petty Bog), quiere un tipo de mujer joven como tú, todo servicio, que comience hoy mismo. ¡Que hinches ese busto, te digo! ¡Sonríe! ¡Hunde los hombros! ¿Quién ofrece? (Mueve un índice.) Por ese lote instruido por el dueño en recolección y porte, cesto entre los dientes. (Se descubre un miembro superior y lo hunde en el sexo femenino de Bloom.) ¡Como ven es bien profundo! ¿Qué me dicen, señores? ¿Se les endurece el muñeco? (Mueve el miembro superior en el rostro de un oferente.) ¡Mojen el piso y limpien todo!
UN OFERENTE
Un florín.
(El portero de lo de Dillon mueve el cencerro.)
EL PORTERO
¡Borong!
UN VOCEJÓN
Un escudo y ocho peniques de sobreprecio.
CHORLES EGBERT MORSH
Debe ser virgen. Buen soplo. Cuerpo limpio.
BELLO
(Con golpes secos sobre un pupitre.) Dos chelines. Es mi último ofrecimiento y un muy buen precio. Cruz de dos metros. Toquen, exploren el producto. Rocen su cuero. Este cutis liso, estos músculos tiernos, este lomo sedoso. ¡Si tuviese conmigo mi punzón de oro! Y de ordeñe muy sencillo. Quince litros frescos por sesión. Un vientre puro, que posiblemente fructifique en unos minutos. El récord de producción de su dueño fue de cinco mil litros de leche en ocho meses. ¡Oh, mi tesoro! ¡Supliquen! ¡Oh! (Imprime su signo C en un glúteo de Bloom.) ¡So! ¡Un legítimo producto Cohen! ¿Quién ofrece dos escudos, señores?
UN HOMBRE DE ROSTRO OSCURO
(Fingiendo un tono exótico.) Hoondert punt sterlink.
VOCES
(En todo sumiso.) Es del Emir Horoun El Roschid.
BELLO
(Felizmente.) Muy bien. Déjenlos venir. El breve vestido, dulcemente corto, justo sobre los hinojos permitiendo ver un poco los culotes níveos, es un potente instrumento ofensivo y muslos embutidos en color piel sujetos con cintos verdes, con el extenso pespunte subiendo por los hinojos, inducen los mejores instintos del hombre de mundo. Desenvuélvete bien sobre esos finos Luis XV de diez centímetros, el torcimiento griego con los glúteos prominentes, los muslos fluorescentes, el roce pudoroso de los hinojos. Que experimenten todos tus poderes de seducción. Cúmpleles sus vicios de Zebolim.
BLOOM
(Tuerce el rostro ruboroso poniendo un hombro de escudo y sonríe mordiéndose un dedo.) ¡Oh, sé muy bien lo que quieres decir!
BELLO
¿Qué otro uso puedes tener, un impotente como tú? (Poniéndose de hinojos y luego de un meticuloso escrutinio, estremece de un rudo golpe de pericón los gordos pliegues del cinto de Bloom.) ¡De pie! ¡De pie! ¡Felino mocho! ¿Qué tenemos en este sitio? ¿Dónde quedó tu pistolín con rulos, o te lo escindieron, pipiolo? Ofrécenos tus trinos gorrioncito, no te niegues. Es flexible como el de un niño de seis vertiendo su chorrito escondido por un coche. Consíguete un cubo o vende tu bombín. (En voz estridente.) ¿Puedes cumplir el oficio viril?
BLOOM
Eccles Street…
BELLO
(En tono burlón.) No quiero herir tus sentimientos de ningún modo, pero el sitio se ocupó y lo ocupó un hombre musculoso. ¡Los tiempos son proteicos, mi querido jovencito! Es un hombre de mundo. Bien por ti, imbécil, si tuvieses un instrumento ofensivo como ese lleno de nudos y pliegues y bultos. ¡Se echó uno bueno, te lo juro! ¡Pie con pie, hinojo con hinojo, vientre con vientre, pezones con pecho! Él no es un eunuco. ¡Tiene un mechón de pelo rojizo que le surge del culo como perdiz de los Pirineos! ¡En nueve meses nos vemos, jovenzuelo mío! ¿Eso te vuelve loco, no es cierto? ¿Te dio en el centro? (Escupe con desprecio.) ¡Qué inmundo!
BLOOM
Se me humilló de un modo indecente. Yo… esto exige que lo denuncie. Cien escudos. Indescriptible. Yo…
BELLO
Eso si pudieses, pollo rengo. Lo que queremos es un buen turbión, no ese rocío tuyo.
BLOOM
¡Me vuelvo loco! ¡Moll! ¡Perdí! ¡Perdón! Moll… Nosotros… De todos modos…
BELLO
(Cruelmente.) No, Leopold Bloom, todo mudó por decisión de mujer, desde que dormiste en Sleepy Hollow tu noche de dos decenios. Vuelve y puedes verlo tú mismo.
(El Viejo Hoyo del Ensueño gime en los bosques.)
SLEEPY HOLLOW
¡Rip von Winkle! ¡Rip von Winkle!
BLOOM
(En botines rotosos, con un fusil cubierto de óxido, pies sigilosos, dedos sensores, su ojeroso huesudo y peludo rostro viendo con ojos furtivos por los rombos de los vidrios, profiere.) ¡Lo veo! ¡Es mi mujer! ¡El primer encuentro en lo de Mut Dillon! ¡Pero ese vestido, el verde! Y el pelo teñido con reflejos de oro y él…
BELLO
(Con un risoteo cínico.) Es tu descendiente mujer, lechuzón, con un condiscípulo de Mullinger.
(Milly Bloom, pelo rubio, vestiverde, piesdesnudos, rebozo índigo simplemente revolviéndose en el viento del ponto, interrumpe los mimos de su querido y profiere, con jóvenes ojos sorprendidos.)
MILLY
¡Por Dios! ¡Es Popli! Pero ¡Oh, Popli cómo envejeciste!
BELLO
Distinto, ¿no? Mis plúteos. Mi escritorio en el que no escribí, el sillón de los tíos Hegorty, mis reproducciones de los viejos escritores de siempre. Un hombre y sus compinches viven como reyes en ese sitio. ¡El Reposo del Cucú! ¿Por qué no? ¿Qué número de mujeres tuviste, eh? Siguiendo sus recorridos por corredores oscuros, pietorpe, seduciendo sus oídos con gruñidos sordos; ¿o no, chivo prostituido? Mujeres inocentes con envoltorios de víveres. Todo por turnos. Lo que es tu gusto es su gusto, mi cisne, Oh.
BLOOM
Sus… Yo.
BELLO
(En tono incisivo.) El dibujo de sus pies impreso en el felpudo Brusselette que conseguiste en el negocio de empeños de Wren. En sus jugueteos con tu indecente Moll, persiguiendo el piojo enfurecido que tiene entre sus culotes puede romper el pequeño figurín de yeso que en un tiempo pusiste en tu domicilio como testimonio de tu devoción de lo estético por lo estético mismo. Muy posiblemente violen los secretos del cofre inferior de tu escritorio. Seguro que rompen tus registros de los movimientos de los luceros con el fin de encender sus Petersons. Y escupen el cubre fuego de bronce de diez chelines que conseguiste en lo de Humpton Leedom.
BLOOM
Diez con seis. Es lo que espero de esos viles bribones. Permíteme irme. Volveré. Conseguiré testimonios de…
UN VOCEJÓN
¡Promételo!
(Bloom ciñe el puño y se mueve en el piso como un pichicho, con un cuchillo montero entre los dientes.)
BELLO
¿Como huésped de pensión o como un querido? Muy inoportuno. Hiciste tu segundo mejor lecho y otros deben dormir en él. Tu inscripción se escribió. No tienes suerte; no lo olvides, viejo bobo.
BLOOM
¡Injusto! ¡Combined Eire versus uno! ¿Ningún ser…?
(Se muerde el dedo gordo.)
BELLO
Muérete y vete con Belcebú si te quedó un poco de decoro o de respeto propio. Puedo servirte un exclusivo vino viejo que te porte con destino del infierno y te regrese. Escribe tu nombre en un usufructo y cédenos el dinero que posees. Si no lo tienes, demonios, ¡ve y consíguelo! Te hundiré en el pozo negro del retrete que tenemos entre los espinos, donde puedes pudrirte con el viejo Cuck Cohen, mi sobrino político con quien me desposé, el inmundo viejo con el cuello torcido, gotoso y vicioso, y mis otros diez u once esposos, cuyos nombres ni recuerdo, todos hundidos en el mismo sumidero. (En un risoteo flemoso y explosivo,) Te convertiremos en compost, Mr. Flower! (Emite un silbido burlón.) ¡Duérmete, Poldy! ¡Duérmete, viejo Popli!
BLOOM
(Se sostiene el tiesto con los dedos extendidos.) ¡Mi poder de decisión! ¡Los recuerdos! ¡Yo pequé! He suf… (Emite unos sollozos con los ojos secos.)
BELLO
(Sonríe con cinismo.) ¡Llorón! ¡Gotones de cocodrilo!
(Bloom, conmovido, fuertemente ceñido con el velo del verdugo, profiere sollozos, con el rostro sobre el suelo. Se oye el repique de los muertos. Los rebozoscuros perfiles de los circuncisos, en cilicio y rescoldos, se detienen enfrente del muro de los sollozos, M. Shulomowitz, Joseph Goldwoter, Moses Herzog, Herris Rosenberg, M. Moisel, J. Citron, Minnie Wotchmon, P. Mestiensky, el reverendo Leopold Obromovitz, Chozen. Meciendo los miembros superiores gimen con gestos sobre Bloom el infiel.)
LOS CIRCUNCISOS
(Con un oscuro himno incomprensible, vertiendo sobre él frutos del ponto muerto; no flores.) Shemo Ishrel Edonei Elohenu Edonei Eched.
VOCES
(Con un suspiro.) De modo que se fue. Eso es. Sí, en efecto. ¿Bloom? No conozco ese nombre. ¿No? Tipo curioso. Su mujer viste luto. ¿Oh, sí? Oh, sí.
(Desde el pilón del suttee el fuego resinoso del ligustro sube. El humo de incienso subiendo dese perece. Surgiendo de su borde de roble un espíritu con el pelo suelto, con leves vestidos de diseño color té, desciende de su refugio y yendo por el bosque de tejos entretejidos se detiene sobre Bloom.)
LOS TEJOS
(Con el murmullo de sus brotes frondosos.) Sóror. Sóror de todos nosotros. Ssh.
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Dulcemente) ¡Hombre! (Gentilmente) ¡No, no llores!
BLOOM
(Se mueve como un reptil gomoso entre los brotes, cubierto de los puntos luminosos de los rejones del sol, con decoro.) Mi posición. Sentí que quieres eso de mí. Los usos y costumbres.
EL ESPÍRITU ETÉREO
¡Hombre! Me viste reunirme con viles ejemplos, meretrices, buhoneros, púgiles, coroneles célebres, mimos indecentes vestidos con culotes ceñidos y flexibles intérpretes de shimmy, El despunte del sol y Kerini, el número melódico, el suceso del siglo. Estuve entre los pliegos rosillos de un folio común hediendo petróleo. Escuché los dichos obscenos de los contertulios de los clubes, cuentos que corrompen los tiernos espíritus juveniles; promociones de indumentos interiores, cubiletes con truco, pechos postizos, dispositivos exclusivos y por qué ponerse un suspensor con testimonio de señor con dolor de ingle. Consejos en bien de los esposos.
BLOOM
(Yergue un tiesto de tortugo en dirección de su vestido.) Nos conocimos en otros tiempos. En otro sol.
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Tristemente.) Productos gomosos. Irrompibles. Producto que consumen los nobles. Corsés de hombres. Curo sus convulsiones o le devuelvo el dinero. Testimonios genuinos en pro del sorprendente pecho generoso del Profesor Wildmenn. Mi busto creció diez centímetros en medio mes, informe de Mrs. Gus Rublin con foto.
BLOOM
¿Quieres decir Photo Bits?
EL ESPÍRITU ETÉREO
Eso es. Me produjiste mucho tedio, dentro de ese borde en roble y oropel, puesto sobre tu lecho. En noches de bochorno y sin que te viesen cubriste de besos mis diferentes orificios. Y con un rímel intenso ensombreciste mi ojos, mis senos y mi pudor.
BLOOM
(Cubriendo de humildes besos sus nutridos mechones.) El estilo griego de tus redondeces, bello espíritu eterno. Yo fui feliz de verte, de cubrirte de elogios, oh, bello cuerpo, de bendecirte.
EL ESPÍRITU ETÉREO
En el silencio nocturno escuché tus elogios.
BLOOM
(Presto.) Sí, sí. Quieres decir que yo… El sueño exhibe el peor perfil de uno, excepto posiblemente en los niños. Sé que me precipité del lecho, o mejor dicho se me empujó. Dicen que el vino con hierro impide el ronquido. Inclusos, existe ese invento inglés del que recibí un folleto el otro jueves dirigido con error. Dice ofrecer un silencioso e inofensivo método de descompresión. (Con un suspiro.) Siempre lo mismo. Oh, endeblez, tu nombre es himeneo.
EL ESPÍRITU
(Ocluyéndose los oídos.) Y los términos. No los tengo en mi léxico.
BLOOM
¿Los comprendiste?
LOS TEJOS
¡Shhh!
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Se cubre el rostro con los dedos extendidos.) ¿Qué no he visto en ese dormitorio? ¿Qué no tuvieron que ver mis ojos?
BLOOM
(Como pidiendo perdón.) Lo sé. Lienzos del lecho sucios, el perfil erróneo invertido con esmero. Los flejes flojos. Desde el Peñón, por el extenso ponto, en otros tiempos.
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Escondiendo el rostro.) ¡Peor! ¡Peor!
BLOOM
(Con reflexivo gesto previsor.) Ese chifonier obsoleto. No fue su peso. Por entonces sólo pesó once stone con nueve. Subió cinco kilos después del destete. Se quebró y no encontré el pote de cemento. ¿No es cierto? Y ese ridículo utensilio con ribetes ocres que tiene un solo sostén.
(El sonido de un torrente se oye descendiendo feliz por unos rocosos desniveles.)
EL TORRENTE
Poulophouco Poulophouco
Poulophouco Poulophouco.
LOS TEJOS
(Uniendo sus copos frondosos.) Escuchen. Murmullos. Lo que dices es cierto, sóror de todos nosotros. Crecimos en los bordes del torrente de Poulophouco. Nuestros frondosos brotes proveyeron refresco en los tediosos bochornos del estío.
JOHN WYSE NOLEN
(En segundo nivel, con uniforme de Protector de los Bosques de Erín, se descubre el sombrero tirolés.) ¡Creced! ¡Proveed frescor en los tediosos bochornos del estío, bosques de Erín!
LOS TEJOS
(Con murmullos.) ¿Quién visitó Poulophouco en excursión con su colegio? ¿Quién permitió que sus compinches recogenueces disfruten de nuestro frescor?
BLOOM
(Pechopichón, hombrohundido, protegido, en indescriptible terno juvenil con filetes grises y negros, un número menor del que le hubiese correspondido, níveos botines de tenis, soquetes flojos sobre los tobillos y un rojo kepi con distintivo del colegio.) Un mocoso, un niño en crecimiento. Por ese entonces supe encenderme con poco, el movimiento de un coche, los olores mixtos del vestidor de mujeres y el toilette, el roce con el gentío en el vestíbulo del viejo Regent porque no rehúyen los empujones, instinto de grupo, y el cine oscuro con los olores del sexo infunden el vicio. Incluso ver los precios de indumentos interiores femeninos. Y por si fuese poco el bochorno. Hubo explosiones de sol ese estío. El fin del ciclo lectivo. Y el bizcochuelo con rhum. Tiempos Serenos.
(Los Tiempos Serenos, condiscípulos en uniformes de fútbol celestes y níveos y shorts, el joven Doneld Turnbull, el joven Ibrehim Chutterton, el joven Owen Goldberg, el joven Jock Meredith, el joven Percy Upjohn, surgen en un sector libre del bosque y profieren unos gritos en dirección del joven Leopold Bloom.)
LOS TIEMPOS SERENOS
¡Infeliz! ¡Vívenos de nuevo! ¡Yupi! (Profieren vítores.)
BLOOM
(Disoluto, tibiomitón, momenvuelto, sorprendido por proyectiles de nieve, se pone de pie con esfuerzo.) ¡De nuevo! ¡Me siento de dieciséis! ¡Qué divertido! Toquemos todos los timbres de Clonmel Street. (Propone un débil vítor.) ¡Por el Colegio!
EL ECO
¡Infeliz!
LOS TEJOS
(Con susurros.) Es cierto lo que dices, sóror de todos nosotros. Murmullo. (Murmullos de besos se oyen en todo el bosque. Espiones rostros de hespérides se ven entre los tejo frondosos y entre los brotes y surgen floreciendo en pimpollos.) ¿Quién violó el silente reflejo de nuestros cuerpos?
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Fingiendo timidez, viendo entre los resquicios de unos dedos.) ¡En ese sitio! ¡Y en pleno sol!
LOS TEJOS
(Con ondeos generosos.) Sí, sóror. Y sobre nuestro césped virgen.
EL TORRENTE
Poulophouco Poulophouco
Phoucophouco Phoucophouco
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Con dedos bien extendidos.) ¡Oh, oprobio!
BLOOM
Fui un niño precoz. Todo juventud. Los Lupercos. Me inmolé en honor del dios de los bosques. El descierre de los pimpollos con el fin del otoño. Tiempo de celo. El menisco es un fenómeno físico. Lotty Clorke, de los mechones de lino; contemplé el vertido de sus efluvios nocturnos por los resquicios de un telón no del todo corrido con los binóculos de mi pobre viejo; comió yuyos como un potro indómito. Rodó por el montículo del puente Herberton con intenciones de seducirme con su desmedido espíritu silvestre. Trepó por el fresno tortuoso y yo… Un monje no hubiese podido resistirlo. El demonio me poseyó. De todos modos, ¿quién me vio?
(Un ternerito, un níveo ternero mocho, mete un tiesto en continuo mordisqueo con el hocico húmedo entre los brotes.)
EL TERNERITO
Mi… Mi vio…
BLOOM
Simplemente cumplí con un impulso, yo… (Conmovido.) Ningún grupo de mujeres me permitió que me integre en sus juegos. Siempre fui muy feo. No me permitieron que juegue…
(En el tope de Ben Howth, en medio de los rododendros, viene un chivo gordinflón, hopocorto, emitiendo secos frutos de Corinto.)
EL CHIVO
(Profiere) ¡Megeggoggegg! ¡Chiiiivoooo!
BLOOM
(Sin sombrero, ruboroso, cubierto de umbelíferos y espinosos brotes de timbó.) Por lo común comprometido. Los eventos producen distorsiones en los hechos. (Pone unos ojos curiosos sobre el torrente profundo.) Treintidós tiesto sobre pies por segundo. Delirio periodístico. Vertiginoso Elí. Brinco desde un promontorio. Triste fin de un dependiente de un impresor del reino.
(En el éter brillosilente del estío, el muñeco de Bloom, envuelto en lienzos, desciende en giros como un trompo desde el promontorio de Lion’s Front en dirección del vinoso ponto que lo recibe.)
EL MOMIONIQUÍ
¡Bbbbllllblblblblobschb!
(En el horizonte del golfo entre los focos de Beiley y de Kish, el Erin’s King se mece, despidiendo por el tubo un cúmulo creciente de humocoque en dirección del frente costero.)
EL CONSEJERO NENNETTI
(Solo en el puente, vestido de suri oscuro, perfil buitroscuro, los dedos metidos en un intersticio de su jubón, exponiendo.) En el momento que mi pueblo ocupe su sitio entre los pueblos del mundo, entonces, y sólo entonces, mi inscripción puede escribirse. He…
BLOOM
Dicho. ¡Prff!
EL ESPÍRITU ETÉREO
(En tono soberbio.) Los seres eternos, como viste hoy, no tenemos ese recoveco, ni tenemos vello en ese sitio. Nuestros cuerpos son fríos y puros. Comemos luz del tendido eléctrico. (Mueve el cuerpo en un retorcimiento libidinoso, mordiéndose el dedo índice.) Me dijiste. Te escuché desde el fondo. ¿Cómo pudiste entonces…?
BLOOM
(Recorriendo compungido el bosque de espinos.) Oh, he sido un perfecto cerdo. Incluso suministré clisteres. Doscientos centímetros cúbicos de ricino y un poco de cloruro de sodio grueso. Bien profundo. Con el tubo inyector de lo de Humilton Long, el preferido del mundo femenino.
EL ESPÍRITU ETÉREO
Y yo presente. El pincel del polvo. (Se pone de hinojos con el rostro ruboroso.) ¡Y el resto!
BLOOM
(Rendido.) Sí. Sum reus! He rendido devoción en ese presbiterio viviente en donde el fin del dorso tiene otro nombre. (Con súbito fervor.) ¿Y qué motivo hubiesen tenido entonces, esos dedos con dijes y sutiles perfumes, esos dedos que rigen el mundo…?
(Unos perfiles describen círculos serpentinos en lento estilo florestero en torno de los muñones de los tejos, gimiendo.)
VOZ DE KITTY
(En el soto.) Quiero que me muestres uno de esos cojines.
VOZ DE FLORRY
He.
(Un torpe revoloteo de perdiz de los Pirineos se oye por el sotobosque.)
VOZ DE LYNCH
(En el soto.) ¡Uuy! ¡Hierve!
VOZ DE ZOE
(Desde el soto.) Vino de un sitio tórrido.
VOZ DE VIREG
(Cuervoenjefe, listoníndigo y emplume en cobertor guerrero con su rejón, recorriendo velozmente un estero crujiente sobre frutos de cedros y piñones.) ¡Bochornoso! ¡Tórrido! ¡Ojo con el Indio Pitioche!
BLOOM
No puedo impedirlo. El tibio roce de su molde impreso. Incluso si me siento donde un muslo de mujer se posó primero, sobre todo con los glúteos distendidos, como ofreciendo los últimos servicios, mejor incluso si viene de subirse bien los ruedos de un ceñido vestido de lino níveo. Ese sublime gesto femenino. Me derrite por completo.
EL TORRENTE
Plenipleto Polophouco
Polophouco Polophouco
LOS TEJOS
¡Ssh! ¡Sóror, dilo, dilo!
EL ESPÍRITU ETÉREO
(No vidente, níveo uniforme de Sor, bonete y enorme griñón de élitro, dulcemente, con ojos dispersos.) Convento Serenísimo. Sor Edith. El Monte del Jezreel, los surgimientos de Knock y Lourdes. Deseo extinto. (Tuerce el tiesto, con un suspiro.) Sólo lo etéreo. Donde el cremoso petrel somnoliento voló sobre el ponto inmóvil.
(Bloom quiere ponerse de pie. Pierde el botón posterior de sus gregüescos.)
EL BOTON
¡Bip!
(Un coro de dos meretrices del Coombe se mueve en rítmico pluvioso, con rebozos, profiriendo con chillidos estridentes.)
EL CORO DE MERETRICES
Oh, Leopold perdió el broche de sus culotes,
y no supo cómo cuernos
sostenerlos,
sostenerlos.
BLOOM
(Displicentemente) Rompieron el hechizo. El golpe definitivo. Si sólo existiese lo etéreo, ¿qué hubiese sido de vuestros espíritus inexpertos y novicios? Tímidos pero deseosos, como borrico meón.
LOS TEJOS
(El folioníquel de los brotes descendiendo, los frondosos topes envejeciendo y meciéndose.) ¡Obsolescentemente!
EL ESPÍRITU ETÉREO
¡Perjurio! ¡Vilipendio de mi virtud! (Un enorme borrón surge humedeciendo su uniforme.) ¡Ensució mi espíritu inocente! No eres digno de poner un dedo sobre un cuerpo de mujer decente. (Se envuelve de nuevo en sus vestidos.) Un momento, Lucifer. Es tu fin como coplero del querer. Omén. Omén. Omén. Omén. (Produce un cuchillo y, con el cuerpo cubierto por un tejido de hierro de un guerrero electo entre nueve, le bendice de un golpe los lomos.) ¡Nekum!
BLOOM
(De un brinco se le prende del puño.) ¡He! ¡Nebrokodo! ¡Felino de nueve suertes! Juego limpio, Miss. Sin hocinos. El zorro y los frutos, ¿no es eso? ¿Qué es lo que no tenemos, con tu hilo de hierro con pinches? ¿No es el crucifijo lo suficientemente grueso? (Le desprende el velo.) Es un divino monje lo que quieres o un Brophy, el quintero tullido, o el monumento del distribuidor sin pico de líquido elemento, o es el buen vejestorio de Sor Elphonsus, ¿eh, Reynerd?
EL ESPÍRITU ETÉREO
(Con un grito huye de él sin velo, el embozo de yeso rompiéndose, un cúmulo de hedor fluyendo de los intersticios.) ¡Poli…!
BLOOM
(Dirigiéndole un grito.) Como si no obtuviesen el doble. Sin estirones y con múltiples tejidos mucosos en todo el cuerpo. Lo intenté. Vuestro vigor es nuestro punto débil. ¿Qué recibimos por ser sus jinetes? ¿Qué ofrecen en efectivo? He leído que retribuyes los servicios de los del cuerpo operístico del Rivière. (El espíritu que huye emite un tono chillón.) ¡Eh! Llevo tres lustros y doce meses sometido como un negro. ¿Y qué juez puede concederme un ingreso de seis chelines en un futuro, eh? No quiero oír tus embustes; mejor que lo intentes con otro. (Huele.) Pero. Cebollín. Podrido. Sulfuro. Tocino.
(El perfil de Belle Cohen se le pone enfrente.)
BELLE
Seguro que en el próximo encuentro me reconoces.
BLOOM
(Compuesto, indiferente.) Fini. Cordero con embozo ovejuno. Buen colmillo y pelo chuzo. Un cebollín crudo en el momento previo del sueño nocturno produce esbeltez. Y ejercicios reductores de esos bolsos del mentón. Tus ojos son insípidos como los vitriojos de tu zorro relleno. Coinciden con tu perfil, eso es todo. No soy un torpedo de triple hélice.
BELLE
(Con desdén.) No tienes ímpetu, de hecho. (Su sexo de puerco ruge.) ¡Fbhrecht!
BLOOM
(Con desdén.) Mejor que te limpies primero el dedo medio mocho, el semen frío de tu protector te fluye en gotones por el rostro. Recoge un poco de heno y escúrrelo.
BELLE
¡Te conozco, promotor! ¡Bicho muerto!
BLOOM
¡Lo vi, burdelero! ¡Vendedor de sífilis y forúnculos!
BELLE
(Se vuelve en dirección del reproductor.) ¿Quién de ustedes tocó el himno fúnebre de Soúl?
ZOE
Yo. Ojo con tus flor de escudos. (Corre en dirección del instrumento y, con los miembros superiores en cruz, oprime fuertemente los botones.) Los recorridos del felino por los residuos. (Vuelve el cuello.) ¿Eh? ¿Quién es el seductor de mis dulzores? (Vuelve corriendo en dirección del bufé.) Lo que es tuyo es mío y lo que es mío es de mi dominio.
(Kitty, con evidente desconcierto, se recubre los dientes con el folio brilloso de un envoltorio. Bloom viene en su encuentro.)
BLOOM
(Gentilmente.) Devuélveme ese tubérculo, ¿quieres?
ZOE
Lo confisco, un objeto fino y un objeto superfino.
BLOOM
(Con sentimiento.) Es menos que nulo, pero de todos modos, es un recuerdo de mi pobre Mom.
ZOE
Si exiges lo que ofreciste,
Y Dios te dice ¿qué es eso?
no lo sé, respondes tú,
y Dios te dice Belcebú.
BLOOM
Me produce muchos recuerdos. Quiero que esté en mi poder.
STEPHEN
Tener o no tener, ese es el punto.
ZOE
En este sitio. (Se sube un pliegue del beibidol descubriendo el muslo desnudo, y desenvuelve el tubérculo del tope del culote.) Esos que esconde conoce dónde encuentren.
BELLE
(Frunce.) Suficiente. Esto no es un show de títeres. Y no golpees el reproductor ¿Quién pone el dinero?
(Se mueve en dirección del reproductor. Stephen se revuelve los bolsillos, exhibe un billete pendiendo de uno de sus bordes, se lo cede.)
STEPHEN
(En tono muy cortés.) Este sedoso monedero lo confeccioné con el oído de cerdo del fisco. Mi regente, excúseme. Si me permite. (Mueve un índice indiferente en dirección de Lynch y de Bloom.) Todos pusimos boletos en el mismo potrillo, Kinch y Lynch. En ce bordel où tenons nostre boulot.
LYNCH
(Profiere desde el fogón.) ¡Dedelus! Concédele tu bendición en mi nombre.
STEPHEN
(Pone un cobre en poder de Belle.) Oro. Lo tiene.
BELLE
(Pone los ojos en el dinero, luego en Stephen, luego en Zoe, Florry y Kitty.) ¿Quieres tres mujeres? Me diste diez chelines.
STEPHEN
(Gentilmente.) Cien mil perdones. (Se revuelve de nuevo los bolsillos y produce y le cede dos cobres de cinco chelines.) Permiso, mi sono confuso, mis ojos un poco imprecisos.
(Belle emprende el recuento del dinero sobre el escritorio y Stephen sostiene un coloquio inconexo con él mismo. Zoe se tuerce sobre el escritorio. Kitty se les une sobre el cuello de Zoe. Lynch se pone de pie, se corrige el gorro y poniendo sus dedos en el cinto de Kitty une su tiesto con el grupo.)
FLORRY
(Poniéndose de pie con esfuerzo.) ¡Oh! Tengo un pie dormido. (Con un pie cojo se mueve en dirección del escritorio. Bloom procede del mismo modo.)
BELLE, ZOE, KITTY, LYNCH, BLOOM
(Discutiendo y riñendo.) El señor… diez chelines… pone por los tres… discúlpeme un momento… este señor pone lo suyo… ¿quién tocó?… ¡Oh!… ojo con esos trucos… ¿duermes en el burdel o sólo por unos minutos?… ¿quién lo hizo?… usted miente, discúlpeme… el joven puso como un señor… beber… mucho después de once…
STEPHEN
(En el reproductor , con un gesto de desprecio.) ¡Ni un porrón! ¿Qué, once? Un intríngulis.
ZOE
(Subiéndose el beibidol y escondiendo diez chelines de oro en el culote.) Obtenido con esfuerzo con los ojos en el techo.
LYNCH
(Uniéndose con Kitty.) ¡Ven!
KITTY
Un momento. (Envuelve bien los diez chelines en sus culotes.)
FLORRY
¿Y yo?
LYNCH
¡Upololó!
(Recoge su cuerpo meciéndolo entre sus miembros superiores y pone en el sillón.)
STEPHEN
El zorro trinó, los pollos corrieron.
Los esquilones del cielo
once veces su repique repitieron.
Es tiempo de que su pobre espíritu
comience el vuelo.
BLOOM
(Pone sereno medio regente sobre el escritorio entre Belle y Florry.) De modo que. Discúlpeme. (Recoge el billete de veinte chelines.) Tres veces diez. Ni te debo ni me debes.
BELLE
(Sorprendentemente.) Eres profundo como un pozo, viejo quiquiriquí. Incluso tengo deseos de comerte de un beso.
ZOE
(Subiendo un índice.) ¿Él? Profundo como un pozo.
(Lynch se tuerce sobre Kitty en el sillón y se unen en un beso. Bloom se mueve en dirección de Stephen con los veinte chelines.)
BLOOM
Esto es suyo.
STEPHEN
¿Cómo es eso? L’étourdi o el mendigo demente. (Revuelve de nuevo en el bolsillo y produce un lote de cobres. Un objeto desciende.) Ese se precipitó.
BLOOM
(Torciendo el dorso lo recoge y le devuelve un reciente de fósforos.) Tome.
STEPHEN
Lucifer. Muy gentil.
BLOOM
(Sereno.) Mejor que me de ese dinero y yo se lo cuido. ¿Por qué retribuir en exceso?
STEPHEN
(Le cede todos los cobres.) Ser justos primero y luego generosos.
BLOOM
Lo seré, ¿pero, es lógico? (Recuento.) Uno, siete, once, y cinco. Seis. Once. No respondo por lo que pudo perder.
STEPHEN
¿Por qué los once repiques? Esdrújulo. El momento previo del próximo, como dice Lessing. Zorro sediento. (Ríe con estrépito.) El entierro del progenitor de su progenitor. Posiblemente él mismo lo ultimó.
BLOOM
Eso es veintisiete chelines y once. Dos regentes con siete, grosso modo.
STEPHEN
No tengo ni el mínimo minúsculo interés.
BLOOM
No, pero…
STEPHEN
(Yendo en dirección del escritorio.) Un pucho, silvuplé. (Lynch le ofrece uno impeliéndolo desde el sillón.) De modo que Georgine Johnson se desposó y murió. (Un pucho se mueve sobre el escritorio. Stephen lo sigue con los ojos.) Sorprendente. Ilusionismo de vestíbulo. Cónyuge. Hm. (Ejerce fricción con un fósforo y enciende el pucho con misterioso esplín.)
LYNCH
(Con los ojos en él.) Puedes encenderlo mejor si lo pones sobre el fósforo.
STEPHEN
(Poniéndose el fósforo no lejos del ojo.) Ojo de lince. Debo conseguirme unos lentes. Se me rompieron el miércoles. Tres lustros y doce meses. Extensión. El ojo ve todo liso. (Mueve el fósforo. Se extingue.) El cerebro es reflexivo. Próximo; lejos. Ineludible condición de lo visible. (Frunce el ceño con gesto misterioso.) Hm. Esfinge. El monstruo nocturno de los dos lomos. Cónyuge.
ZOE
Se desposó con un vendedor de comercio y se fue con él.
FLORRY
(Coincidiendo.) Mr. Lombe de Londres.
STEPHEN
Cordero de Londres, que redime los crímenes del mundo.
LYNCH
(Mimoso con Kitty en el sillón, dice muy serio.) Concedit nobis quiescis.
(Los dedos de Stephen permiten que el pucho se precipite. Bloom lo recoge y lo mete en el sumidero.)
BLOOM
No fume. Tiene que comer. Mísero perro ese que me crucé. (Con los ojos en Zoe.) ¿Qué tienes?
ZOE
¿Tiene deseos de comer?
STEPHEN
(Extiende los dedos en dirección de Zoe sonriendo y diciendo los versos del voto fúnebre del Crepúsculo de los Dioses.)
Hungende Hunger
Frugende Freu,
Mocht uns olle koputt.
ZOE
(Fúnebremente.) ¡Homlet, soy el berbiquí de tu progenitor! (Zoe le extiende los dedos invertidos.) Bello joven de ojos celestes, te leeré tu destino. (Con un índice en su frente.) Sin pliegues, poco seso. (Recuento.) Dos, tres, el dios guerrero, eso es intrepidez. (Stephen no coincide.) En serio.
LYNCH
Refucilo de intrepidez. El joven que ni se estremece ni teme. (En dirección de Zoe.) ¿Quién te enseñó el oficio de vidente?
ZOE
(Se vuelve.) Los cojones que no tengo te lo pueden decir. (En dirección de Stephen.) Lo veo en tu rostro. El ojo, eso. (Frunce el ceño torciendo el tiesto.)
LYNCH
(Los glúteos de Kitty reciben dos chirlos de un Lynch sonriente) Eso. Chirlos, chirlos.
(Dos veces cruje un bofetón, se produce el repentino descierre del cobertor del reproductor, el pequeño tiesto pelón y redondo de frey Dolen, surge impelido por un resorte.)
FREY DOLEN
¿Quién es el jovencito que pide bofetón? ¿Rompió sus lentes? Pequeño perezoso embustero. Lo veo en tus ojos.
(Indulgente, benigno, recto, desconforme, el tiesto de Don John Conmee, surge del reproductor.)
DON JOHN CONMEE
¡Un momento, Dolen! Un momento. ¡Estoy seguro de que Stephen es un niño bueno!
ZOE
(Leyendo el dorso de los dedos extendidos de Stephen.) Dedos de mujer.
STEPHEN
(En un susurro.) Prosigue. Miente. Sostenme. Cúbreme de mimos. Siempre me fe imposible leer Su escrito excepto Su criminoso dedo gordo impreso en el pez.
ZOE
¿Tu belén fue… ?
STEPHEN
Un jueves. Hoy.
ZOE
El niño del jueves tiene mucho por recorrer. (Sigue con un dedo el dorso de los dedos extendidos de Stephen.) El sendero del destino. Conocidos influyentes.
FLORRY
(Describiendo con el índice.) Ingenio.
ZOE
Monte de Selene. Veo un encuentro con… (Sus ojos se detienen de pronto leyendo los dorsos de sus diez dedos.) No te diré lo que no te conviene. ¿O prefieres conocerlo?
BLOOM
(Corre los dedos de Zoe y le ofrece los suyos.) Menos beneficio que perjuicio. Ten. Lee los míos.
BELLE
Permíteme ver. (Vuelve el dorso de los dedos de Bloom.) Me lo supuse. Nudillos huesudos de mujeriego.
ZOE
(Con ojos indiscretos sobre los dedos de Bloom.) Retículo. Periplos por el ponto e himeneo por dinero.
BLOOM
Error.
ZOE
(Presto.) Oh, veo. Meñique corto. Esposo sometido. ¿Me equivoco?
(Obscure Liz, enorme plumífero cubriendo un huevo en un círculo de yeso se pone de pie, extiende los élitros y profiere un cloqueo.)
OBSCURE LIZ
Goro. Klook. Klook. Klook. (Se mueve en torno del huevo recién puesto y emprende el retiro en medio de titubeos.)
BLOOM
(Con un dedo preciso.) Ese vestigio es fruto de un incidente. Me di un golpe y me corté; en 1882. Con dieciséis recién cumplidos.
ZOE
Veo, dijo el ciego. Dime un cuento novedoso.
STEPHEN
¿Ven? Se mueve en pos de un estupendo objetivo. Yo tengo veintidós. En 1888 yo con veintidós me tropecé, en 1882 él con dieciséis se precipitó de su potrillo de juguete. (Con un mohín.) Me corté en un sitio. Tengo que ver un odontólogo. ¿El dinero?
(Zoe dice un susurro en el oído de Florry. Se ríen. Bloom con los dedos libres escribe ocioso sobre el escritorio con el puño izquierdo, construyendo un tejido de círculos lentos.)
FLORRY
¿Qué?
(Un coche de tiro, número trescientos veintitrés, con un equino de sexo femenino de glúteos relucientes, conducido por Jim Burton, Eglinton Rd, Donnybrook, en un trote ligero. Bleizes Boylen y Lenehen distendidos se mecen en los sillones. El botones del Ormond de hinojos en el eje posterior. Sobre los visillos los ojos tristes de Lydie Douce y Mine Kennedy.)
EL BOTONES
(Meciéndose, mueve en dirección de Miss Douce y Miss kennedy unos dedos que se retuercen como lombrices.) ¿Se te en en endure endureció el cue cuerno?
(Bronce y oro se entretienen en un murmullo.)
ZOE
(En dirección de Florry) Murmuremos. (Siguen con el murmullo.)
(Entre los sillones del coche, Bleizes Boylen se extiende, su sombrero de remero torcido, con un pimpollo rojo entre los dientes. Lenehen, con gorro de dueño de velero y botines níveos, desprende servilmente un extenso pelo de los hombros de Bleizes Boylen.)
LENEHEN
¡Eh! ¿Qué veo? ¿Estuvo removiendo el polvo de un recoveco?
BOYLEN
(Repleto, sonríe.) Desplumé un plumífero femenino.
LENEHEN
El esfuerzo de un turno noche productivo.
BOYLEN
(Subiendo tres gruesos dedos romos, con un guiño.) ¡El Kitty tesoro de Bleizes! Quien no esté conforme con el producto le devolvemos el dinero. (Extiende un dedo índice.) Huele eso.
LENEHEN
(Huele risueño.) ¡Oh! Mejillones con limón. ¡Oh!
ZOE Y FLORRY
(Ríen.) Je je je je.
BOYLEN
(Desciende del coche con pie firme y profiere con el fin de que todos escuchen.) ¡He, Bloom! ¿Se vistió Mrs. Bloom?
BLOOM
(Con uniforme de servidor en lino color bermejo y gregüescos cortos, soquetes de piel y peluquín con polvo) Me temo que no, señor, los últimos indumentos…
BOYLEN
(Le ofrece seis peniques.) Tome, cómprese un refresco de limón. (Pone el sombrero con desdén en un perchero hecho con el tiesto cornudo de Bloom.) Permíteme que ingrese. Tengo un pequeño negocio íntimo con tu mujer, ¿me entiendes?
BLOOM
Muy gentil, señor. Sí señor, Mrs. Tweedy sigue en su boudoir, señor.
MERION
Tiene que sentirlo como un honor. (Emerge del piletón con el cuerpo húmedo.) Reoul, querido, ven y cúbreme. Estoy en cueros. Sólo tengo el sombrero nuevo y un trozo esponjoso de neceser.
BOYLEN
(Un destello de contento en los ojos.) ¡Excelente!
BELLE
¿Qué? ¿Qué sucede?
(Zoe se lo dice en un susurro.)
MERION
¡Que mire! ¡El escuerzo! ¡Burdelero! ¡Y que se zurre! Mi compinche meretriz que tiene conocidos en el poder, o Bertholomone, del rostro femenino con bigotes; les escribiré pidiéndoles que lo llenen de moretones de tres centímetros de espesor y que regrese con un recibo con nombre y sello.
BELLE
(Riendo.) Jo jo jo jo.
BOYLEN
(En dirección de Bloom, por sobre el hombro.) Puede poner el ojo en el orificio y movérselo un poco viendo cómo jineteo por unos minutos.
BLOOM
Muy gentil, señor. Con gusto, señor. ¿Puedo venir con dos socios y ver el hecho y obtener fotos? (Sostiene un pote con ungüento.) ¿Unto, señor? ¿Flor de limón…? ¿Líquido tibio…?
KITTY
(Desde el sillón.) Dime, Florry. Dime. Qué…
(Florry le dice en un susurro. Susurrones términos del querer en un murmullo de morrosonoros besuqueos, dormidero sopoflopo.)
MINE KENNEDY
(Poniendo los ojos como un ciego.) ¡Oh, debe oler como lirios y dulces limones! ¡Él quiere con fervor todos los recovecos de su cuerpo! ¡Qué tremendo pegote! ¡Cubiertos de besos!
LYDIE DOUCE
(Exhibiendo los dientes.) Qué rico. ¡Oh, recorre el dormitorio! ¡Jinete en un potrillo de juguete! Se los puede oír desde Tulouse o New York. Es como comer fresones con copos cremosos.
KITTY
(Riendo.) Ji ji ji.
EL VOCEJÓN DE BOYLEN
(Dulcemente ronco desde el medio del vientre.) ¡Oh! ¡Midiosbleizesquebrutorkrocchhhh!
VOZ DE MERION
(Ronroneo dulce, desde el glotis.) ¡Oh! ¡Ssíílotengolimpiobesemelculiii!
BLOOM
(Los ojos enloquecidos, se envuelve en un mimo su propio tronco con los miembros superiores.) ¡Exhibe! ¡Escóndete! ¡Exhibe! ¡Húndeselo! ¡Otro poco! ¡Fuego!
BELLE, ZOE, FLORRY, KITTY
¡Jo jo! ¡Je je! ¡Ji ji!
LYNCH
(Moviendo un dedo índice.) El espejo puesto enfrente del pez. (Se ríe.) Ju ju ju ju ju.
(Stephen y Bloom ponen sus ojos en el espejo. El rostro de Will Shekspierre, sin pelos, surge rígido de ictus y sobre su tiesto se ve el reflejo del sombrerero de ciervo cornudo en el vestíbulo.)
SHEKSPIERRE
(Noble ventrílocuo.) Es el risoteo típico de un espíritu hueco. (En dirección de Bloom.) Os creísteis invisibles. Ved. (Rie con el cloqueo de un pollo negro.) ¡Yegogo! ¡Como mi Oldfellow horcó su Thursdeymomum! ¡Yegogogo!
BLOOM
(Sonríe ocremente en dirección del grupo de meretrices.) ¿Cómo me entero del chiste?
ZOE
Primero debes tener dos himeneos y un período de viudo.
BLOOM
Los errores tienen perdón. Incluso el célebre Nopoleón en el momento que los forenses lo midieron después de muerto…
(Mrs. Dignem, de regreso del entierro de su esposo, el hueso medio del rostro y los mofletes enrojecidos por los cuentos fúnebres, los sollozos y el oporto rubio de Tunney, viene vistiendo luto, con el sombrero torcido, poniéndose polvo y colorete en los morros, los mofletes y el rostro, como un cisne protegiendo sus pequeños. Cubierto por el vestido se ven los gregüescos de uso corriente de su esposo y los botines número 45 con los puños recogidos. Sostiene entre los dedos un título de seguro del Gremio Escocés de Mujeres sin Esposo y un generoso cubre toldo so el que corren en trote sus pequeños: Petsy con brincos sobre un solo pie, con el cuello subido, meciendo un lote de bifes de cerdo, Freddy gimiendo, Susy profiriendo sollozos con los morros como un pez, Elice sosteniendo con esfuerzo el bebé. Les pide que no se demoren, sus pendones en orgulloso ondeo.)
FREDDY
¡Momy, no nos lleves de remolque!
SUSY
¡Momy, se volcó el consomé de osobuco!
SHEKSPIERRE
(Con el furor impotente del tullido.) Ninguno desposel segundo sino liquidelprimero.
(El rostro de Mertin Cunninghem, velludo, revive el rostro imberbe de Shekspierre. El cubretoldo se mece ebrio, los niños se dividen. So el cubretiesto surge Mrs. Cunninghem con sombrero y kimono de Feliz Mujer Sin Esposo. Yendo y viniendo torciéndose en gestos reverentes, en giros nipones.)
MRS. CUNNINGHEM
(Profiere en tono melodioso.)
Y me dicen nipón corindón.
MERTIN CUNNINGHEM
(Con ojos de testigo impertérrito.) ¡Estupendo! ¡De lo peor que he visto!
STEPHEN
Et exeltemus solum cornu justorum,. Regentes mujeres que se tienden con toros de exposición. No nos olvidemos de Persífoe, por cuyo vicio mi gordoviejo predecesor construyó el primer cubil de confesiones. No nos olvidemos de Mrs. Grissel Steevens ni de los porcinos del reducto de los Lumbert. Y Noé ebrio de vino. Y exponiendo su crucero.
BELLE
No tenemos eso en este sitio. Se confundieron de negocio.
LYNCH
Déjenlo solo. Recién vuelve del Louvre.
ZOE
(Corre en dirección de Stephen y se le prende de un codo.) ¡Oh, prosigue! Dinos un poco de porlevú.
(Stephen se pone el sombrero y de un brinco se lo ve enfrente del fogón con los hombros encogidos, los dedos extendidos como huesecillos de pez, el dibujo de un gesto sonriente en el rostro.)
LYNCH
(Moviendo unos rítmicos dedos en el sillón.) Rmm Rmm Rmm Rrrrrrmmmm.
STEPHEN
(Elocuentemente con movimientos de títere.) Miles de sitios de entretenimiento donde expender tus noches con dulces mujeres revolviendo en el viento mitones y otros bienes posiblemente su sentimiento chops de stout perfectos domicilio de nivel muy excéntrico donde lotes de cocottes en hermosos vestidos muy principescos se descubren los rítmicos muslos y recorriendo el sector bufonescos usos de Boul ‘Mich super estúpidos en beneficio de solteros exóticos mismo si en un pobre inglés qué muy inteligentes son en cuestiones del querer y experimentos voluptuosos. Misters very selects porque es goce deben to visit show cielo e infierno con cirios mortuorios y elles sollozos por dinero lo que ocurre noche y noche. Terriblemente hiriente horrible vodevil sobre cuestiones de religión visto en mundo ecuménico. Conjunto de mujeres chic que vienen con modos modestos luego se desvisten y profieren fuertes chillidos queriendo ver hombre zombie corromper sor muy joven con dessous honteux. (Su sinhueso emite un ruido seco y fuerte.) Ho, lo lo! Ce pif qu’il porte!
LYNCH
Vive le zombie!
EL GRUPO DE MERETRICES
¡Encore! ¡Porlevú!
STEPHEN
(Retrocediendo el tiesto en un mohín, ríe estridentemente, con vítores en su propio honor.) Estupendo suceso de risoteo. Querubines muy símil de meretrices y divinos monjes enormes demonios bribones. Toutes sorties du demimonde bellos cuerpos relucientes de corindones muy gentiles embozos. ¿O te eres querer mejor lo que pertenece esos goces modernos perversión de old mens? (Mueve un índice en derredor con gestos grotescos que Lynch y el grupo de meretrices responden.) Monumento de hule mujer reversible o desnudeces vírgenes tomespiones porte común muy lésbico el beso cinco veces diez. Entren gentlemen poder ver en espejos muy diferentes posiciones columpios todo ese ingenio motriz oh incluso si deseo evento horriblemente cruel niño del choricero estupro de tibio intestino de ternero u omlette en el vientre piéce de Shekspierre.
BELLE
(Con chirlos sobre el vientre se hunde de nuevo en el sillón con un risoteo.) Omelette en el… ¡Jo jo jo jo!… Omelette en el…
STEPHEN
(Insincero.) Lo quiero, sir tesoro. Exprésese usted léxico hombre inglés por double entente gentil. Oh sí, mon loup. ¿Qué precio tiene? Woterlú. Woterclós. (Se detiene de golpe y sube un dedo índice.)
BELLE
(Riendo.) Omelette…
EL GRUPO DE MERETRICES
(Riendo.) ¡Encore! ¡Encore!
STEPHEN
Escuchen. Soñé con un melón.
ZOE
Veo un futuro periplo y un himeneo con mujer de otro continente.
LYNCH
El cruce el mundo por un himeneo.
FLORRY
Los sueños suelen ser por lo opuesto.
STEPHEN
(Extendiendo los miembros superiores.) Fue en este sitio. Corredores de meretrices. En Serpentine Street Belcebú me mostró, mujer de metro y medio, esposo muerto. ¿Dónde extendieron el rojo sendero de terciopelo?
BLOOM
(Yendo en dirección de Stephen.) Mire…
STEPHEN
No, volé. Sobre mis enemigos. Hoy y siempre. Mundo sin fin. (Profiere.) Progenitor! ¡Libre!
BLOOM
Digo yo, mire…
STEPHEN
Romper mi espíritu, ¿es lo que él quiere? O merde encore! (Gruñe, sus pesuños filosos de buitre.) ¡Ho! Hillyo!
(El vocejón de Simon Dedelus responde con un hillyo, medio somnoliento pero despierto.)
SIMON
Todo bien. (Desciende por el éter confundido, en círculos, pidiendo con gritos que lo escuchen, con potentes élitros de zopilote.) ¡Ho, niño! ¿Consigues un triunfo? ¡Hoooopo! ¡Pschutt! Firme con esos plebeyos. No te confíes mucho. ¡Sé fuerte! ¡Sostén nuestro pendón erguido! Zopilote rojo en vuelo sobre predio de níquel extendido. ¡Rey del Ulster con fusil! ¡Hoihoop! (Finge los gritos del perdiguero, su sinhueso pendiendo.) ¡Boulboul! ¡Bourblblbourblbl! ¡Ho, niño!
(Los bosques frondosos y vergeles del cubre muros huyen presurosos. Un robusto zorro huyendo de su refugio, el hopo erguido, luego del entierro de su predecesor femenino, brillosojo, corre veloz en dirección del sector libre de pinos, queriendo descubrir entre los brotes secos un hoyo de zorrino. El grupo de perdigueros lo sigue, hocico en suelo, oliendo su objetivo, perrogimiendo, burblbrbloliendo el degüello. Hombres y mujeres montero del Hunters’ Club bullen con ellos sedientos de muerte. Desde Six Mile Point, Flethouse, Nine Mile Stone, sigue el pelotón con nudosos leños, filoseñuelos, cordones, reseros con rebenques, osoceperos con bombos, toreros con estiletoros, negros de pelos grises sosteniendo fuegos. Los chillidos del gentío de embusteros del cubilete, devotos del nimbo y el rezón, fulleros, bribones. Cencerros y pregoneros, roncos quinieleros con prominentes sombreros de hechicero producen un ruido ensordecedor.)
EL GENTÍO
¡Fixture del encuentro! ¡Fixture del encuentro!
¡Diez por uno el dos y el tres!
¡El trote redentor se ofrece! ¡Legui viejo y peludo!
¡Diez por uno menos uno! ¡Diez por uno menos uno!
¡Pruebe suerte en los potrillos del Spinning Jenny!
¡Diez por uno menos uno!
¡Vendo el mono, señores! ¡Vendo el mono!
¡Ofrezco diez por uno!
¡Diez por uno menos uno!
(Un oscuro equino sin jinete corre como un frenético espectro cumpliendo el cruce del disco, reflejos lunespumosos en sus crines, luceros los globos de sus ojos. El pelotón lo sigue; un conjunto de equinos briosos. Esqueletos de potros, Sceptre, Sumum the Second, Zinfondel, Shotover, del duque de Westminster, Repulse, Ceylon, del duque de Bofort, prix de Vincennes. Los conducen unos jinetes diminutos recubiertos de herrumbre, meciéndose, meciéndose en sus, en sus sillines. Último en rocío lluvioso, sobre un molido rocín isobelino, Cock of the North, el preferido, gorro miel, verde jubón, puños ocre, Gorrett Doisy sobre su lomo, sosteniendo los tientos, con un leño de hockey en el brete. El rocín, con inseguros pesuños soqueteníveos, recorre en un trote lento el rocoso sendero.)
LOS GREMIOS DE OCRE
(En tono burlón.) Desmonte y empuje, mister. ¡Último giro! ¡Es posible que hoy de noche esté de regreso en su domicilio!
GORRETT DOISY
(Tieso, el rostro lleno de roces, sucio de sellos del correo, esgrime el leño de hockey, los ojos celestes refulgiendo en el vidrio grueso del soporte de cirios y su potrillo en instrucción corre velozmente.)
Per iter rectum!
(Un yugo de cubos entigrece sobre él y su brioso rocín un torrente de consomé de cordero con juguetones redondeles de tubérculos níveos y ocres, puerros, cebollines y pimientos.)
LOS GREMIOS DE OCRE
¡Buen tiempo, Sir John! ¡Buen tiempo, milord!
(El conscripto Curr, el conscripto Compton y Cissy Cuffrey, se ven por entre los visillos, profiriendo un son poco melodioso.)
STEPHEN
¡Escuchen! ¡Nuestro viejo conocido, el grito en el exterior!
ZOE
(Sube un puño extendiendo los dedos.) ¡Stop!
EL CONSCRIPTO CURR, EL CONSCRIPTO COMPTON, Y CISSY CUFFREY
Pero tengo cierto tipo de
querer de Yorkshire por…
ZOE
Soy yo. (Vítores en su propio honor.) ¡Fox-trot! ¡Fox-trot! (Corre en dirección del reproductor.) ¿Quién tiene dos peniques?
BLOOM
¿Quién…?
LYNCH
(Ofreciéndole unos cobres.) Tome.
STEPHEN
(Retorciéndose los dedos, inquieto.) ¡Presto! ¡Presto! ¿Dónde puse mi cetro de vidente? (Corre en dirección del reproductor, recoge su bordón, moviendo los pies en tripudium.)
ZOE
(Moviendo el rotor.) Listo.
(Mete dos peniques en el monedero. Se encienden focos en oro, rosillo e índigo. El cilindro emprende los giros y emite el ronroneo inseguro de un lento ritmo tirolés. El Profesor Goodwin con peluquín y moño, indumento de corte, luciendo un desprolijo ropón Inverness, vencido por el peso de un siglo, se mece yendo por el medio del vestíbulo con un temblequeo en sus dedos. Se lo ve minúsculo sobre el sillín y sube y desciende unos vigorosos listones de miembros superiores sin dedos y sobre los botones, coincidiendo con gesto femenino, moviendo el moño.)
ZOE
(Describe giros sobre su propio eje, con sonoros golpes de pie.) Tripudiemos. ¿Quién quiere un poco de tripudio? ¿Quién me sigue?
(El reproductor con luces intermitentes reproduce en ritmo tirolés el preludio de My Girl’s this Yorkshire Girl. Stephen impele su bordón sobre el escritorio y pone sus dedos en torno del cinto de Zoe. Florry y Belle corren el mueble poniéndolo enfrente del fogón. Stephen, meciendo con excesivo ímpetu el cuerpo de Zoe, recorre el vestíbulo en tripudio tirolés. Bloom se mueve unos metros. El blusón de Zoe, en torno de los hombros distinguidos, exhibe el níveo liriopiel de un remedio que se le inyectó. Entre los telones, el Profesor Moginni mete un miembro inferior en el extremo de cuyo pie describe giros un sombrero fino. Con un diestro golpe de pie lo impele en giros en dirección de su tiesto y jocosurge sombrerudo en un desliz. Viste esmoquin gris oscuro con sedosos dobleces en bordó, sobrecuello de tul color té con leche, jubón verde de tiro corto, moñito con moquero nieve, ceñidos gregüescos índigo, negros botines lustrosos y mitones color serín. En el ojete del levitón tiene inserto un inmenso círculo de flor de popote. Revuelve en los dos sentidos un bordón de junco seco, luego lo ciñe con vigor entre codo y vientre. Con sosiego se pone un puño sobre el pecho extendiendo los dedos en un gesto reverente y se corrige flor y botones.)
MOGINNI
El movimiento como expresión de lo poético, el ejercicio físico y estético. Ningún punto en común con el método de Mrs. Legget Byrne o el de Levenston. Tripudios por pedido con vestidos jocosos. El porte. Los giros de Kitty Lenner. Eso. ¡Imítenme! Mis dones de Terpsícore. (Minuete tres movimientos yendo con juguetones pies de insecto melifluo.) Tout le monde, on bouge! Révérence! Tout le monde, immobile!
(Fin del preludio. El Profesor Goodwin, removiendo unos débiles miembros superiores, se encoge, se ciñe, el extremo del levitón descendiendo por el sillín. El éter se estremece con un firme ritmo tirolés. Stephen y Zoe siguen moviéndose en círculos libremente. Los focos de luz intermitentes, refulgen, disminuyen, resurgen en oro, rosillo e índigo.)
EL REPRODUCTOR
Dos jóvenes diciéndose sus cuentos de mujeres, mujeres y mujeres,
sus queridos tesoros perdidos en el tiempo…
(Desde un rincón los momentos diurnos vienen corriendo con los mechones rubios, los cuerpos finos, en índigo pueril, cintos de himenóptero, con dedos inocentes. Se mueven en rítmico tripudio revolviendo en el éter sus cordones combos. Los momentos del cenit los siguen en un succino de oro. Ríen con los dedos entretejidos, sus prominentes peinetones relucientes, contienen el sol en espejos burlones, subiendo los miembros superiores.)
MOGINNI
(Clipiclopo mitonsilentes dedos) Le cube! Encore, deux mouvements des pieds! ¡Respiren libremente! Équilibre!
(Los momentos diurnos y del cenit siguen con el tripudio en sus respectivos sitios, con giros, movimientos opuestos, reluciendo sus perfiles, con gestos reverentes en los cruces. Unos señores en el fondo tuercen y suspenden los miembros superiores, con dedos que descienden en dirección de, con roces, irguiéndose desde sus hombros.)
MOMENTOS
Te permito que toques mis.
SEÑORES
¿Me permites que toque tus?
MOMENTOS
¡Oh, pero dulcemente!
SEÑORES
¡Oh, muy dulcemente!
EL REPRODUCTOR
Mi pequeño tímido pequeño tesorito tiene un cinto…
(Zoe y Stephen siguen con sus giros vehementes meciéndose libremente. Los momentos del crepúsculo vienen, desde sombrextensos territorios, dispersos, remolones, tristojizos, los sutiles mofletes teñidos de ocre y un débil rubor ficticio. Visten tules grises con oscuros codines de murceguillo revolviéndose en el viento nocturno.)
MOGINNI
Huit mouvements des pieds! Croisé! Révérénce! Permutez vos couples! Croisé!
(Los momentos nocturnos se escurren poniéndose en el último puesto. Los momentos diurnos, del cenit y del crepúsculo emprenden primero el retiro. Lucen embozos, con mechones inclementes y pendientes de cencerros mortecinos. Sin resuello, se tuercen reverencherreverenches so sus velos.)
LOS PENDIENTES
¡Dindón! ¡Dindón!
ZOE
(Como un trompo, los dedos extendidos sobre su frente.) ¡Oh!
MOGINNI
Les tiroirs! Connectez-vous, les filles! Corbeille ! Dos contre dos!
(Extendiendo con esfuerzo un muslo en dirección posterior, construyen un dibujo en el piso, tejiendo, destejiendo, despidiéndose, en círculos, simplemente revolviéndose.)
ZOE
¡Qué soponcio!
(Se desprende, se tiende en un sillón; Stephen describe unos giros con Florry.)
MOGINNI
Pétrissons! Les ronds! Les ponts! Juments de bois ! Molusques!
(Entretejiéndose, retrocediendo, con dedos diferentes, los momentos nocturnos se suceden, con los puños en el cinto, en un entredós de movimientos. Stephen y Florry siguen con sus giros engorrosos.)
Rejoignez vos femmes! Permuter des femmes! Donnez le petit bouquet pour votre femme! Remerciez!
EL REPRODUCTOR
Lo mejor, lo mejor de todo,
¡Boroobum !
KITTY
(Se pone de pie de repente.) ¡Oh, ese ritmo de kermés lo escuché en el tiovivo de Mirus!
(Corre en dirección de Stephen. Éste se desprende de Florry con un movimiento brusco y se une con Kitty. Se oye el estridente silbido ronco y filoso de un tero. El gimoquejogorjeoso y ostentoso tiovivo de Toft mueve el vestíbulo en lentos giros por todo el contorno del vestíbulo.)
EL REPRODUCTOR
Mi tesoro es un tesoro de Yorkshire.
ZOE
Yorkshire cien por ciento.
¡Reunión!
(Zoe y Florry se unen en un tripudio tirolés.)
STEPHEN
Monsieur seul, no!
(Sin detenerse en sus giros une los dedos de Kitty con los de Lynch y recoge el bordón del escritorio convirtiéndose en el centro del círculo. Todos describen giros, se mueven en remolinos de tripudio tirolés. Bloommbelle, Kittylynch, Florryzoe, mujeres jinjolero. Stephen con sombrero bordón flexescuerzo en el centro emprende superbrincos con subidos piesencielo morros fruncidos puños ciñendo glúteos, con estridor retintín boompercute correlzorro soplocuerno destellos índigos verdes blondos, el ostentoso tiovivo de Toft sigue sus giros con jinetes de jumentos mecedores prendidos de ofidios relucientes, revoltijo triperíos mecedores rebote de pie en suelo y descenso de nuevo.)
EL REPRODUCTOR
Si bien de humilde condición
y sus vestidos lujosos no son.
(Comprimunidos presto prestísimo con un correteo brillofogosonoro se impelembisten en huidizo pelotón. ¡Boroobum!)
TUTTI
¡Otro! ¡Bis! ¡Glorioso! ¡Otro!
SIMON
¡Ten presente los deudos de quien te puso en este mundo!
STEPHEN
Tripudio fúnebre
(Bong nuevo borong bong del cencerro de postillón, potro, rocín, buey, lechoncitos. Conmee en Borricristo grumete tullido muñón y soporte en bote miembros superiores en cruz cordotirón tirones emprenden un hornpipe cien por ciento. ¡Boroobum! Sobre rocines, cerdos, potricencerros, legión demonios, Corny en féretro. Tiburón hierro bloque rocoso monopuño Nelson, dos inteligentes Frouenzimmer suciociruelos de cochecito descendiendo berreo. Por dios, es lo mejor de lo mejor. Ojo fundicelestes desde tonel rev. rezo nocturno Love en coche de tiro trote Bleizes visillo corredores como boquerondobleces Dilly con merengue no viste con lujo. Entonces en último revoloteo retropie sube desciende golpe piletón de fermento especie de virrey y reine fruición por piletropezón mi pimpollo de choqueshire. ¡Boroobum!.)
(Los grupos se dividen. Stephen emprende unos giros frenéticos. El recinto se mueve en círculos en sentido inverso. Con los ojos ciegos, pierde el equilibrio. Rieles rojos recorren el cosmos. Luceros por doquier con giros de molinete. Insectos brillosos reproducen un minué sobre el muro. Se detiene en seco.)
STEPHEN
¡Ho!
(Stephen ve surgir desde el suelo el ser que lo puso en el mundo, ojeroso, repelente en gris peste con unos restos de flores de limón y un velo de himeneo roto, los huesos del rostro comidos y esfenoides expuesto, verde moho de sepulcro. Sus mechones son pocos y llovidos. Pone en Stephen sus desiertos ojocuencos redoncelestes y exhibe un hueco sin dientes emitiendo un término silencioso. Un coro de vírgenes y confesores profiere un himno mudo.)
EL CORO
Lilium lucet te confessorum
Iubilentium te virginum…
(Desde el tope de un torreón, Buck Mulligen, en multicolor embozo de bufón, medio cuerpo color piojo, medio cuerpo color limón y gorro con cencerros, sosteniendo medio escón tibio cubierto de unto cremoso.)
BUCK MULLIGEN
Murió como un perro. ¡Qué triste! Mulligen enfrente del triste ser que lo llevó en su vientre. (Pone los ojos en el cielo.) Mercurioso Melechi.
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Con el sutil sonreír demente de un muerto.) En un tiempo fui Mey Goulding, un modelo de mujer. He muerto.
STEPHEN
(Lleno de horror.) Lemur, ¿quién eres? ¿Qué horrible chiste es este?
BUCK MULLIGEN
(Removiendo los cencerros del gorro.) ¡Qué irónico es todo! Kinch liquidó el cuerpo de perro de su vientre gestor de perros. Su Momi dio el golpe de pie que tumbó el cubo. (Sollozos con gotones de unto derretido surgen y descienden desde sus ojos sobre el escón.) ¡El enorme y duce vientre que nos puso en el mundo! Epi oinope ponton.
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Se le pone de frente, emitiendo dulcemente sobre él su soplo de rescoldos húmedos.) Todos deben sufrir lo mismo, Stephen. Menos hombres que mujeres en el mundo. Incluso tú. Ni bien te llegue el momento.
STEPHEN
(Sin resuello por el terror, el remordimiento y el miedo.) Dicen que yo te eliminé, Mom. Él ofendió tu recuerdo. Fueron los tumores, no yo. El destino.
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Un verde hilo de bilis desciende por el borde de sus morros.) Escuché tu dulce voz en ese bello son. El doloroso misterio del querer.
STEPHEN
(Fervientemente.) Dime el término, Momi, si lo conoces hoy. El término conocido por todos los hombres.
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
¿Quién te socorrió de noche en ese erróneo tren de Dolkey donde te metiste con Peddy Lee? ¿Quién se dolió de ti en ese tiempo que viviste deprimido entre desconocidos? El rezo es todopoderoso. El ruego por los espíritus sufrientes en el código ursulino y un mes y medio de remisión. Pide perdón, Stephen.
STEPHEN
¡Gul! ¡Hiénido!
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
Rezo por ti en mi otro mundo. Pide que Dilly te cocine ese trigo hervido después del esfuerzo nocturno de tu intelecto. Desde siempre te quise, oh hijo mío, mi primogénito, protegiéndote en mi vientre.
ZOE
(Produciéndose un poco de viento con el fuelle del fogón.) ¡Me estoy derritiendo!
FLORRY
(Moviendo un índice en dirección de Stephen.) ¡Mírenlo! Perdió el color.
BLOOM
(Pide que ventilen un poco el recinto.) Soponcio.
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Con ojos humosos.) ¡Pide perdón! ¡Oh, el fuego del infierno!
STEPHEN
(Sin resuello.) ¡Comecuerpos! ¡Tiesto crudo y huesos bermejos!
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Su tiesto se pone bien enfrente del suyo, emitiendo un soplo ceniciento) ¡No te descuides! (Sube con lentitud su ennegrecido y reseco miembro inferior derecho poniendo unos dedos extendidos sobre el pecho de Stephen.) ¡No te descuides! ¡Los dedos de Dios!
(Un isópodo verde con perversos ojos bermejos hunde bien hondo sus sonrientes pellizcos en el cuore de Stephen.)
STEPHEN
(En un sofocón furioso.) ¡Shite! (Frunce el rostro en un gesto que lo vuelve tenso y gris y viejo.)
BLOOM
(Desde los postigos.) ¿Qué?
STEPHEN
Oh, non, c’est un exemple! ¡El ingenio del intelecto ! El que no viene conmigo es mi enemigo. Serve nolo esse!
FLORRY
Denle un refresco. Un minuto. (Corre.)
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(Se entreteje los dedos oprimiéndoselos con lentitud, gimiendo impotente.) ¡Oh, Dulce Pecho de Jesús, sé misericordioso con él! ¡Te pido que lo libres del fuego eterno del infierno, oh, Divino Hijo de Dios!
STEPHEN
¡No! ¡No! ¡No! ¡Quiébrenme el espíritu todos ustedes, si pueden! ¡Seré yo quien los discipline!
EL SER QUE LO LLEVÓ EN SU VIENTRE
(En lo último de su fúnebrestertor.) ¡Sé clemente con Stephen, Señor, te lo pido por mí! Indecible fue mi tormento muriendo de querer, dolor y sufrimiento sobre el Monte Sepulcro.
STEPHEN
Nothung!
(Esgrime el bordón con los dos puños y rompe el redondel de los quinqués. El lívido fuego del fin del tiempo se estremece en un brinco y, en el oscuro crepúsculo subsiguiente, extinción del cosmos, vidrios molidos y derrumbe de escombros.)
EL PICO DE FLUIDO PETROLÍFERO
¡Pufungg!
BLOOM
¡Stop!
LYNCH
(Corre y se prende del puño de Stephen.) ¡Suficiente! ¡Sin estupideces!
BELLE
¡Detectives!
(Stephen, desprendiéndose del bordón, volviendo el tiesto con los miembros superiores rígidos, retrocede con un pisotón sobre el piso y huye. En el frente un grupo de meretrices lo ve venir.)
BELLE
(Profiriendo un chillido.) ¡Intercéptenlo!
(Dos meretrices corren en dirección del portón de ingreso. Lynch y Kitty y Zoe corren entre empujones dese el vestíbulo. Discuten vehementemente. Bloom los sigue, vuelve.)
DOS MERETRICES
(Con mutuos empujones en el portón, moviendo sus índices.) Siguió ese rumbo.
ZOE
(Moviendo un índice.) En ese sitio. Un revuelo.
BELLE
¿Quién pone el dinero por el quinqué? (Se prende del ruedo del terno de Bloom.) Oye, te vi con él. Me rompió un quinqué.
BLOOM
(Presto en dirección del vestíbulo, vuelve en medio minuto.) ¿Qué quinqué, mujer?
VOZ DE MERETRIZ
Se le rompió el terno.
BELLE
(Los enrojecidos ojos furiosos y codiciosos, inquiere.) ¿Quién me retribuye eso? Diez chelines. Eres testigo.
BLOOM
(Recoge el bordón de Stephen.) ¿Yo? ¿Diez chelines? ¿No cree que obtuvo suficiente de él? ¿O no es que él…?
BELLE
(En tono impetuoso.) Oh, no me des uno de tus discursos. Esto no es un burdel. Es un hostel de diez chelines.
BLOOM
(Con los ojos puestos en el quinqué mueve el interruptor. Con un sollozo, el pico de fluido enciende un cobertor purpúreo medio fruncido. Esgrime el bordón.) Sólo se rompió el cobertor. Esto es todo lo que él…
BELLE
(Retrocede con un chillido.) ¡Oh no, por Dios!
BLOOM
(Eludiendo un golpe.) Quise reproducir cómo fue que golpeó el cobertor. El costo de lo que rompió no excede ni seis peniques. ¡Diez chelines!
FLORRY
(Viniendo con un refresco.) ¿Dónde fue?
BELLE
¿Quieres que te denuncie?
BLOOM
Oh, entiendo. El bulldog es su huésped de hoy. Pero él es un discípulo de Trinity. Clientes de su negocio. Los señores que proveen el sustento. (Describe el signo de los misteriosos constructores secretos.) ¿Comprende lo que digo? Sobrino del viceministro. Supongo que no quiere lío.
BELLE
(Con enorme enojo.) Trinity. Vienen con sus bullicios después de los torneos de remo y no consumen ni un poco. ¿Eres mi comodoro o qué? ¿Dónde fue él? Lo denuncio. Juro que lo denuncio y que reviente. (Profiere.) ¡Zoe! ¡Zoe!
BLOOM
(Urgentemente.) ¿Y si fuese su propio hijo, el de Oxford? (Le previene.) Lo sé.
BELLE
(Enmudeciendo.) ¿Y tú quién eres, incógnito?
ZOE
(En el ingreso.) Empezó el quilombo.
BLOOM
¿Qué? ¿Dónde? (Pone un chelín sobre el escritorio y profiere.) Eso es por el cobertor. ¿Dónde? Necesito un poco de viento fresco de los montes..
(Yéndose velozmente emprende el cruce del vestíbulo. El lote de meretrices le dice dónde. Florry lo sigue, vertiendo líquido elemento del recipiente torcido. En el frente del burdel un nutrido grupo de meretrices discuten volublemente, dirigiendo sus índices por el sector derecho donde el cejo subió. Desde el sector izquierdo viene un retintín de coche de tiro. Reduce el trote deteniéndose en el frente del edificio. Desde el vestíbulo Bloom percibe el perfil de Corny Kelleher por descender del coche con dos libertinos silenciosos. Decide no seguir viendo. Belle desde el vestíbulo pide el concurso de sus meretrices, quienes se desviven ofreciendo gomorrepelentes besos voluptuosos. Corny Kelleher responde con un discreto sonreír de espectro libidinoso. Los libertinos silenciosos se vuelven y retribuyen los servicios del cochero. Zoe y Kitty siguen con sus índices fijos en el sector derecho. Bloom, desentendiéndose velozmente del grupo, se ciñe el gorro y el poncho de emir y desciende presuroso los pétreos estribos escondiendo el rostro. Incógnito Heroum El Reschid, se mueve velozmente eludiendo los silentes libertinos y emprende un trote por el borde de los rejones con sigilosos pesuños de tigre, produciendo en su trote un reguero de sobres rotos con brotes de flor de escudo. El bordón sigue su ritmo. Un grupo de lebreles conducidos por el Hornblower de Trinity con gorro de corredor de zorros y un viejo gregüesco gris esgrimiendo un rebenque perrero, lo sigue de lejos, oliendo indicios, tendiendo un cerco, gruñendo, sin resuello, perdiéndolo, divergiendo, con sus sinhuesos pendiendo, mordiéndole los tobillos, corriendo sobre su proyección en el suelo. Él se mueve, emprende un trote, elude, corre, con los oídos sueltos en el viento. Recibe fuego nutrido de pedregullo, restos de repollo, botes de bizcochos, huevos, tubérculos, peces muertos, botines de mujer. Siguiéndolo, recién frescubierto, el griterío corre en fervoroso serpenteo persecutorio de uno en fondo: 65 C, 66 C, custodio nocturno, John Henry Menton, Wisdom Helly, V.B. Dillon, Consejero Nonnetti, Olexonder Keyes, Lorry O‘Rourke, Joe Cuffe, Mrs. O’Dowd, Pisser Burke, el Sin Nombre, Mrs. Riorden, el Dublinés, Gerryowen, Comosedice, Rostrignoto, Unsímil, Lorreconozco, Eltipocon, Chris Culinen, sir Chorles Cumeron, Benjemin Dollerd, Lenehen, Bortell d’Ercy, Joe Hynes, el pelirrojo Murrey, Breyden el editor, T. M. Heely, el Juez Mr. Fitzgibbon, John Howerd Pornell, el reverendo Tinned Solmon, el Profesor Joly, Mrs. Breen, Denis Breen, Theodore Purefoy, Mine Purefoy, el dependiente femenino del correo de Westlend Row, C. P. M’Coy, el compinche de Lyons, Hoppy Holohen, el hombre sin techo, el otro hombre sin techo, Pibedelfútbol, el conductor mocho, el rico seguidor femenino de Lutero, Deivy Byrne, Mrs. Ellen McGuinness, Mrs. Joe Golloher, George Lidwell, Jimmy Henry en bunios, superintendente Lerecy, reverendo Cowley, Crofton yéndose del edificio de Recolección de Impuestos, Don Dowson, odontólogo Bloom con instrumentos, Mrs. Bob Doren, Mrs. Kennefick, Mrs. Wyse Nolen, John Wyse Nolen, mujerconesposode buenosglúteosufriendocompresiónposterioreneltroleydeMilltown, el librero de Los dulzores del deseo, Miss Dubedutpordiosquesíporcierto, Mrss. Gered y Stenislous Moren de Roebuck, el gerente de Drimmie’s, el coronel Heyes, Mestiensky, Citron, Penrose, Eeron Figotner, Moses Herzog, Michel E. Geroghty, el inspector Troy, Mrs. Gelbreith, el efectivo del recodo de Eccles Street, el viejo Dr. Breidy con estetoscopio, el misterioso hombre del borde costero, un perdiguero, Mrs. Miriem Dendrede y todos sus queridos.)
EL GRITERÍO
(Desordenurgentumulto.) ¡Es Bloom! ¡Que no se fugue Bloom! ¡Sujetenblúm! ¡Delincuente! ¡Eh! ¡Eh! ¡Frénenlo en el recodo!
(En el recodo de Foley Street, so unos pórticos, Bloom sin resuello se detiene enfrente del ruidoso corrillo de contendientes, muchos sin el menor conocimiento de por qué ¡eh! ¡eh! cuernos es todo el bochinche y forcejeo de quienqué del tremendo completembrollo.)
STEPHEN
(Con gestos medidos, en un resuello lento y profundo.) Ustedes son mis huéspedes. Los que yo no invité. En virtud del quinto de los Georges y el séptimo de los Edwerds. El yerro es de origen histórico. Convertidos en mito por los progenitores de los recuerdos.
EL CONSCRIPTO CURR
(Discutiendo con Cissy Cuffrey.) ¿Fue grosero contigo?
STEPHEN
Lo que le dije fue en modo indirecto, posiblemente en género femenino. Posiblemente neutro. Modo no genitivo.
VOCES
No, no lo hizo. Es un típico chisme femenino. Él estuvo en lo de Mrs. Cohen. ¿Qué sucede? Conscriptos y civiles.
CISSY CUFFREY
Yo estuve discutiendo con los conscriptos y ellos tuvieron que irse por… lo que ustedes suponen, y el joven corrió en mi dirección. Pero soy fiel con el hombre que se me ofrece incluso conociendo mi oficio de meretriz de un chelín.
VOCES
Esfielconelhombre.
STEPHEN
(Distingue los rostros de Kitty y de Lynch.) Bienvenido Sísifo. (Se pone un índice en el pecho y luego lo mueve en dirección de los otros.) Poético. Neopoético.
CISSY CUFFREY
Sí, pidiéndome que fuese con él. Y yo con un conscripto de mi conocimiento.
CONSCRIPTO COMPTON
Creo que quiere que le demos uno golpes, el roñoso. Démosle un bife, Henry.
CONSCRIPTO CURR
(Insiste con Cissy.) ¿Te insultó en el momento que él y yo hicimos pis?
LORD TENNYSON
(Bléiser con el pendón del Reino Unido y gregüescos de cricket, tiesto descubierto, profusos pelos del rostro.) No pregunten el porqué.
CONSCRIPTO COMPTON
Métele un buen directo, Henry.
STEPHEN
(Volviéndose en dirección de Compton.) No sé su nombre, pero lo que usted dice es muy cierto. El Dr. Swift dice que un hombre con lorigón que se enfrente con diez en blusón, los vence. Blusón se convierte en sinécdoque. Un solo término que define el todo.
CISSY CUFFREY
(Discutiendo con el gentío.) No, yo estuve con los conscriptos.
STEPHEN
(Gentilmente.) ¿Por qué no? El recio niño conscripto. En mi opinión, como mujer, por ejemplo…
CONSCRIPTO CURR
(Con el birrete torcido, viene en dirección de Stephen.) He, ¿qué me dice, profesor, si le doy un directo en el mentón?
STEPHEN
(Poniendo los ojos en el cielo.) ¿Cómo? Muy feo. El noble ejercicio del orgullo propio. En lo que me concierne, detesto el hecho violento. (Revuelve un puño en el éter.) Me duelen un poco los dedos. Enfin ce sont vos oignons. (En dirección de Cissy Cuffrey.) ¿Qué inconveniente tienes? ¿Puedes decírmelo con precisión?
DOLLY GREY
(Desde el pretil mueve el moquero, repitiendo el signo del héroe femenino de Jericó.) Rejeb. Hijo de Cook, nos vemos. Feliz regreso con Dolly. Sigue viviendo el sueño de tu mujer que se perdió en el tiempo y posiblemente tu mujer sueñe contigo.
(Los conscriptos vuelven los ojos sorprendidos.)
BLOOM
(Hendiendo el gentío con el socorro de los codos, se prende con vigor de un codo de Stephen.) Es suficiente, profesor, el cochero tiene que irse urgente.
STEPHEN
(Se vuelve.) ¿Eh? (Se desprende.) ¿Por qué no puedo discutir con él o con otro ser que se mueve erguido en dos pies sobre este cítrico oblongo? (Subiendo un índice.) No tengo miedo de que puede decir si puedo seguir viéndole los ojos. Sostenerse erguido.
(Retrocede inseguro medio metro.)
BLOOM
(Sosteniéndolo.) Consérvese erguido.
STEPHEN
(Riendo nervioso.) Mi centro del equilibrio se modificó. Olvidé el truco. Sentémonos un momento y conversemos. El conflicto de vivir es el precio de existir, pero los filirénicos modernos, sobre todo el ruso y el rey de los ingleses, descubrieron los beneficios del recurso de intercesión. (Con un golpe sobre su frente.) Pero es dentro de este recinto donde debo desprenderme del monje y del rey.
BIDDY SÍFILIS
¿Oyeron lo que dijo el profesor? Es un profesor del colegio.
KITTY COÑO
Sí, lo escuché.
BIDDY SÍFILIS
Sus expresiones contienen unos giros muy finos.
KITTY COÑO
Sí, por cierto. E incluso tiene un estilo irónico y sutil.
CONSCRIPTO CURR
(Se desprende de quienes lo contienen y se pone enfrente de Stephen.) ¿Qué es lo que dices de mi rey?
(Eduerdo Séptimo surge en un pórtico. Viste un jersey níveo sobre el que tiene cosido un distintivo del Divino Cuore con inscripciones del Sostén de Soquetes y el Pilocereus pringlei, del Vellocino de Oro, del Probóscide nórdico, del jumento de Skinner y el de Probyn, del miembro del Ministerio de Lincoln y del glorioso pelotón de fusileros de Illinois. Sorbe un jinjolero rojo. Se lo ve envuelto en un ropón del enorme elegido perfecto y sublime constructor secreto con nivel y peto, con el rótulo Hecho en Berlín. En el puño izquierdo sostiene un cubo de yesero en el que se ve escrito: Défense d’uriner. Un rugido le dice que es muy bienvenido.)
EDUERDO SÉPTIMO
(Dulcemente, solemne pero indiferente.) Sosiego, perfecto sosiego. Con el cubo en mi puño, me identifico. Me despido de ustedes, señores. (Se vuelve en dirección de sus súbditos.) Hemos venido por ser testigos de un encuentro justo y honroso, y que triunfe el mejor. Mehek meker e bek. (Emprende un choque los cinco con el conscripto Curr, el conscripto Compton, Stephen, Bloom y Lynch.)
(Vítores del público. Eduerdo Séptimo exhibe sonriente su cubo como signo de reconoocimiento.)
CONSCRIPTO CURR
(En dirección de Stephen.) Repítelo.
STEPHEN
(Nervioso, gentilmente, se desdice.) Entiendo su opinión, si bien yo no tengo rey por el momento. Este es el siglo de los remedios científicos. Es difícil discutir en este sitio. Pero el punto es este. Usted muere por su reino, supongo. (Pone los dedos extendidos sobre el codo del conscripto Curr.) No es que se lo desee. Pero yo digo: mi reino debe morir por mí. Por el momento lo viene cumpliendo. Yo no deseo su muerte. Muerte del demonio. ¡Tenemos que vivir todo lo posible!
EDUERDO SÉPTIMO
(Suspendido en el éter sobre montones de cuerpos con cortes en el cuello, con el porte y el nimbo del Jesús Jocoso, un níveo jinjolero en su rostro fosforescente.)
Mis métodos sorprenden por novedosos.
El ciego ve si le tiro polvo en los ojos.
STEPHEN
¡Reyes y unicornios! (Retrocede medio metro.) En otro sitio podremos… ¿Qué fue lo que dijo su Miss… ?
CONSCRIPTO COMPTON
Eh, Henry, métele un buen golpe de pie en los mellizos. Y otro en el Jerry.
BLOOM
(Discutiendo gentilmente con los conscriptos.) No comprende lo que dice. Bebió un poco en exceso. Veneno: el monstruo de los ojos verdes. Lo conozco. Es un señor, un ser poético. Olvidémoslo.
STEPHEN
(Coincidiendo, sonriendo y riendo.) Señor, ferviente erinés, jurisconsulto y juez de impostores.
CONSCRIPTO CURR
No tengo ni medio sorete de interés por conocer quién eres.
CONSCRIPTO COMPTON
No tenemos ni medio sorete de interés por conocer quién eres.
STEPHEN
Es evidente que los molesto. Lienzo verde enfrente de un toro.
(Kevin Egon de Gennevilliers, en ibérico blusón negro con pompomes y sombrero de los mozos de ocre mueve los dedos en dirección de Stephen.)
KEVIN EGON
¡He! Bonjour! Cette vieille ogresse con los dents brunes.
(Petrice Egon espión oculto, el rostro de conejo royendo un brote de membrillo.)
PETRICE
Comuniste!
DON EMILE PETRIZIO FRITZ RUPERT POPE HENNESSY
(En red de hierro del medioevo, dos cisnes silvestres en vuelo en el yelmo, con noble desdén esgrime unos dedos ennegrecidos en dirección de los conscriptos.) ¡Werf esos eykes footboden, enorme mucho porcos de johnyellows todos cubiertos de tuco!
BLOOM
(Discutiendo con Stephen.) Le sugiero venir conmigo. No le conviene meterse en líos.
STEPHEN
(Meciéndose.) No puedo eludirlo. Insultó mi intelecto.
BIDDY SÍFILIS
Es evidente que viene de estirpe noble.
VIREG
Verde sobre rojo, dice él. Wolfe Tone.
EL FEMINOIDE
El rojo no es menos bueno que el verde, y mejor. ¡Voto por los conscriptos! ¡Voto por el rey Eduerdo!
UN PENDENCIERO
(Ríe.) ¡Eso! Voto por De Wet.
EL DUBLINÉS
(Con un enorme rebozo y un bolillo, emprende un pregón.)
Dios del cielo te pedimos
un pichón columbiforme
con los dientes bien filosos
que eliminen por degüello
esos ingleses deformes,
por los héroes erineses
que pendieron por el cuello.
EL NIÑO REBELDE
(Con un cordón en torno del cuello, se sostiene con los diez dedos los intestinos que le fluyen del vientre.)
No siento ningún odio por ninguno de mi grey,
pero primero es mi pueblo y recién después el rey.
RUMBOLD, PELUQUERO PERVERSO
(Seguido por dos dependientes con embozos negros, sube con un neceser y luego del descierre lo expone.) Hombres y mujeres del público, cuchillo que compró y usó Mrs. Piercy en el degüello de Mogg. El cuchillo con el que Voisin hizo cubos del cónyuge de un vecino y ocultó los restos en un lienzo escondido en un subsuelo; el cuello de su infeliz mujer lo seccionó entero. Un recipiente conteniendo veneno que se recuperó del cuerpo de Miss Burron, que sirvió como testimonio y logró que Seddon muriese en el proscenio.
(Se prende fuertemente del cordón. Los dependientes sostienen los muslos del moribundo y lo descienden con un violento tirón, gruñendo. Entre los morros del niño rebelde surge de repente su sinhueso.)
EL NIÑO REBELDE
Ogooldó doror gor olgogoso do momodro.
(Su espíritu se rinde. Un prodigioso fenómeno de erección de suspendido se puede ver entre los intersticios de su uniforme de reo y unos gotones de semen sobre el piso de bloques pétreos. Mrs. Bellinghem, Mrs. Yelverton Berry y Mrs. Hon. Mervyn Tolboys corren con sus moqueros con el fin de recogerlos.)
RUMBOLD
Por poco me sucede lo mismo. (Desciñendo el nudo.) El cordel que oprimió el cuello del repulsivo rebelde. Diez chelines por segmento. Por concesión de Su Noble Rey. (Mete el tiesto en el vientre del muerto y retrocede de nuevo envuelto en un revoltijo de intestinos humosos.) Mi doloroso deber viene de cumplirse. ¡Dios cuide siempre de nuestro rey!
EDUERDO SÉPTIMO
(En un tripudio lento, solemne, percutiendo el cubo y en un tono melódico y sereno.)
El jueves que me coronen, que me coronen,
¡Oh, seguro que seremos muy felices!
¡Oh, bebiendo whisky, vino y pilsen!
CONSCRIPTO CURR
Bueno. ¿Qué es lo que dijiste de mi rey?
STEPHEN
(Poniendo los dedos y en el cielo.) ¡Oh, esto se pone repetitivo! Ningún insulto. Él quiere mi dinero y mi existir, entiendo que es su deber, por sostener sus podridos imperios. Dinero no tengo.(Revolviéndose brevemente los bolsillos.) Lo entregué en depósito.
CONSCRIPTO CURR
¿Quién quiere tu podrido dinero?
STEPHEN
(Queriendo irse.) ¿Quién puede decirme cómo eludir estos sufrimientos ineludibles? On le voit toujours, même chez les Ch’tis. No es que yo… ¡Pero, por St. Petrick…!
(Los tiestos de un grupo de mujeres constituyen un bloque. El Vejestorio Femenino sin dientes se ve con los glúteos sobre un hongo venenoso con un cono de sombrero, y sobre su pecho un fúnebre tubérculo florecido)
STEPHEN
¡Sí! ¡Te conozco, vejestorio sin dientes! ¡Homlet, redención! ¡El viejo puerco que se come sus propios críos!
EL VEJESTORIO FEMENINO SIN DIENTES
(Meciéndose como un columpio.) Tesorito de Erín, descendiente mujer del rey ibérico, mochree. ¡Intrusos en mi domicilio, duro con ellos! (Emite un quejido de bunshee) ¡Uy! ¡Uy! ¡Lo mejor del rodeo! (Gime.) Tuvieron un encuentro con el pobre viejo Erín, ¿y cómo sigue?
STEPHEN
¿Cómo te soporto? ¡El truco del sombrero! ¿Dónde se metió el tercer miembro del Divino Trío? ¿Soggerth Eroon? El reverendo Currion Crow.
CISSY CUFFREY
(Chillido.) ¡No dejen que se peleen!
UN PENDENCIERO
Nuestros hombres emprendieron el retiro.
CONSCRIPTO CURR
(Desprendiéndose de su cinturón.) Retorceré el cuello del puto que ose decir un solo término ofensivo sobre mi puto rey.
BLOOM
(Muerto de miedo.) Él no lo insultó. No dijo ni un solo término. Un simple equívoco.
EL DUBLINÉS
Erin go bregh!
(El coronel Tweedy y el Dublinés se exhiben sus respectivos distintivos, cruces de honor, trofeos bélicos, costurones. Los dos se ofrecen mutuos gestos reverentes y hostiles.)
CONSCRIPTO COMPTON
He, Henry. Ponle un ojo negro. Es un pro bóer.
STEPHEN
¿Yo dije eso? ¿En qué momento?
BLOOM
(Discutiendo con los de uniforme rojo.) Estuvimos con ustedes en el extremo sur del continente negro, ejército de choque erinés. ¿Eso no es histórico? Los Regios Fusileros de Dublín. Reconocidos con honores por nuestro rey.
EL OBRERO
(Moviéndose torpemente.) ¡Oh, sí! ¡Oh, Dios, sí! ¡Oh, empiecen con ese inmundonflicto soretebélico! ¡Oh! ¡Bu!
(Guerreros con yelmos y lorigones impelen un cobertizo con rejones embutidos de intestinos. El coronel Tweedy, con un enorme bigote como Turco el Terrible, con un gorro de piel de oso con plumón erecto y pertrechos, con broche, chevrones lustrosos y bolsillo postizo, el pecho reluciente de honores, conduciendo su pelotón. Describe el signo distintivo del peregrino guerrero de los guerreros del templo.)
EL CORONEL TWEEDY
(Gruñe chinchudo.) ¡Rorke’s Drift! ¡De pie, conscriptos, de frente! Meher shelel heshbez.
CONSCRIPTO CURR
Lo despellejo.
CONSCRIPTO COMPTON
(Exige que el gentío despeje el sector.) Juego limpio, empiecen. Este infeliz debe recibir su cruel merecido.
(Grupos de músicos reproducen Gerryowen y Dios cuide siempre del Rey.)
CISSY CUFFREY
¡Riñen por mí! ¡Por mí!
KITTY COÑO
El recio y el justo.
BIDDY SÍFILIS
Colijo que ese guerrero oscuro posiblemente se enfrente con el mejor.
KITTY COÑO
(Con profundo rubor.) Nones, mujer. ¡Quiero los dobletes de gules y el feliz S. Jorge!
STEPHEN
Un grito de meretriz de corredor en corredor
teje el fúnebre envoltorio del Viejo Erín.
CONSCRIPTO CURR
(Desprendiéndose el cinturón.) ¡Retorceré el cogote de todo puto ilegítimo que exprese un solo término ofensivo sobre el puto de mi jodido rey!
BLOOM
(Poniendo sus dedos en el hombro de Cissy Cuffrey.) ¡Díselos! ¿Enmudeciste? Eres el vínculo entre los pueblos y sus gentes. ¡Díselos, mujer, divino origen del ser!
CISSY CUFFREY
(Con inquietud, se prende del codo de conscripto Curr.) ¿No estoy contigo? ¿O no soy tu tesorito? Cissy es tu tesoro. (Profiere.) ¡Detectives!
STEPHEN
(Sorprendido, en dirección de Cissy Cuffrey.)
Níveos dedos, rostro bermejo
y primoroso
el higo de tu culo.
VOCES
¡Detectives!
VOCES DE LEJOS
¡Incendio de Dublín! ¡Incendio de Dublín! ¡Se prende fuego, se prende fuego!
(Surgen fuegos sulfurosos. Densos cúmulos cubren el cielo. Truenos de gruesos obuses. Confusión. Despliegue de efectivos. Golpeteo de pesuños. Explosiones. Gruñidos de órdenes. Repique de esquilones. Gritos de quinieleros. Rugidos de ebrios. Relinchos de meretrices. Chiflidos de peligro. Gritos de reciedumbre. Convulsiones de moribundo. Picos embistiendo lorigones. Buscones recogiendo objetos entre los muertos. Petreles en vuelo sobre el ponto, surgiendo de los esteros, descendiendo veloces desde los promontorios, en lentos revoloteos chillones: cóndores, tiuques, buitres, teros, ibis, peregrinos, esmerejones, perdices, cuervos, petreles leucofeos, cisnes, percebes. El sol nocturno se oscurece. Se siente el temblor del mundo. Los muertos de Dublín desde Prospect y Mount Jerome con níveos sobretodos de pelo de merino y negros ropones de pelo de chivo se yerguen y se ponen enfrente de muchos. Un precipicio cruje hendiendo el suelo con un bostezo sin ruido. Tom Rochford, vencedor, en equipo deportivo y shorts, viene primero en el premio erinés de montículos con privilegios y se hunde en un precipicio. Lo sigue un pelotón de corredores y esprinters. Siguiendo designios frenéticos se impelen desde el borde. Sus cuerpos se sumergen. Dependientes femeninos con finos vestidos esgrimen borombollos de Yorkshire. Mujeres de bien se suben los ruedos de sus vestidos cubriéndose los tiestos con ellos. Unos demonios femeninos reidores en rojos vestidos cortos recorren el éter sobre sus escobones. Quokerlyster embute clisteres. Llueven dientes de escupefuegos. Héroes guerreros surgen de cubiles. Gentilmente exhiben los signos secretos de los guerreros cruz rojos y riñen en duelos con cuchillos de jinete: Wolfe Tone versus Henry Grotton, Smith O’Brien versus Deniel O’Connell, Michel Deivitt versus Iseec Butt, Justin M’Corthy versos Pornell, Erther Griffith versus John Redmond, John O’Liery versus Lier O’Johnny, Lord Edwerd Fitzgereld versus Lord Gereld Fitzedwerd, O’Donoghue de los Glens versus los Glens de O’Donoghue. En un promontorio, el centro del mundo, se yergue el presbiterio bélico de St. Bórboro. Cirios negros surgen de los cuernos del extremo de los hechos de Jesús y del sector de los escritos. Desde los puestos defensivos del torreón dos rejones de luz descienden sobre el presbiterio humortecino. En el presbiterio, Mrs. Mine Purefoy, femenino dios del despropósito, se extiende con el cuerpo desnudo, sujeto con grilletes, con un copón puesto sobre su vientre henchido. El clérigo Melechi O’Flynn en vestido y sobrepelliz invertido, los dos pies izquierdos vueltos en dirección de los fieles, dice el oficio de los guerreros. El reverendo Mr. Hugh C. Hoines Love doctor en Ingenio Estético con sencillos indumentos de monje y gorro, el tiesto y el moño vueltos en dirección del frente, sostiene sobre el presbítero un cubretiesto extendido.)
CLÉRIGO MELECHI O’FLYNN
Esse in templo Dæmonium.
EL REVERENDO HOINES LOVE
Por el demonio que regocijó mi juventud.
CLÉRIGO MELECHI O’FLYNN
(Escoge del copón y sube un Cuerpo de Cristo del que fluye humor venoso.) Corpus Meum.
EL REVERENDO HOINES LOVE
(Sube bien el ruedo posterior del clérigo descubriendo sus grises glúteos peludos entre los que se ve un pepino embutido.) Mi cuerpo.
EL VOCERÍO DE TODOS LOS RÉPROBOS
¡Enier Etnetopinmo Soid le euq, Ojicoger!
(Desde el cielo se oye el vocejón de Edonei.)
EDONEI
¡Sooooooooooid!
EL VOCERÍO DE TODOS LOS ELEGIDOS
¡Regocijo, que el Dios Omnipotente Reine!
(Desde el cielo el vocejón de Edonei profiere .)
EDONEI
¡Diooooooooooos!
(En estridente tono discorde rústicos y burgueses de los sectores Green y Ocre repiten los himnos Voleos en el culo del Pontífice y Recemos por Meiry con devoción.)
CONSCRIPTO CURR
(Profiriendo ferozmente.) ¡Que le doy su merecido, con el socorro del podrido Cristo! ¡Que le retuerzo el puto cogote roñoso del podrido hijo de un ejército de meretrices!
EL VEJESTORIO FEMENINO SIN DIENTES
(Pone un cuchillo en los dedos de Stephen.) Húndeselo. Ocushlo. 8:35 posiblemente estés en el cielo y Erín libre. (Con un rezo.) ¡Oh, buen Dios, recíbelo!
BLOOM
(Corre por Lynch.) Lléveselo con usted ¿No puede interceder?
LYNCH
Es devoto de los silogismos, el léxico ecuménico. ¡Kitty! (Discutiendo con Bloom.) Lléveselo usted. No me obedece.
(Se prende de un codo de Kitty.)
STEPHEN
(Esgrimiendo un índice.) Exit Jude. Et necemque sibi consciverint.
BLOOM
(Corre por Stephen.) Tiene que conmigo porque intuyo lo peor. Este es su bordón.
STEPHEN
Bordón, no. Silogismo. Esto es un festín del silogismo puro.
CISSY COFFREY
(Con el conscripto Curr de remolque.) Ven, bebiste mucho. Él me insultó pero lo perdono. (Profiriendo en su oído.) Le perdono su insulto.
BLOOM
(Por sobre el hombro de Stephen.) Si, eso. Ustedes ven que no es consciente de sus hechos.
CONSCRIPTO CURR
(Se desprende.) Es tiempo que yo lo insulte.
(Se impele sobre Stephen, con el puño en ristre, y le inflige un golpe en el rostro. Stephen pierde el equilibrio, se tuerce, se hunde confundido. Tendido sobre su dorso, con el rostro en el cielo, su sombrero describiendo tumbos en dirección de un muro. Bloom lo persigue y lo recoge.
CORONEL TWEEDY
(En voz bien fuerte.) ¡Enfunden rifles! ¡Cese el fuego! ¡Firmes!
EL PERDIGUERO
(Rugiendo furioso.) Lud lud lud lud lud lud lud lud.
EL GENTÍO
¡Déjenlo que se incorpore! ¡No lo golpeen en el suelo! ¡Oxígeno! ¿Quién? El conscripto le pegó. Es un profesor. ¿Lo hirió? ¡No lo golpeen! ¡Perdió el conocimiento!
UN VEJESTORIO
Qué motivo tuvo ese bléiser rojo de infligirle un golpe y sobre todo con el otro bebido. ¡Peléense con los bóers!
EL REGENTE FEMENINO DE BURDEL
¡Miren quién lo dice! ¿No tiene derecho el conscripto de verse con su tesoro? Fue el otro el que le dio el golpe vil.
(Se prende de los pelos, se riñen y se escupen.)
EL PERDIGUERO
(Gruñendo.) Erd Erd Erd.
BLOOM
(Con gritos y empujones les pide que se retiren) ¡Despejen, retírense!
CONSCRIPTO COMPTON
(Contenido por su socio.) Suficiente. Retirémonos, Henry. ¡Vienen los detectives!
(Dos efectivos con piloto, robustos, se detienen enfrente del grupo.)
PRIMER EFECTIVO
¿Qué sucede?
CONSCRIPTO COMPTON
Somos novios. Y él nos insultó. Y ofendió el honor de mi compinche femenino. (El perdiguero ruge.) ¿Quién es el dueño de este cuzco piojoso?
CISSY CUFFREY
(Con nervios) ¿Lo hirió?
UN HOMBRE
(Luego de ponerse de hinojos, se yergue.) No. Perdió el conocimiento. Posiblemente se recupere en unos minutos.
BLOOM
(Con los ojos en el hombre.) Déjemelo. Yo me ocupo…
SEGUNDO EFECTIVO
¿Quién es usted? ¿Lo conoce?
CONSCRIPTO CURR
(Se mueve con esfuerzo en dirección del efectivo.) Ofendió el honor de mi compinche femenino.
BLOOM
(Colérico.) Usted le pegó sin que él lo provoque. Soy testigo. Teniente, tome su número de registro.
SEGUNDO EFECTIVO
Conozco mis deberes y no preciso sus instrucciones.
CONSCRIPTO COMPTON
(Prendiéndose del codo de su socio.) Retirémonos, Henry. O Bennett te mete en el cepo.
CONSCRIPTO CURR
(Resistiendo el remolque.) Que Dios reviente el culo del viejo Bennett. Es un culosucio culorroto. Me meo y me defeco en él.
PRIMER EFECTIVO
(Produciendo su bloc.) ¿Cómo dijo que es su nombre?
BLOOM
(Queriendo ver por sobre el gentío.) Justo veo un coche enfrente. Si usted me socorriese por un segundo, teniente…
PRIMER EFECTIVO
Nombre y domicilio.
(Corny Kelleher, con un crespón en el sombrero, un festón mortuorio en los dedos, surge en medio de los curiosos.)
BLOOM
(Presto.) ¡Oh, el redentor! (Con un susurro.) El hijo de Simon Dedelus. Un poco ebrio. Procure que estos efectivos dispersen un poco el gentío.
PRIMER EFECTIVO
Noches, Mr. Kelleher.
CORNY KELLEHER
(En dirección del efectivo, con ojos triste.) Todo bien. Lo conozco. Tuvo un poco de suerte en el hipódromo. El Trofeo de oro. Desperdicio. (Se ríe.) Veinte por uno. ¿Me comprende?
PRIMER EFECTIVO
(Se vuelve en dirección del gentío.) Bueno, ¿qué es lo que quieren ver? Retírense.
(El gentío se disuelve con lentitud, emitiendo su rezongo por los corredores del distrito.)
CORNY KELLEHER
Déjelo que yo me ocupo, teniente. No se preocupe. (Ríe meciendo el tiesto.) Todos hemos tenido este tipo de deslices, o peores. ¿O no? ¿Qué, me dice?
PRIMER EFECTIVO
(Riendo.) Sí, eso creo.
CORNY KELLEHER
(Con un leve roce en el codo del segundo efectivo.) Lo sucedido sucedió. (Emite un jocoso susurro melodioso, moviendo el tiesto.) Con mi tulurúm tulurúm tulurúm tulurúm. ¿No sé si me entiende?
SEGUNDO EFECTIVO
(Gentilmente.) Seguro, incluso nosotros lo hemos hecho.
CORNY KELLEHER
(Con un guiño de ojo.) Los niños son siempre niños. Tengo un coche enfrente.
SEGUNDO EFECTIVO
Bueno, Mr. Kelleher. Espero que esté bien.
CORNY KELLEHER
Lo mismo digo.
BLOOM
(Se despide de los efectivos con dos respectivos choque cinco.) Les quedo muy reconocido, señores. Son muy gentiles. (Con un murmullo en tono confidente.) No queremos ningún lío, como pueden comprender. El progenitor es un dublinés reconocido, de mucho prestigio. Solo un leve exceso, me entiende.
PRIMER EFECTIVO
Oh. Comprendo, señor.
SEGUNDO EFECTIVO
Todo bien, señor.
PRIMER EFECTIVO
Es que si hubiese heridos hubiésemos tenido que detenerlos.
BLOOM
(Coincidiendo vehementemente.) Por supuesto. Correcto. Tienen que cumplir con el deber.
SEGUNDO EFECTIVO
Es nuestro deber.
CORNY KELLEHER
Muy bien, señores.
LOS EFECTIVOS
(Despidiéndose en coro.) Noches, señores.
(Siguen con su recorrido lento y distendido.)
BLOOM
(Emitiendo un soplido.) Su ingreso en el proscenio fue muy oportuno. ¿Usted tiene un coche…?
CORNY KELLEHER
(Ríe, moviendo un dedo gordo por sobre el hombro derecho en dirección del coche recién venido, detenido en el borde de los soportes de hierro.) Dos corredores de comercio que estuvieron bebiendo un vino espumoso con nosotros en Jummet. Como príncipes, se lo juro. Uno de ellos perdió dos escudos en el hipódromo. Quiere desprenderse de sus sufrimientos. Y vinieron por un poco de diversión entre este grupo de mujeres felices. Entonces los metí en el coche de Behon y le pedí que los deje en el distrito rojo.
BLOOM
Yo de regreso por Grenville Court y sucede que me …
CORNY KELLEHER
(Riendo.) Por supuesto, me pidieron que me les uniese. No, por Dios, les digo. Los perros viejos como usted y yo no nos lo podemos permitir. (Se ríe de nuevo y de reojo recorre el entorno con ojos sin lustre.) Suerte que lo que queremos lo tenemos en nuestros respectivos domicilios, ¿o no? ¿Me entiende? ¡Je, je, je!
BLOOM
(Finge reírse.) ¡Je, je, je! Sí. De hecho estuve con un viejo conocido que vive por el sector, Vireg, usted no lo conoce (pobre tipo, enfermo desde el último jueves) y bebimos un licor y yo justo volviendo…
(El relincho del equino.)
EL EQUINO
¡Volvieeeeendooo! ¡Volvieeeeendooo!
CORNY KELLEHER
Por cierto fue Behon, nuestro cochero, usted puede verlo, quien me lo comunicó después de que descendieron los dos corredores de comercio en lo de Mrs Cohen, y le dije que se detuviese y quise ver. (Se ríe.) Cocheros sobrios, mi secreto. ¿Quiere que lo lleve y lo deje en su domicilio? ¿En dónde vive? No lejos de Phibsborough, ¿o qué?
BLOOM
No, por el muelle de Bullock , por lo que pude oír.
(Stephen, prono, sorbe y expele oxígeno con el rostro en dirección de los luceros. Corny Kelleher, en un susurro y de reojo discute con el equino. Bloom, deprimido, elude sus ojos.)
CORNY KELLEHER
(Con cinco dedos sobre su occipucio.) ¡Sundycove! (Se tuerce sobre Stephen y le dice.) ¡Eh! (Repite.) ¡Eh! Tiene el cuerpo cubierto de serrín. Compruebe si no sufrió ningún robo.
BLOOM
No, no, no. Tengo su dinero y su sombrero y su bordón conmigo.
CORNY KELLEHER
Muy bien, esperemos que se recupere. No tiene huesos rotos. Bien, sigo con mi periplo. (Se ríe.) Tengo un rendez-vous poco después del despunte. El entierro de los muertos. ¡Buen regreso!
EL EQUINO
(Relincho.) Hohohohohome.
BLOOM
Buen regreso. Espero un poco y me lo llevo en unos…
(Corny Kelleher emprende el retiro y se introduce de nuevo en el coche. Los enseres de cuero y hierro del jumento se estremecen en un sonoro retintín.)
CORNY KELLEHER
(Desde el coche, de pie.) Noches.
BLOOM
Noches.
(El cochero mueve los tientos y esgrime el estímulo de un rebenque. El coche y el equino retroceden de modo lento, con esfuerzo, y describen un giro. Corny Kelleher en el sillón del borde mece el tiesto como riéndose de lo difícil del rol de Bloom. El cochero se une en un mudo remedo de jolgorio coincidiendo con él desde su puesto. Bloom mueve el tiesto coincidiendo con ellos en un mudo gesto lleno de contento. Exhibiendo un puño con el dedo gordo subido Corny Kelleher dice que no se preocupe porque los dos bobbies permiten que el sueño continúe puesto que qué otro remedio tienen. Con un leve gesto coincidente Bloom emite su reconocimiento puesto que eso es justo lo que Stephen requiere. El coche cruje turulúm emprendiendo el giro en el recodo del turulúm estrecho corredor. Corny Kelleher dice de nuevo que no se preoturulún con el dedo gordo. Bloom con sus dedos extendidos en dirección de Corny Kelleher le dice que no se preoturulúm, que él no se preocupumtúm. El titineo y los chirridos de los enseres de cuero y hierro disminuyen con su turulúlú lú lú lei. Bloom, sosteniendo el sombrero de Stephen, cubierto de serrín, y el bordón, sigue de pie, irresoluto. Después se pone de hinojos enfrente de él y lo mueve poniéndole los dedos sobre el hombro.)
BLOOM
¡Eh! ¡Ho! (No responde. Insiste.) ¡Mr. Dedelus! (No responde.) Decirle su nombre. Inconsciente. (De nuevo se tuerce sobre él e, inseguro, pone sus morros justo sobre el rostro del cuerpo inmóvil.) ¡Stephen! (No responde. Repite su nombre.) ¡Stephen!
STEPHEN
(Frunce el ceño) ¿Quién? El espectro del felino negro. (Profiere un soplido y se pone derecho, luego emite un murmullo denso y lento.)
Quién… conduce hoy… de Fergus…?
Y hiende… de los bosques el sombroso entretejido…?
(Se vuelve sobre el hombro izquierdo, con suspiros, torciéndose en posición de feto.)
BLOOM
Poético. Bien instruido. Es triste. (Poniéndose de hinojos de nuevo desprende los botones del bléiser de Stephen.) Que respire. (Con el cepillo de sus dedos ligeros remueve del terno de Stephen los restos de serrín.) Un escudo con siete. Por lo menos lo hirieron. (Oye.) ¿Qué?
STEPHEN
(Con un murmullo.)
…sombríos… los bosques…
…pecho níveo… ponto oscuro.
(Extiende bien los miembros superiores, emite otro suspiro y encoge el cuerpo. Bloom, sosteniendo el sombrero y el bordón, sigue erguido. Un horizonte de perros se oye muy lejos del río. Bloom comprime y descomprime el puño del bordón. Con sus ojos recorre el rostro y el perfil de Stephen.)
BLOOM
(Comunión con lo nocturno.) El rostro es un símil del pobre ser que lo puso en este mundo. En el bosque sombrío. El hondo pecho níveo. Ferguson, creo que entendí. Nombre de mujer. Un querer no correspondido. Lo mejor que le puede suceder. (Susurro.)… juro que siempre reconoceré, por siempre tendré, no lo diré, ni un medio ni medios, ingenio o ingenios… (Susurro.)… en los corrosivos limos del ponto… no lejos del borde costero… donde el flujo retrocede… y sube…
(Silencioso, reflexivo, consciente, sigue en su puesto de custodio, los dedos en los morros en pose de instructor secreto. Sobre el muro oscuro un perfil surge con lentitud: un niño duende de once, un sustituto, objeto de secuestro, vestido con terno de Eton, con botines de vidrio y un pequeño yelmo de bronce, sosteniendo un libro entre los dedos. Lee sin ruido en sentido inverso desde el borde derecho, sonriendo, imprimiendo un beso sobre el pliego.)
BLOOM
(Sorprendido, lo requiere con un finísimo hilo de voz.) ¡Rudy!
RUDY
(Recorre el entorno con sus ojos sin ver los ojos de Bloom y sigue leyendo, imprimiendo sus besos, sonriendo. Su tez es débil con un dulce reflejo índigo. En su terno relucen botones de corindón y de rubí. En el puño izquierdo libre sostiene un fino culmo de eburno con un moñito índigo. El hocico de nieve de un corderito surge del bolsillo de su bléiser.)